ENTREVISTA A MÁXIMO CHAPARRO
"Literatura y filosofía son primas hermanas"
Filósofo y docente de extensa trayectoria, ha publicado recientemente un volumen de Epistemología donde trata uno de los problemas más urgentes de la Argentina actual: la educación. Además, finalmente ha dado a la imprenta sus trabajos de ficción, que compiló en un libro de cuentos.
Estanislao Giménez Corteegimenez@ellitoral.com
"A pesar de los cambios que uno va teniendo, hay una constante en mis escritos: nosotros tenemos un único horizonte desde donde hablar y pensar, que es América latina como horizonte de comprensión. No podemos entender desde la eternidad. (...) tenemos que pensar desde nosotros mismos, si queremos ser nosotros...", señala Máximo Ramón Chaparro. Catedrático de Filosofía, especializado en Epistemología, Filosofía de la Cultura y Pensamiento Latinoamericano, posgraduado en la Universidad de Sevilla (España), integrante del proyecto Ires (Red de Universidades españolas que se ha extendido a América latina), el entrevistado publicó recientemente dos libros disímiles en cuanto a género y objetivos que, sin embargo, se encuentran en un punto: la necesidad de plasmar el pensamiento. Entre diversos libros publicados, cabe destacar "América Latina, Liberación y Filosofía", un trabajo colectivo publicado en la década del '70 que, en su momento, generó importantes reacciones en un marco histórico complejo y que tiene indudable vigencia. En su pensamiento, la Literatura y la Filosofía tienen profundas conexiones; tanto que recientemente ha publicado, en primer lugar, un volumen denominado "Epistemología de la educación. Perspectivas para una educación del futuro", que fue editado en Centroamérica y luego, en el país. Y en segundo lugar, su primer libro de cuentos, titulado "El mudo". A continuación, una síntesis del diálogo.
NO HAY DIAGNÓSTICO
"Cuando decidí editar aquí `Epistemología...', consideré que la edición anterior (la centroamericana) era un poco light para nosotros. Aquí hay que decir `al pan, pan, y al vino, vino' (...), hay que decir las cosas con crudeza. Corregí y amplié la versión y la publiqué en la Argentina... Se considera el sistema educativo argentino: su organización, principios, causas por las cuales se va deteriorando y hacia dónde marchamos si esto no se modifica".
-Cuando dice `al pan pan, y al vino vino', ¿en qué aspectos está concentrando su postura sobre la educación nacional?-Por ejemplo, uno lee los documentos de la Iglesia sobre la educación argentina: son hermosos discursos sobre lo que debe ser. Hay también hermosos discursos de los ministros, de los responsables de la educación, pero no hay un diagnóstico sobre la realidad educativa. Hay muchos escritos sobre los síntomas, sobre las crisis, la falta de competencia de los profesores, falta de competencia de los alumnos, problemas presupuestarios, pobreza, violencia... Hay bibliotecas enteras. Pero no en el porqué -en el fondo- pasa todo eso. Y, al no llegar a las causas del porqué pasa todo eso, no se las puede atacar o abordar.
-Más allá de los síntomas y las causas, ¿cómo se trabaja en la búsqueda de qué hacer?-Por eso el subtítulo es "Perspectivas para una educación del futuro". Es un poco ambicioso (risas), pero creo que, si no hay un cambio sustantivo en Argentina y en América latina, nuestro horizonte es muy negro (...), si es que no vemos la educación como aquel subsistema de la cultura que posibilita la liberación y el desarrollo de los hombres. Nuestro sistema educativo se ha alejado totalmente del `mundo de la vida' donde vivimos los seres humanos. Los adolescentes se aburren, porque el contenido áulico nada tiene que ver con el `mundo de la vida', marchan por andariveles separados...
-Como muchas veces sucede con la teoría y la práctica..-Exactamente. Los chicos estudian lo que les dice el profesor, los apuntes y los libros, y ése es el objeto de su inteligencia: es aburrido y no es un conocer inteligente.
-Hay muchos estudiantes que no tienen pasión por su carrera-Muchos no tienen pasión por lo que estudian porque el docente tampoco tiene pasión. Hay docentes que se dan cuenta de que el saber es un saber lleno de preguntas, inacabado y lo transmiten. Pero hay otros que enseñan un saber acabado que el alumno tiene que repetir. Eso no es saber científico, es dogma.
-¿Cómo vincula en su actividad la Filosofía y la Literatura?-He escrito que ambas son primas hermanas. Porque la Literatura, a través de los símbolos y de una imagen concreta, puede universalizar al hombre y a la mujer. Y cualquier hombre de cualquier cultura puede verse en ese personaje. Hablemos de Antígona de Sófocles y podemos vernos reflejados en esa tragedia (...).
-Literatura y Filosofía plantean los problemas últimos de la condición humana. ¿Existe también una pertenencia de ciertos filósofos a una tradición literaria?-Sí, claro, comenzando por Platón, que es un gran poeta.
-Porque, además, es muy importante cómo se expresa una idea...-Sí, en mi caso, por ejemplo, hay cosas que no puedo expresar conceptualmente a través de la filosofía y, ahora, de viejo, digo, bueno, la única manera es expresarlo a través de un cuento (...) Yo escribo (literatura) desde chico, y siempre los rompí, hasta que, unos seis años atrás, una profesora amiga leyó un cuento mío y quedó fascinada. A partir de eso, empecé a trabajar y fui acumulando, y publiqué ahora mi primer librito, que se llama "El Mudo".
-La Filosofía, ¿ha perdido lugar en la educación tradicional?-Es terrible lo que ha pasado (...) en los '80 la Epistemología arrasó con todo, y de la Filosofía no ha quedado casi nada. Pero ahora se está revirtiendo lentamente.
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