Críticas y autocríticas
Todos construyen el futuro
En San Justo no faltaron las voces contra las medidas del gobierno que afectan al sector. Pero la dirigencia también reflexionó sobre la necesidad de un mayor compromiso -de la cúpula y las bases- para hacerse respetar frente al poder.

Juan Manuel Fernández[email protected]

Los palos al gobierno por su prepotencia contra el campo delinearon un eje común en los discursos que los dirigentes ruralistas ofrecieron al millar de productores convocados el pasado jueves en la Sociedad Rural de San Justo. Como era de esperar, no faltaron fuertes críticas contra la "apropiación de la renta del campo" por parte de un gobierno que perdió cualquier atisbo de pudor a la hora de atropellar a agricultores, ganaderos o tamberos con retenciones, precios máximos y cierre de exportaciones, o incluso el "derrocamiento" -como lo definió en la asamblea la propia María del Carmen Alarcón- de una legisladora que osó defender al productor agropecuario.

Pero no se trató sólo de escupir la bronca contenida sino que además la dirigencia propuso un ejercicio de reflexión para explicar por qué a los poderosos de turno se les hace tan fácil vapulearlos. "Si el productor estuviese bien, acá no viene nadie", reconoció el dirigente de Cartez Néstor Roulet ante el abarrotado salón de la entidad sanjustina. A su vez, Manuel Cabanellas, presidente de Carsfé, llamó a los presentes a "dejar de ser individualistas" para construir un país diferente "desde el interior". Y la propia diputada Alarcón también admitió que no la hubiesen destituído con tanta facilidad si existiera el "lobby del campo" al que la acusan de representar. No se trató de repartir culpas, sino de invitar a un cambio que fortalezca la posición del sector, tanto en el presente como hacia el futuro.

Alta tensión

Mientras el rumor del público crecía conforme se poblaba el salón, y las paredes se adornaban con banderas y pasacalles -algunos picarescos, como el que mostraba a un pingüino con un pie triunfal sobre el cuerpo de una vaca muerta-, algunos dirigentes tomaban sus lugares en el estrado desde donde presidirían la reunión. Entre ellos, el presidente de CRA, Mario Llambías, quien le aseguró a Campolitoral que el sector ganadero atraviesa uno de sus peores momentos. Tras sostener que "se están afectando los cálculos de rentabilidad y la producción" manifestó que resulta incoprensible que siete meses atrás se luchaba para ver cómo tener una ganadería que conquistara muchos mercados, mientras que hoy no se puede sacar las vacas viejas de los campos. "Esto es mal manejo, mala política; es un ensañamiento con un sector que estaba recuperando posiciones", se quejó, y agregó que lo más preocupante es -también- que no hay soluciones de fondo para otros temas como la lechería y la agricultura (esa misma mañana corrió el rumor de que el gobierno pondría restricciones a las exportaciones de trigo para controlar los precios de la harina -y por lo tanto del pan- en el mercado interno).

Por su parte, Alfredo Narduzzi, vicepresidente de CHAFOR (entidad ruralista de Chaco y Formosa), confirmó que el golpe en su región es "fuertísimo" y corroboró lo dicho por Llambías al señalar que "no se puede vender" y para poder desprenderse de una jaula de hacienda "hay que estar tres o cuatro semanas buscando un comprador". Además, advirtió que están presionados por la llegada del invierno -y con ello la escasez de pastos para los animales-, por lo que concluyó: "si no sacamos la hacienda en este momento no la sacamos más".

La batería de medidas oficiales para controlar el precio de la carne (pesos mínimos, retenciones, registro de exportadores, precios máximos y prohibición de ventas al exterior) impactó con dureza en el valor de la hacienda, mientras que no ocurrió lo mismo en el mostrador. En el norte, por ejemplo, el precio de la invernada -que no sufrió tanto el impacto como los novillos pesados- cayó entre $0.70 y $0.80 durante el último mes. "No hace falta aclarar mucho para darse cuenta lo que eso influye en el ingreso o la rentabilidad del productor", se lamentó Narduzzi y subió el tono de las declaraciones: "hay cosas que son totalmente inconsistentes, rayanas en lo ridículo, esto es una medida de transferencia de renta; la carne en el Chaco estaba barata y no bajó, o sea que alguien se está apoderando de la renta que tenía el productor hace tres meses". El ruralista no vaciló en acusar, en primer lugar, al Estado; pero también apuntó a "la intermediación en los pasos finales, abastecedores y carniceros".

