Señores directores: Soy hijo de Helvecia e hijo de la costa. Conozco el trabajo que hacen nuestros pescadores, y más allá de las carencias que otrora tenían y quizás siguen teniendo, siempre lo han desarrollado con dignidad. La dignidad de llevar un sustento diario a sus hijos sin los asistencialismos que hoy brindan los gobiernos.
éltimamente, parecería que se los ha incluido en una nueva categoría de "delincuentes", los que destruyen y/o atentan contra el "ambiente" y producen un impacto negativo y depredador contra el medio. El ensañamiento de los ataques producidos por la prensa en general hacia estos nuevos "delincuentes" no tiene límites. Es hora de que se termine definitivamente con esta situación. Es hora de que esos medios de comunicación abandonen el efecto mediático de la información y como formadores de opinión primarios, profundicen sus investigaciones y la desarrollen con la seriedad que requiere.
No existe un responsable. Somos todos partícipes de un proceso sistemático de destrucción del medioambiente. No se han desarrollado políticas que prevean un desarrollo sustentable de los recursos naturales de nuestra zona buscando un equilibrio de explotación que beneficie a todos los sectores.
Bienvenida a la industria sin chimenea. Bienvenidas las inversiones foráneas. Pero también, bienvenidas las medidas de protección para los verdaderos beneficiarios de estos recursos, los pescadores, que por un derecho adquirido durante años a través de generación en generación, nuestros ríos les han dado un medio de subsistencia que les ha permitido criar a sus hijos y algunos de ellos educarlos, inclusive con un nivel profesional.
He escuchado algunas opiniones de señores que han invertido en el Dpto. Garay y que únicamente les preocupa "su inversión" y que se elimine la pesca comercial para dar lugar a un "derecho de explotación que beneficie solamente a ellos". Les vuelvo a reiterar, durante muchos años, generaciones han vivido de lo que nuestros ríos y lagunas, y la madre naturaleza en general les han brindado generosamente a nuestros pescadores. Así como ocurrió con la "madre tierra" para los indígenas, de la que fueron despojados; aquí "la madre agua" tiene un dueño potencial y natural: los pescadores costeros.
Estas medidas no pueden manejarse desde un escritorio, ni que la decidan un grupo sectorizado que proteja un solo interés. No nos olvidemos que las diferencias para futuras resoluciones son muy marcadas: en una se encuentran los que disfrutan de un buen pasar económico y vienen a disfrutar de la caza, la pesca y naturaleza pura en nuestra costa. En el otro, los pescadores, en una cuestión de subsistencia diaria, donde el recurso que les brinda el río da la dignidad necesaria para sobrevivir en un mundo donde se maximiza el placer y se minimizan los valores, especialmente los que dignifican al hombre como el trabajo.