Todo sobre ruedas
Megabúsqueda del tesoro 2006. En la década del '60, tuvieron su apogeo. Después, hubo algunos nuevos intentos de revivirlas, pero estaban en peligro de extinción. Mañana, las búsquedas del tesoro vuelven a recorrer las calles de Santa Fe. Historia y presente de una sana costumbre. textos de Virginia Gutierrez.

La sobremesa. Ese momento en que se comparten cigarrillos e historias. Los más viejos hablan del pasado. Los hombres, de fútbol. Las mujeres preparan el cafecito. Algunos de los jóvenes se ríen de las historias en sepia, las escuchan con atención o se aburren.

Tal vez algún lector de estas páginas vivió el privilegio de tener largas sobremesas de domingo como cátedra fundamental en el aprendizaje de la vida. Tal vez, en algunas familias, aún se conserva este ritual en el que se puede aprender tanto de ferrocarriles como de música rave, gracias a la espontánea participación generacional, sin la interrupción de nuestros queridos celulares.

Y tal vez, en una de esas sobremesas, un cincuentón nostálgico recordó su participación en las "Búsquedas del tesoro", organizadas fundamentalmente por grupos universitarios en la Santa Fe de 1960.

Para quienes ya lo escucharon muchas veces, para quienes no saben qué son y para quienes mañana van a participar en una de ellas, aquí va una biografía autorizada de las búsquedas del tesoro, un recuerdo que muchos creían muerto, pero andaba de parranda.

El tesoro de la memoria

"Las búsquedas del tesoro estaban muy de moda hace 40 ó 50 años. Participé de algunas en San Carlos, por ejemplo. Solíamos contar hasta 100 autos participando, con equipos de tres o cuatro personas en cada vehículo. En general, se hacían a beneficio del hospital u otras entidades de bien público.

En Santa Fe, las recuerdo organizadas por el Rotary, el Club de Leones o estudiantes universitarios. Las pruebas consistían en un recorrido por la ciudad, cumpliendo algunos requerimientos", así comienza a recordar Enzo Volken.

Cuerpos organizadores de viajes universitarios, entidades de beneficio social y empresas organizaron, a mediados de los '60, las recordadas búsquedas del tesoro. Más tarde, desaparecieron o se transformaron en eventos más pequeños hasta su aparente extinción.

Enzo Volken no olvida las prendas: "Ir a la Plaza Constituyentes, buscar una placa que se encuentra a 35 pasos de una de las esquinas. Escribir lo que dice esa placa recordatoria. Conseguir una caja con 5 kg de alimentos no perecederos y presentarse en la mesa de control ubicada en San Jerónimo y General López" (obviamente los alimentos eran para alguna entidad que los requería). En dicho control se evaluaba el cumplimiento, se otorgaba el puntaje correspondiente y se le entregaba al equipo una nueva tarea, por ejemplo: "Contar las columnas que tiene, en sus dos frentes, el convento de San Francisco. Contar en el museo la cantidad de constituyentes y responder algunas preguntas relacionadas con la historia del lugar".

En blanco y negro

Por su parte, Aldo Borio y Gerardo Gutierrez, que corrieron una búsqueda del tesoro en el año 1966, lo que más recuerdan es el empeño para decorar su auto. El "Pato" Gutierrez es muy nostálgico. Su familia lo apoda "Enrique el antiguo", desde que una vez llamó "motorman" a un chofer de colectivo. Y sonríe cuando recuerda las búsquedas del tesoro. "Unos días antes comprábamos papeles satinados negros y los pegábamos con engrudo en el auto de Aldo (Borio). Era un Fiat 1500 blanco. Una vez salimos en tercer puesto, pero eso sí, siempre ganábamos el premio al auto mejor ornamentado. Las tres veces lo decoramos igual... no había mejor auto que el nuestro, parecía un ajedrez".

Aldo y Gerardo recuerdan con afecto a los ya fallecidos José "Nono" Diburci y Alberto Tornay, que completaban el equipo y, como ellos, ocupaban un lugar en el Fiat inundado de enciclopedias, libros y papeles.

"El sábado anterior a la búsqueda, lavábamos el auto y preparábamos el engrudo. Lo dejábamos impecable y nos sacábamos una foto con saco y corbata. Cargábamos mapas y libros. El domingo, temprano, salíamos. Nos reíamos mucho, la verdad. Aldo manejaba, Alberto era el experto en cultura general, el "Nono" iba haciendo cálculos y yo adelante. con el mapa, para saber adónde teníamos que ir. El lunes, nos juntábamos a lavar el coche y se lo devolvíamos al papá de Aldo", explica el "Pato" Gutierrez. El auto blanco y negro y la foto de los mismos colores registran el recuerdo.

