Pedro Almodóvar busca una Palma

Tiene dos Oscar, varios Goya y, desde hace dos días, un premio Príncipe de Asturias de las Artes que busca acompañar ahora con una Palma de Oro. Y todo ello mientras lo que de verdad le preocupa es la crisis de edad. Cosas así son las que han hecho grande a Pedro Almodóvar.

Humano sin paliativos, el director manchego abrió ayer de nuevo su corazón a los periodistas, tras recibir un unánime aplauso durante el pase de prensa de "Volver", filme con el que vuelve a aspirar a la Palma de Oro en el Festival de Cannes, siete años después de que "Todo sobre mi madre" le valiera el trofeo a la mejor dirección.

La buena recepción de su nuevo trabajo tranquilizó al realizador, desconfiado de cómo iba a acogerse en el extranjero la que considera su película más local.

Olvidaba Almodóvar quizás que sus películas ya han escapado a la mera calificación de "buenas" o "malas" para ascender a un estrato al que sólo llega el cine de autor, un mundo inconfundible y personal en el que el espectador puede entrar o no, pero nunca quedarse simplemente curioseando en el umbral.

Y, a juzgar por el ambiente que se respiraba en la abarrotada Gran Sala Lumiere del Palacio de los Festivales, su mundo tiene muchos inquilinos, como demostró el aplauso que estalló cuando, apenas iniciado el pase, apareció el rótulo de "una película de Almodóvar".

Una cinta que ha supuesto al realizador el retorno a su cuna, la región española de La Mancha, a través de una historia de madres e hijas con un pasado por resolver. En ella ha vuelto a trabajar después de varios años con su primera musa, Carmen Maura.

La actriz, al igual que la protagonista de la cinta, Penélope Cruz, así como Blanca Portillo, Yohana Cobo y Lola Dueñas, fueron la guardia de honor del cineasta en Cannes.

Durante la rueda de prensa tras el pase, Almodóvar explicó que "Volver" ha supuesto "una reconciliación" con sus raíces, con su infancia, de la cual reconoció que ignora si fue feliz o no.