Luis Gudiño
El capitán de fragata Alberto Rodolfo Von Wernich, comandante del Fortuna III, visitó nuestra ciudad y presentó el proyecto que engloba a dicha embarcación, en una comunidad de intereses del Estado y la empresa civil.
Invitado especialmente por el Club Marinas Puerto Santa Fe,
el capitán dio una charla informativa en los salones del Hotel Hernandarias y exhibió fotos y videos de la embarcación en acción, en competencias nacionales e internacionales, adonde se pudo apreciar la magnitud del barco y su excelente navegación.
En diálogo con El Litoral, expresó que "comenzó como una necesidad de trabajar sobre este tipo de fibras, como el carbono, el kevlar, en la construcción de embarcaciones" y resaltó que era necesario para "la propia Armada y para capacitar gente del Estado con el apoyo de la industria privada, para luego, a futuro, poder hacer propios desarrollos".
"Ese proyecto adoptó forma de barco, en la vela hay inscriptas 40 compañías que encontraron en esta idea una comunidad de intereses y apostaron, serían los mecenas, más que sponsors, del proyecto", indicó Von Wernich.
"Germán Frers donó el plano del velero, que fue construido íntegramente en los talleres y por personal de la Armada", añadió.
"La idea no es que la Armada tenga un velero, sino la integración. Nosotros a partir de esta experiencia adquirimos una capacidad y un conocimiento que se aplica y desarrolla en otras cosas que no son solamente barcos, que antes importábamos y pagábamos mucho más caro, que antes no producían trabajo para el país y era el valor agregado que quedaba afuera", puntualizó.
Seguidamente explicó que "hoy todo eso queda aquí, en la Argentina, es propio, y además del conocimiento, hay intereses comunes, reemplazos de tecnología extranjera por nacional, es una pequeña contribución de la Armada al desarrollo tecnológico propio, nacional, que tanta falta nos hace".
"Es una fuente de trabajo para mucha gente, además, la mitad de la dotación del barco es civil. Puede variar el número pero no el concepto, la idea. Tratamos de conocer, que nos conozcan, en un hábitat de trabajo propio de la Armada que es el agua, ya sea río o mar", indicó.
Von Wernich aseguró que "correremos la mayor cantidad de competencias dentro de la Argentina", pero dijo que "el barco tiene un calado de 3,70 metros y el Río de la Plata es muy limitante en ese factor. No podemos pasar por todos los lugares adonde se hacen regatas".
"El calendario internacional lo hacemos en función de los costos y de las posibilidades, por ejemplo, vamos al circuito de Brasil, el de Punta del Este, y hacemos todas las competencias desde Buenos Aires hacia afuera", resaltó.
Luego dijo que están terminando el proceso de mejoramiento de la embarcación y expresó que "todos los barcos son de distinto tamaño y corren amparados por un handicap, este equipara con una fórmula los tamaños y velocidades para que sea una competencia pareja. El handicap se mide por tiempo".
"Este barco, desde que fue botado, fue optimizado casi en 8 segundos por milla, lo que es muy importante. Allí comenzó a ser competitivo, y estamos obteniendo los resultados esperados. Peleamos muchas veces la punta en las carreras y también dependen de la actuación de los que lo tripulamos", aseveró.
"Es gente de la Armada y civiles, saben de sus roles, cada uno ocupa el suyo, por ejemplo, yo como comandante, aparte de que soy uno de los que timoneo el barco en las regatas, y tengo como función liderar el grupo, alinear los objetivos y recursos para el logro de los fines determinados", dijo Von Wernich.
Seguidamente afirmó que "los que hablan, son el hombre de proa (número 1), el centro y el táctico, por una cuestión de orden" y destacó que "da la casualidad que el número 1 es civil o militar, el centro no es de la Armada, y el táctico puede ser de la Armada o no, pero el objetivo está por sobre la tripulación. El que navega sabe cómo rinde el grupo de la mejor manera posible".
Consultado sobre la opinión que generó la embarcación en los adversarios, el capitán de fragata dijo que "fue muy bien aceptado" y resaltó que este proyecto es "una inyección de aire fresco en la náutica".
"Los costos para hacer y mantener un barco de este tipo son muy altos para los particulares, siendo un barco institucional, perteneciente a un organismo del Estado y con sponsors de empresas civiles, corriendo una tripulación mixta, cierra y a la gente le gusta ver al barco porque realmente es muy lindo", indicó.
"En la regata, el barco pide, y la tripulación responde, no podemos disfrutarlo mucho, estamos al servicio del barco", expresó Von Wernich.
Finalmente, destacó que "la sensación de navegar en este barco a 24 nudos es realmente impresionante, es muy lindo, un barco muy estable, navega muy bien, creo que es la puerta de ingreso para seguir desarrollando e integrándose a la náutica. Mientras la industria privada siga apoyando y se juegue, seguiremos creciendo cada vez más".
La construcción y la puesta en marcha del barco generó muchas experiencias y anécdotas, y el capitán Von Wernich contó algunas de ellas.
"Cuando me subí por primera vez, me pregunté �adonde estoy parado?" y agregó "cuando uno navega, el barco desaparece debajo de los pies si no se está atento. Los que no están acostumbrados y a mí me pasó, quedás pataleando en al aire y decís �qué pasó acá?".
"Cuando corremos regatas es tan competitivo el nivel que durante una prueba de 19 horas no dormimos y vamos todos en la banda, adrizando para que el barco vaya lo mas rápido posible, nos atamos y una vez, alguien que estaba mal atado en un golpe salió despedido y quedó desparramado en el medio del barco", indicó.
"Como será que cambia la dimensión en las competencias que luego de correr una regata, comentando con otros participantes,
yo les dije que no había mucha olas, y ellos estaban todos mojados
y me respondieron "vos porque corriste en eso'.
Von Wernich dijo también que se construyen barcos de carbono de distintos tamaños y partes de naves, pero asimismo con esta tecnología se hacen aviones para vigilancia táctica, de bajo costo; se construyen los blancos de misiles antiaéreos.
Lo que pesa
El Fortuna III tiene un peso total de
15.600 kilos, de los cuales 13.000 son lastre interno. Esta construido con la misma tecnología de los automóviles de la Fórmula Uno internacional.
El capitán de fragata Von Wernich comentó además que el velero es guardado en el Yacht Club de Puerto Madero, en Capital Federal, por una cuestión de tamaño, pero que su idea es que sea visto y apreciado en toda la Argentina.
Con tal motivo, anunció que "en setiembre es posible que lo traigamos a Santa fe, para que la gente lo vea y lo disfrute".
"Es el tope del desarrollo de la náutica en estos momentos, en cuanto a materiales, compuestos, desarrollo de los sistemas de abordo, electrónica", explicó.
Indicó que lo que más se gasta "son las velas" y añadió que "duran dos temporadas aproximadamente, y hay que empezar a cambiarlas, se rompen, se gastan, porque navegamos siempre al máximo y eso hace que el barco ser resienta".