En medio de las críticas de la oposición

Una plaza multitudinaria para celebrar tres años de gestión

Todo un símbolo. Eduardo Duhalde, mentor de la candidatura presidencial de Kirchner y hoy distanciado, entrega el bastón de mando al nuevo jefe de Estado. A su lado el vicepresidente Daniel Scioli. Foto: Archivo DyN. 

Un mandato con luces y sombras. En lo económico se reconocen logros de significación. En lo político, preocupa la acumulación de poder realizada por el presidente y su entorno, frente a una oposición que no logra armarse y estructurarse. El acto de esta tarde como punto de inflexión.

A tres años del inicio de su gestión, Néstor Kirchner tenía previsto formalizar el llamado a una "concertación" de sectores cuando cerrara esta tarde el acto convocado en la Plaza de Mayo, una movilización destinada a marcar un hito en la acumulación de poder del gobierno.

El presidente hablará de unidad y acuerdo entre sectores para encarar la última etapa de su gestión, pero nunca hará mención al plan para garantizar su permanencia en el poder después de 2007, una idea que crece sin pausa en el oficialismo.

Sin alusiones explícitas a la reelección -un tema sobre el que Kirchner se niega sistemáticamente a opinar públicamente-, el oficialismo confía en avanzar, desde hoy y con los resultados del acto, en la ampliación de su proyecto político desde otro lugar.

Por eso, además de desbordar la Plaza de Mayo, uno de los principales desafíos del presidente será "mostrar" la movilización de ciudadanos independientes, ajenos a las estructuras partidarias tradicionales.

Será una tarea difícil. Se descuenta que el grueso de los manifestantes será aportado por el "aparato" del PJ bonaerense, los gobernadores justicialistas, las organizaciones piqueteras aliadas, los sindicatos y organismos de derechos humanos. Anoche, en la Casa Rosada confiaban en superar la cifra optimista de 150 mil personas.

En lo formal, la actividad del presidente comenzó poco antes del mediodía cuando Kirchner recibió el saludo del cuerpo diplomático extranjero en la Casa de Gobierno por un nuevo aniversario de la fecha patria. Luego siguió el tradicional Tedéum en la Catedral Metropolitana que oficiara el arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio. La presencia de Kirchner marcará un acercamiento formal del gobierno con la Iglesia Católica.

La jugada política se puso en marcha al cierre de esta edición con el inicio de un festival musical con las actuaciones de Soledad, Teresa Parodi, Alejandro Lerner, Víctor Heredia y Mercedes Sosa.

Anoche, fuentes oficiales consultadas por CMI precisaron que el presidente hablará alrededor de las 16 desde ese mismo escenario -de 25 metros de largo- montado esta semana sobre la calle Balcarce, de espaldas a la Rosada.

Ministros y gobernadores serán testigos privilegiados desde un palco lateral. Anoche, en la intimidad del gobierno continuaban los tironeos sobre quiénes estarán más cerca del presidente en la foto final.

"Se invitó a muchos sectores y ahora todos quieren figurar en la primera fila", se sinceró uno de los funcionarios de la organización del acto que será custodiado por cerca de 1.500 efectivos de la Policía Federal.

Aunque todos descuentan que Kirchner aprovechará su discurso para ampliar la idea de la concertación que comenzó a fogonear en la última semana, en el gobierno no descartaban ayer que el discurso presidencial depare "alguna sorpresa".

Movilización santafesina

Poco antes del mediodía, la caravana de militantes del justicialismo de Santa Fe comenzó a marchar hacia la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, desplegando una gran bandera celeste y blanca con la sola inscripción de provincia de Santa Fe .

Desde las primeras horas de hoy, los colectivos y las traffics con simpatizantes llegados desde distintos puntos de la provincia fueron convergiendo en la esquina porteña de Rivadavia y Uruguay, lugar de concentración dispuesto por los organizadores del acto.

En tanto, desde muy temprano, el gobernador, Jorge Obeid y la vice, María Eugenia Bielsa, participaron de los actos conmemorativos del 25 de Mayo junto al resto de los mandatarios de provincias primero en Casa de Gobierno y sobre el mediodía en la Catedral Metropolitana.

