El conflicto entre los músicos independientes y el Sadem tiene ribetes inverosímiles. Primero, por la puesta en vigencia de una ley de 1958 en 2005, que compositores e intérpretes calificaron de "fascista, anticonstitucional y anacrónica". Segundo porque, en un hecho inédito, la oposición de los músicos -que se comunicaron básicamente vía internet-, fue masiva, contundente y orgánica. Tercero, porque el mismo presidente de la Nación intervino en el conflicto y prometió a los músicos que se derogaría la norma. Ahora, se trabaja en una nueva ley.