Hoy es mañana

Mañana mismo veremos el presente de la búsqueda del tesoro. Roberto Bogdel, coordinador del evento, comienza a explicar: "La idea original fue mía, pero hubo un consenso general en toda la comisión; cada uno puso su granito de arena. De la magnitud que la estamos haciendo nosotros, no se hizo nunca, por eso la llamamos Primera `Mega' Búsqueda del tesoro"

Esa comisión que apoyó la idea original es la que integra la Asociación de Comerciantes, Industriales, Profesionales y Amigos de la Avenida Facundo Zuviría. Acipa y su gente, con la colaboración de comerciantes de Facundo Zuviría, otros sectores de la ciudad y hasta del país, organizaron lo que mañana, a partir de las 11, en la intersección de Estanislao Zeballos y Fdo. Zuviría, será un hecho.

Luego, a las 17.30, los competidores desfilarán entre los aplausos que festejen su llegada a la rotonda de la Av. Costanera al norte.

"Estamos hablando de 6 horas, 60 preguntas, 9 prendas y 9 relevamientos de datos. Hacemos hincapié en una apoyatura logística con Internet y gente que los pueda ayudar fuera del equipo. Muchas de las preguntas se sacaron de Internet", comienza a relatar Roberto Bogdel, el coordinador del evento. Rodeado de enciclopedias y libros, está preparando junto a un grupo de personas los desafíos para los concursantes "Hace meses que estamos con esto, no sé cómo no nos echaron de nuestras casas", se ríe.

Similitudes y diferencias

Mañana renace una costumbre entrañable, pero, además, renace diferente: "Antes era más cortito y con más divertimento. Acá también va a haber mucha diversión, pero apunta más a la cultura y al conocimiento de la ciudad con similitudes y diferencias". Bogdel, cuenta algunas.

  • "Incorporamos más eventos en la coronación, incluyendo elección de la reina, espectáculos musicales, sorteos, etcétera. Con eso arrancamos a las 18.30 hs. en Fdo. Zuviría y Estanislao Zeballos. Van a actuar grupo Setúbal, René Aráoz, los Ranser y Candelero y se harán las premiaciones. Además, habrá sorteos entre los presentes. El premio mayor es una moto."
  • "No gana el que llega antes, sino el que lo hace mejor. Es una competencia de regularidad. Van a estar los ganadores de primera, segunda y tercera etapa y el ganador general, que es el que lleva el premio mayor de 5.000 pesos. Del primero al décimo puesto, se entregarán órdenes de compra".
  • "Como antes, pedimos que adornen todos los autos, pero, además, habrá un premio al mejor tunning, que es de 500 pesos."
  • De generación en generación

    Pocas cosas hacen crecer tanto a una sociedad como el diálogo generacional. Tal vez, después de mañana, las búsquedas del tesoro sean un tema del que puedan hablar grandes y chicos en una sobremesa de domingo. Tal vez, después de mañana, sea recuerdo colectivo.

    "La mayoría de los anotados, son familias. Eso obedece más que nada a que los jóvenes de hoy no ha palpado lo que es la búsqueda del tesoro. Es muy probable que para el año que viene se inscriba más juventud. Ahora, la gente que se anota en muchos casos te dice: `Me anoto porque yo participé en otras búsquedas del tesoro' - explica Bogdel-. La juventud manifiesta entusiasmo y los más grandes, nostalgia".

    Nostalgia y entusiasmo

    Dos generaciones. "Muchas veces se llamaba por teléfono a personas de reconocida capacidad para ganar tiempo, claro que no había Internet ni celulares. Como tareas curiosas, podían ser conseguir una zanahoria rayada. La mayoría llevaba una zanahoria rallada, no rayada. A veces pedían buscar un bebé que pesara entre 5 y 6 kilos y concurrir al control ubicado en la Costanera. Por lo general, había que llevar a la madre también para que el bebé no llore. Se agregaban prendas divertidas como disfrazarse de payaso, de saltimbanqui, de dama antigua, etc. Otras veces había que llevar un loro, una gallina, un gato gris o un ovejero alemán. Todo terminaba con una cena o baile, donde se entregaban los premios a los tres mejores. Era una diversión sana y benéfica", recuerda Enzo Volken sobre las competencias de los 60.

    Edgar, tiene 30 años y se anotó para participar mañana con dos amigos. "Somos tres en el auto y algunos más van a colaborar desde una casa con Internet. Corremos en un Fiat 600 del '73 y lo vamos a decorar tremendo. El dueño tuvo la idea de cómo decorarlo, creo que estaba esparando cualquier ocasión para poder hacerlo. El viernes arrancamos con la decoración para no estar paseándolo toda una semana así. El domingo, pensamos reírnos un buen rato. Estamos seguros de que vamos a ganar si no no iríamos."