Al menos siete personas murieron debido a las torrenciales lluvias de hasta 190 milímetros que afectaron a La Habana la noche del martes, provocando también derrumbes, inundaciones y cortes de los servicios eléctricos y de gas, informó este jueves un comunicado oficial.
Se trata de seis hombres de entre 18 y 75 años, así como una mujer de 71 años, vecinos de los municipios de Marianao, Centro Habana, Habana Vieja, la Lisa y Cerro.
"Las situaciones más críticas se produjeron en las áreas bajas de las márgenes de los ríos Quibú y Almendares, donde el nivel de agua llegó a alcanzar hasta siete metros en las riberas del primero y tres metros en las del segundo", añadió el texto oficial, publicado en el diario Granma.
Ocho de los 15 municipios que forman la capital cubana fueron severamente castigados por las lluvias de poco más de dos horas, que inundaron dos de los tres túneles viales de la ciudad, anegados con 10.000 y 7.000 metros cúbicos de agua.
"Hubo afectación en los servicios de gas manufacturado en los territorios de Marianao y Playa, por la paralización de la planta ubicada en Marianao. Además se notificaron 348 irregularidades en el servicio eléctrico, las cuales afectaron a unas 40.000 personas. Este servicio ha sido restablecido casi en su totalidad", dijo el texto.
Las autoridades cuantifican los daños por derrumbes en almacenes de comercio minoristas y escuelas, así como contaminación en cisternas de algunos hospitales, centros de trabajo y viviendas.
El fenómeno mostró lo que puede llegar a ser la temporada de ciclones que comenzará la próxima semana.
La tromba de agua que sacudió la ciudad durante un par de horas inundó las áreas bajas, convirtió decenas de calles en auténticos ríos, anegó garajes y viviendas y colapsó el tráfico en buena parte de la capital.
La tormenta trajo a la memoria de los cubanos el desastre provocado por el huracán Wilma, que en octubre elevó el nivel del mar y provocó las mayores inundaciones de la historia de La Habana.
En el populoso barrio de Marianao, en el oeste de la ciudad, uno de los más golpeados por las lluvias, las inundaciones dejaron un saldo provisional de tres muertos, según fuentes de la Defensa Civil.
El barrio fue acordonado y durante la mañana se realizaron trabajos de limpieza a orillas del arroyo conocido como La Zanja, que desemboca en el río Quibú, bajo la estrecha vigilancia de la policía y las autoridades municipales, que impidieron a la prensa acceder a las áreas más castigadas.
También en otras zonas de la capital, como Arroyo Naranjo, Cuatro Caminos y Santos Suárez, los vecinos continuaban hoy limpiando sus viviendas y retirando de las calles los escombros arrastrados por el agua.
Las áreas cercanas a los ríos fueron las más afectadas y en algunos puntos, como en 10 de Octubre, el río canalizado se desbordó y alcanzó hasta tres metros de agua en plena calle, según la presidenta del Consejo del Poder Popular de ese municipio, Miriam Torres.
Además, las lluvias provocaron derrumbes parciales en muros y patios interiores donde el agua superó el metro de altura en el interior de las viviendas más bajas.
"Nos libramos porque paró, si llega a seguir lloviendo no sé qué hubiera sido", indicó a EFE Dayan Lescay, una joven de 24 años que tuvo que evacuar el nivel inferior de su vivienda, donde el agua llegó a una altura, de acuerdo con la marca fresca del agua, de alrededor de 1,70 metros.
Otro vecino, un joven llamado Andi, de 27 años, explicó que él y su familia pasaron miedo, "porque no cortaron la luz" en medio de la inundación.
"El agua llegaba a los relojes (contadores) y teníamos miedo de que hubiera un cortocircuito y nos electrocutáramos, pero no cortaron la luz hasta que prácticamente había pasado la tormenta", agregó.
Los dos túneles que comunican el oeste de la ciudad con el centro y el este quedaron inundados y, aunque han comenzado los trabajos de drenaje, el tráfico no se había podido restablecer en horas de la mañana.
La situación se complicó anoche, porque las precipitaciones caídas en los últimos días habían empapado el suelo y desbordado gran parte de las bocas de alcantarilla de las calles, lo que contribuyó a incrementar el estancamiento del agua y elevar su nivel.
Miriam Teresita Llanes, experta del Instituto de Meteorología de Cuba, explicó que la lluvia torrencial se debió a un fenómeno meteorológico de difícil pronóstico, que permite la formación rápida de grandes masas nubosas que descargan agua en forma intensa. Las precipitaciones, añadió, afectaron a la capital, a la zona occidental, con especial incidencia en Pinar del Río y Matanzas, y al centro, en las provincias de Villa Clara y Camagüey. Según los expertos, la temporada de huracanes en el Atlántico norte, que empezará oficialmente el 1° de junio, será "muy activa", con la formación de hasta diez ciclones.
La temporada de lluvias en Colombia causó ya la muerte a 127 personas, 222 resultaron heridas y 21 fueron dadas por desaparecidas, mientras un total de 41.302 familias se vieron perjudicadas por el fenómeno, informó hoy la Cruz Roja.
"Sin llegar todavía a ser tan destructivo como el año anterior, el presente invierno se consolida como el de mayor número de eventos y el que más ha causado víctimas fatales en los últimos siete años", según un informe de esa entidad humanitaria.
Un total de 286 de los 1.098 municipios colombianos, en 26 de los 32 departamentos, han resultado afectados, es decir, el 25 por ciento de los municipios del país, destacó el informe.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), por su parte, ha señalado que la actual temporada, la primera de las dos existentes cada año y que se inició la primera semana de marzo, debe concluir a mediados de junio.
Las lluvias torrenciales, por otra parte, han destruido 1.337 casas totalmente y parcialmente 14.183 más, y se ha producido un total de 142 deslizamientos, 213 inundaciones, 38 vendavales, 9 avalanchas y 2 tormentas eléctricas.
La Cruz Roja Colombiana insta en el informe "a las autoridades locales, a que intensifiquen sus esfuerzos de preparación para la respuesta a las emergencias y aseguren su coordinación con los sistemas públicos, privados y comunitarios".
El Ideam y las autoridades de vastas zonas ribereñas de los ríos Magdalena y Cauca, entre otras corrientes, mantienen las alertas ante la posibilidad de nuevas inundaciones.
AFP/EFE