Nueva era imperial

Considero a las llamadas conquistas en América, como el salvajismo desatado de los "civilizados". No existe nada tan vil y repugnante como el asalto a la inocencia, a la vida, a la libertad, a los derechos, mediante el exterminio de la autenticidad no coincidente con nuestro "desarrollo". Operación de cernícalos, latrocinio no superado, apañado por principios idealizados de "los mejores", envueltos en harapos almidonados de religión (si bien muchos curas evitaron más carnicerías). Liquidar la barbarie, el paganismo, salvar a esa pobre gente... Salvarla, ¿de qué? Hipocresía sin parangón en la historia de los genocidios. Lo importante era enriquecerse. Toda otra argumentación es teatro diferido.

En su Historia de las Indias, Fray Bartolomé de las Casas nos ha legado un abundante y "estirado" testimonio. A los noventa años criticó en su testamento, una vez más, a sus compatriotas por su crueldad e injusticia. Llamó a los nativos "poseedores y propietarios de aquellos reinos y tierra. (...) Creo que por estas impías y celerosas e ignominiosas obras, tan injustas, tiránicas y barbáricamente hechas en ellas y contra ellas, Dios ha de derramar sobre España su furor e ira".

Hoy en día los medios han cambiado; no así los fines. Nuestro soberano, por gracias de Dios, es USA. La soberbia, la codicia y el número de seres humanos masacrados evidencian una afinidad aterradora con lo anterior. En cuanto a la servidumbre, los esclavos del presente que ignoran su estado se muestran cerebralmente encandilados y no se oponen a entregar su dignidad a los vientos. ¿Cambiaremos un día el texto del Himno por "Oíd el silencio de irrompibles cadenas"?

En el régimen social de las colonias españolas, se establecieron seis castas que respondían legalmente a desniveles raciales: blancos españoles y criollos, indios, mestizos, negros, mulatos y zambos. La política exterior de los Estados Unidos de América del Norte ha clasificado las diferencias en América latina y en el resto del mundo: países clientes, países democráticos (siempre y cuando hagan lo que les ordenemos), países con dictadores despiadados de Asia Central, a los que ha dado el visto bueno, países amenazantes del Cercano Oriente, países insolentemente en contra (Cuba), etcétera.En el Imperio Incaico, los corregidores respondían a un "inversionismo", cuyas reglas guardaban gran parecido con las actuales. El Estado español estaba interesado en la distribución de mercancías entre la enorme masa sojuzgada, cuyo consumo era sumamente beneficioso para la economía. Argumentaban que así se acostumbrarían los indios a usar objetos "civilizados", para terminar con los habituales en ellos. Al presente estamos invadidos, no sólo por los "civilizados" objetos de USA, sino por una mentalidad restrictiva de carácter didáctico, que abarca la casi totalidad del espacio mediático. En las noticias, mentiras a la orden del día; es decir, propalan lo que desean, y cuando se ocupan de nosotros, se muestran precavidos y paternales.Es lugar común mencionar las matanzas de indios. Suele afirmarse que, en este sentido, USA es un vástago de Europa y que en los últimos doscientos años casi exterminó a varios millones de pobladores indígenas, conquistó la mitad de México, cometiendo depredaciones en toda la región, en el Caribe y en América Central. En Hawai y Filipinas fueron muertos cien mil habitantes. En sus crímenes "modernos" no vale la pena redundar, bien que son harto conocidos por su efectividad: un estilo invencible que salta por encima de instituciones internacionales, vulnerando justicia y derechos humanos. Con un cinismo que raya en la absoluta imbecilidad, los "socios" (eufemismo ajustado al negocio) que sacan partido económico de hechos semejantes, apoyan este juego mortal y les interesa un pepino las consecuencias padecidas por los pobres del mundo. Pero cuidado con encresparse.Hacia 1870, José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru), nacido en Surimana, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, rechazó el dominio colonial hispánico, sublevándose contra ese poder para establecer una monarquía propia y recuperar la antigua grandeza incaica. Su rebelión se considera la más grande en la historia colonial de América. Desde 1753 a 1759, José Gabriel estudió en el colegio San Francisco de Borgia, regenteado por los ignacianos para los hijos mayores de caciques principales, a fin de enseñarles "la doctrina evangélica y la política cristiana, quitándoles y apartándoles de sus idolatrías, para que a su imitación no la siguiesen los demás indios". En 1744 contrajo enlace con Micaela Bastidas. No fue sólo esposa, sino lugarteniente. Túpac Amaru quería, según sus palabras, "extinguir corregidores en beneficio del bien público, en esta forma que no haya más corregidores, como también con totalidad se quiten mitas en Potosí, alcabalas, aduanas y otras muchas introducciones perniciosas". Deseaba extirpar a los españoles europeos del suelo de América, pero no así a los eclesiásticos peninsulares. No dispongo de suficiente espacio para relatar sus triunfos y derrotas, sus aspiraciones íntimas y propósitos sociales, pero su muerte merece dos palabras.Se le obligó a presenciar el suplicio a que fueron sometidos su hijo Hipólito y su esposa Micaela, a quienes se les cortó la lengua antes de subirlos a la horca. También arrancaron la lengua de José Gabriel y luego intentaron descuartizarlo, atado de pies y manos a cuatro caballos. Quedó tan estirado que las crónicas consignan: "parecía una araña". Finalmente un verdugo le cortó la cabeza, los brazos y los pies. Los restos fueron trasladados a Machu Picchu, arrojados a una hoguera y sus cenizas a un riachuelo. Uno se pregunta si los españoles creían de verdad que cortando lenguas enmudecían ideas.Estados Unidos "descuartizó" a cantidad de rebeldes y también a inocentes (daños colaterales). Se cuenta de una madre iraquí, que buscó, aquí y allá, las partes del cuerpo de su hijo de ocho años. Pero noticias "tan poco importantes" no son emitidas por CNN. Su cobertura mediática está sujeta a un impecable control. Sin ánimo de ser agorero y tal como están las cosas, cualquier intento de países de América latina, incluyéndonos, tendiente a gestar su propio estado de libertad y derechos sin intervención, directa o indirecta, de la potencia imperial, los convertiría en enemigos y serían calificados de "Estados malvados". Se entenderá que hablamos de política exterior, sin menoscabo de los extraordinarios aportes que ese país del Norte nos ha deparado en materia técnica, artística y literaria. Lo curioso es cómo se conjuga el terrorismo con el humanismo. La historia registra ejemplos similares en otras partes del mundo y en otros siglos.Desde el Destino Manifiesto del siglo XVIII, a la visión mesiánica del señor Bush, el objetivo supremo consiste en domesticar, si es necesario por la fuerza. Conforme a la fórmula de la ex ministra inglesa Margaret Thatcher, llamada la Tina: "There Is No Alternative".

Carlos Catania