Verborrágico pero muy agradecido a la vida, Horacio Guarany pasó el jueves por el Concejo Municipal, la Cámara de Diputados y la Casa de Gobierno para recibir el reconocimiento institucional a su trayectoria.
"Ustedes han hecho lo que soy yo", dijo Horacio Guarany o Heráclito Catalín Rodríguez, así nacido en la cuña boscosa y arrojado junto a su familia por la crisis del '30 en Alto Verde. "Desde allí estoy agradecido porque me recibieron con los brazos abiertos sin pedirnos qué traíamos. Después me hice cantor y desde Alto Verde recorrí varias veces el mundo", recordó.
Aseguró tener un corazón "lleno de orgullo sano". No se quejó de nada, admitió los vaivenes de la Argentina que lo obligaron a irse en más de una ocasión y no hizo referencia alguna a sus giros políticos. Sí aclaró que "jamás aceptaré una indemnización del Estado" y recordó que en tres ocasiones le quemaron la casa pero no lo encontraron adentro. Se refería, sin nombrarla, a la Triple A que lo obligó a irse del país junto a otros actores y cantantes a mediados de la década del 70.
Como buen artista, en el medio del recinto de Diputados y aplaudido durante un largo rato por legisladores, empleados y algún vecino que se acercó a curiosear, gesticuló y agradeció el aplauso con los brazos en alto como cuando la platea le reclama otra canción al artista en el escenario. Firmó autógrafos y se prestó para una larga sesión fotográfica.
"Aguanté con el cuerpo lo que se dice con la boca" señaló en referencia a los años difíciles y no dejó de mencionar al bombista Palito Acuña quien hace treinta años sube al escenario con él y que fue el único acompañante que tuvo en el recinto de la Cámara al ser homenajeado.
A los 81 años, dice haber emprendido la última gira por los escenarios por prescripción médica aunque pocos lo creen. Cientos de canciones llevan su firma, entre ellas aquella que advierte que "si se calla el cantor, calla la vida..."