Señores directores: Ésa fue la respuesta -con tono airado- que de un desaprensivo conductor recibiera mi reclamo por haber girado con su automóvil en contravencin a la orientación direccional de calle Córdoba en la intersección con San Martín. Se trata de un proveedor de un negocio cercano de la zona, y que no sólo cometió la infracción sino que -además- mostró irrespetuosidad y absoluta carencia de buena educación por quien ejerció el derecho de preservar su integridad física amenazada ya que, en ese preciso instante intentaba cruzar la calzada no sin antes cerciorarse de que las condiciones del tránsito lo permitían sin riesgos hasta que -imprevistamente se produjo el giro imprevisto.
Pregunto ¿no me estaba ocupando "de lo mío" al recordarle que avanzaba contramano y que ni siquiera consideró la prioridad de pasos que corresponde al peatón en las esquinas? ¿Debo resignarme calladamente a que en cada cruce de calles los energúmenos que irreflexivamente conducen bicicletas, motos, rodados en general continúan sintiéndose amos y señores de la ciudad, contribuyendo a que cada diligencia se transforme en una aventura?
Casi a diario los medios de información se hacen eco de los reclamos a las autoridades municipales por la falta de controles y la carencia absoluta de ordenamiento en el tránsito. ¿Cuántas víctimas más habrán de contabilizarse para lograr que se intensifiquen no sólo las campañas reflexivas sino también el accionar efectivo de quienes tienen la obligación de exigir el cumplimiento de las normas establecidas?
Empeñe la Municipalidad un quehacer afanoso en ese sentido y vele con celo por el bienestar de los habitantes de esta ciudad que -según las estadísticas publicadas- ostenta un vergonzoso récord en accidentes y merecerá el reconocimiento de la población.Inda Marioni-L.C. 6.105.135. Ciudad.
Señores directores: Por la presente quiero referirme a la carta de la Sra. Cristina Noemí Cura, publicada el día 15 de abril pasado. No es la primera vez que con una coherencia extraordinaria esta señora se refiere a la crueldad con que algunos hombres tratan a seres tan nobles y leales como los perros. Según dichos del Dr. Romero, prestigioso veterinario, no hay perros malos y violentos, hay dueños malos y violentos.
Siento gran respeto por las personas que como esta señora ocupan parte de su tiempo en escribir cartas tan esclarecedoras para que los lectores conscientes del valor de una mascota aprendamos no sólo a quererla, sino también a cuidarla y a protegerla.
Jorge Omar Mustazza - LE: 4.883.634. Calchaquí.