Artes Visuales
"Diverso"

Desde fecha reciente es posible visitar en las Salas del Museo de Arte Contemporáneo de la UNL -Bv. Gálvez 1578- una exposición de Pinturas, Dibujos y Cerámicas cuyo autor es el artista plástico Andrés Dorigo, quien titula a la colección en exhibición: "Diverso".

Con tal concepto aglutina en un tiempo y espacio obras de diferente formato, de técnicas de ejecución y de datación temporal de amplia cobertura en un cúmulo de piezas de diversas dimensiones en las cuales revela una sostenida y particular idea en torno del Arte Visual.

Lo que en las obras de este autor se manifiesta es una constante y altamente sofisticada -por subjetividades- construcción plástica en las que se enseñorea una tensa y descarnada manera de definir en el plano sus fantasmas interiores, a contrapelo de modas y modos hipotéticamente prestigiados por el mercado del arte. Produce su discurso sosteniendo su unidad intrínseca y profunda tras la aparente diversidad que se manifiesta "prima facie".

En un interesante montaje que rompe los recorridos habituales y convencionales (mantenimiento una línea permanente en el horizonte del recorrido visual a lo largo de las paredes) se facilita el rítmico salto de obra en obra, exigiendo desafiantes cotejos comparativos y apreciativos análisis.

A cada paso Andrés Dorigo presenta imágenes y situaciones sociales coaguladas como cuadros, cuya particular expresividad bascula intuitivamente entre la fortuita construcción de la abstracción inicial que se desovilla en una desencantada e inmisericorde figuración que desnuda la condición humana. Lejos de la fría construcción geométrica aséptica; del pasatismo visual ornamental tanto como del paroxismo cromático puramente gestual, sus trabajos se sostienen en una raíz romántica que se visualiza como irrealidad situacional o espesura onírica, cristalizada por un soporte del dibujo certero como esqueleto o armadura de sostén.

Los dibujos -de técnica mixta- y las pinturas se suceden haciendo de la unidad en la diversidad una constante conceptual que es característica del expositor. Sin sentido y contrasentido de relatos visuales que se sostienen plásticamente, haciendo del tema circunstancial una metáfora plástica en la cual la sintaxis se resuelve con elegancia visual.

El autor privilegia la expresión por sobre la reseca comunicación sígnica. Antes que decir, se expresa; dice desde sí, sin acomodarse a dogmas lingüísticos. Cada trabajo está embargado por un sentimiento cuyas connotaciones ocasionalmente biográficas viajan desde el plano hacia el espectador buscando una corriente de empatía.

Personal en sus realizaciones, que ocasionalmente apelan a ideas-fuerza prototípicas del autor dejándose llevar por la ductilidad en el arabesco lineal, el artista hace del cuadro una pantalla en la cual cristaliza una constelación formal de formas, luces, sombras y situaciones dinámicas que no descienden a la obviedad o el facilismo "de taquito". Se distinguen aquí y allá guiños de complicidad preñados de ironía, sarcasmos visuales que exigen una decodificación atenta a todos sus perfiles.

Las obras planas aparecen en mayor cantidad, dimensión y calidad que aquellas que se definen como volúmenes instalados en el conjunto de la muestra "Diverso", la que se recorta como breve retrospectiva "de autor".

Piezas que condensan imaginarios personales frente al escenario del mundo en el cual todo puede "ser y no ser", en un juego de "decir y desdecir" que hace a la ambigüedad el sostén conceptual del conjunto.

El color como tinte distintivo cede su paso a los interjuegos de contraluz y sombras.

Abirarrados acentos visuales se suceden en el plano y discurren sin solución de continuidad en una especie de verborrea plástica que hace suyo el concepto de barroquismo exacerbado, que inopinadamente se bifurca hacia rumbos visuales imprevisibles, evidenciando la libertad ejecutiva y la riqueza expresiva del autor en exposición.

La enunciación visual de enigmas que se entretejen entre la inocencia y la crueldad esconden entre tramas y claroscuros la tragicomedia de la vida en la cual el autor es actor y testigo que documenta desde su muy personal óptica los vaivenes de tanto "melancólico circo".

Domingo Sahda