La movilización santafesina fue producto de un trabajo conjunto de las diversas corrientes internas e incluso sumaron a otras fuerzas aliadas en el apoyo a la política del gobierno nacional como el caso del Partido del Progreso Social.

"Marchamos sin identificación interna, sí con la procedencia territorial y con carácter festivo", dijo Mario Lacava, encargado por Obeid para coordinar la movilización. "Hubo trabajo coordinado con todas las corrientes" acotó.

Micros con militantes o dirigentes partieron desde todas las ciudades del centro y sur de la provincia y de varias del norte santafesino desde las primeras horas de anoche.

Se estima que unos 150 colectivos más docenas de traffics llegaron a la Capital Federal desde distintos puntos de la provincia. En esta ciudad, poco antes de la medianoche desde diferentes puntos, fueron saliendo las 45 unidades que se encontraron en el primer peaje de la autopista Santa Fe-Rosario con vehículos procedentes del centro norte para dirigirse en caravana a Buenos Aires. En Rosario, en tanto, se dispuso un operativo similar pero con localidades del sur.

La mayoría de los legisladores nacionales y provinciales del justicialismo participará esta tarde del acto central. No obstante, algunos diputados y senadores fueron designados para llevar la representación de las cámaras a los actos oficiales del 25 de Mayo que se cumplieron en la provincia.

Esperando lo mejor

Darío D'Atri

Kirchner llega hoy a los tres años de gestión presidencial con una larga lista de logros económicos, sociales y hasta políticos. El espectacular y sostenido crecimiento de la economía, la recuperación importante del poder adquisitivo de los salarios luego de la fatal devaluación de 2001, la limpieza impensada en la Suprema Corte de Justicia y su política de derechos humanos son algunos ejemplos claros. Por eso llega a la Plaza de Mayo esperando lo mejor, apenas angustiado por la lejana posibilidad de que se produzca algún tipo de choques entre fuerzas oficialistas pero con internas fuertes, e ilusionado por la también lejana posibilidad de que se genere una autoconvocatoria masiva de gente de a pie, sin banderías políticas.

El gobierno se ha garantizado una plaza llena, como hace largo tiempo no ocurría, pero será de la mano de obedientes jefes sindicales, intendentes, gobernadores y operadores, que por estas horas hagan cola para sacar carné de recontra oficialistas. La Plaza de Mayo será, sin dudas, el mayor baño de multitudes que Néstor Kirchner se ha propinado desde que asumió el poder.

Es difícil aventurar cuánto y cómo cambiará la política nacional después del acto de hoy a la tarde, aunque es razonable asumir como definitivo el lanzamiento de la carrera por la reelección presidencial, bajo un marco que discursivamente el gobierno pretende orientar hacia un costado de mayor apertura y contacto con otros sectores políticos, pero que en términos de realismo político amenaza con mantener el mismo verticalismo y la unilateralidad que hasta ahora demostró el mandato del santacruceño. Esa división entre palabras y hechos se vio claramente en la sesión de Diputados que decidió frenar el ingreso de Luis Patti a la Cámara Baja.

Néstor Kirchner ha mantenido bajo siete llaves las claves de su discurso de esta tarde, aunque en el gobierno vienen amenazando con "anuncios fundacionales", que implicarían caminar tanto por la vereda de lo institucional, como por una ratificación y profundización del modelo económico en el que el Estado crece en su participación. En lo económico y lo político, el presidente tiene a su favor un cómodo mediano plazo de 18 meses hasta las próximas elecciones generales (siempre y cuando no triunfe la línea interna que auspicia un adelantamiento).

Esa comodidad es, al mismo tiempo, un incentivo y un freno para la implementación de aquello que, en los últimos días, ha repetido varias veces el primer mandatario: el avance hacia un modelo político de concertación, que amplíe el horizonte de representación de sectores que habitan los pasillos del poder. Un incentivo porque la tranquilidad económica es el mejor microclima para intentar hablar de política sin generar batallas por los modelos de crecimiento, pero a la vez un freno por la historia misma del peronismo, que no tiene entre sus mayores méritos la pulsión por compartir el poder.

Hoy, desde la histórica Plaza de Mayo, parte de esa duda puede comenzar a develarse.

De la redacción de El Litoral/CMI