Peor solos

La de San Justo estuvo precedida por otras asambleas en distintos lugares del país y en todas ellas la convocatoria fue masiva. Según Roulet, esto prueba lo mal que está el productor, ya que de lo contrario no se acercarían en semejante número a las reuniones. Estas declaraciones, a su vez, desnudan lo que quizás sea una de las causas de las situación actual que atraviesan los ganaderos: la atomización, el escaso interés por involucrarse en acciones conjuntas los debilitaron como sector y ahora se encuentran desamparados -y desorientados- frente a la prepotencia del gobierno nacional y la indiferencia del provincial.

Mario Llambías en su alocución reconoció que el campo no tiene llegada en las esferas del poder. "No tenemos interlocutores; los que nos escuchan y entienden no tienen el poder de decisión", les dijo a los presentes, a quienes también les solicitó "que sean verdaderos transmisores con sus pares, con sus vecinos, de lo que ocurre", y a modo de mensaje final agregó: "nuestra lucha es el trabajo en el campo, también tengamos nuestra lucha para defender un país que a todos nos enorgullece y al que tenemos que hacer mejor".

Cabanellas fue aún más directo frente al auditorio. Tras señalar que al entrar al salón no pudo creer la magnitud de la convocatoria señaló: "los productores tenemos que aceptar que somos individualistas. Y eso es lo primero que tenemos que terminar, tenemos que unirnos con voluntad como hoy". Además, el dirigente propuso generar un país distinto: "nosotros somos la célula, estamos en todo el país, en todo el interior, somos la célula para cambiar el espíritu de la gente", y agregó "el país lo tenemos que cambiar desde el interior, no esperemos más que lo cambien desde arriba porque no se va a cambiar".

Por su parte, la diputada nacional María del Carmen Alarcón, que tras haber sido expulsada de la presidencia de la comisión de agricultura de la cámara baja fue la figura descollante del encuentro -la más aplaudida y vitoreada-, admitió la soledad de su prédica a favor del campo en la sede del poder legislativo. Tras admitir que "si hubiese lobby no hubieran derrocado a la presidenta de una comisión" llamó a productores y dirigentes a "ser el sector que se levante a pedir la unidad de la Nación".

Los gringos protagonistas

Con un discurso que atrasa varias décadas, los detractores del productor agropecuario -con el presidente Kirchner a la cabeza- se empeñan en rotularlos como "oligarquía vacuna" o "patria ganadera". El mote es injusto con la gran mayoría que a diario "pone el lomo" para ganarse su sustento y el de su familia. Uno de ellos es Arminio Seiferheld, de Moisés Ville, que en medio de la multitud y tratando de dominar la congoja, pidió el micrófono para decirle a todos de dónde salió lo que tiene y cuanto vale su trabajo. "Ni siquiera somos nosotros los únicos artífices del fruto de la producción; son cuatro o cinco generaciones que han venido a la pampa gringa a producir: los italianos, los suizos, los judíos o los españoles. Los que tenemos más de 60 años hemos nacido en el campo y pasamos la crisis del tequila y la del Japón y la de Brasil con el 6° grado aprobado. Sin haber ido a Harvard y sin haber ido a la Sorbona, pudimos mantener nuestras pequeñas explotaciones siguiendo los consejos y la economía de la abuela. Y aquellos que van a las universidades y son nuestros gerentes -porque el Estado es una empresa y los contrata como administradores- y son ejemplos de capacidad y dan charlas por el mundo, ellos nos llevaron al default, mientras que nosotros seguimos todavía con nuestras chacras". Los aplausos, rabiosos, retumbaron para saludar esas palabras del representante de la Sociedad Rural de la primera colonia judía de la Argentina, quién a la hora de la propuesta invitó a "seguir el diálogo -con el gobierno-, pero con fuerza y perseverancia"