Mercedes celebró

Mercedes Sosa apeló a su voz de ensueño para hacer equilibrio entre los roles de anfitriona y homenajeada al concretar, ante un Gran Rex colmado por un público fervoroso, la primera de las dos presentaciones formales de su más reciente álbum "Corazón libre".

Dispuesta a coronar a lo grande un esforzado regreso a escena que inició en setiembre pasado, después de dos años de silencio que sembraron dudas en torno de la continuidad de su impactante trayectoria, la tucumana dio una nueva lección de interpretación en una velada emotiva y plagada de invitados.

Algunos momentos cumbre de ese paseo por afectos y estéticas, se apreciaron en el inicio del segundo tramo del show cuando se unió a un ovacionado Eduardo Falú para una antológica versión de "Tonada del viejo amor" y, luego, a Alberto Rojo con quien compartió "Chacarera del fuego" y una riesgosa y soberbia mirada sobre "Zamba de Argamonte".

A tono con el clima austero, despojado y magnífico que Chango Farías Gómez ideó para la puesta sonora de "Corazón libre", la Negra mostró en esos pasajes de intimidad con no más de un par de instrumentistas, la intacta hondura y expresividad de una garganta que, al desatarse, sintetiza lo mejor de la Argentina que canta.

Para decirlo de otro modo, Sosa podría abordar el repertorio más punk de Los Ramones mientras hace cabriolas por el escenario e igual sería un deleite, pero a la hora de esos pasajes de contenido diálogo con la canción, su estatura artística trepa a los cielos de la música popular.

Télam