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Política
Edición del Jueves 25 de mayo de 2006
Monseñor José María Arancedo
"La Patria se fortalece en el respeto a la diversidad"
El arzobispo de Santa Fe convocó a seguir "conquistando" el concepto de Nación y recuperar los valores fundacionales. "Hay que unir, no unificar", sostuvo, poniendo el eje en la familia, la escuela y el trabajo, para avanzar hacia una comunidad "con movilidad social, más equitativa y solidaria". En diálogo con El Litoral, se refirió a los puntos abordados en el Tedeum.

-¿Qué es lo que importa recordar hoy de aquel 25 de Mayo?

-Creo que nuestra mirada recoge en este día los acontecimientos de una historia que ha significado el inicio de un camino de libertad y soberanía política, que nos va definiendo como Nación. Es tomar contacto con nuestras raíces. Celebrar es hacer memoria por una parte, pero también plantearnos cómo vivimos hoy aquello que estamos celebrando. Por eso también debería ser un preguntarnos sobre el compromiso con el cual vivimos esta vocación de ser argentinos. Queremos ser Nación, decíamos los obispos, y esto significa no solamente algo dado, sino lo que tenemos que ir conquistando. Y eso es un desafío permanente. ¿Y qué hacemos los cristianos? Vamos a la Catedral y le agradecemos a Dios el don de la Patria, que necesitamos descubrir y vivir. Y esta comunidad política y social se enriquece con la diversidad de miembros y se fortalece con el respeto de sus personas e instituciones.

-Históricamente ha resultado -y actualmente parecería que eso se reedita en alguna medida- difícil conciliar Patria con diversidad. En el discurso político, la diversidad se suele hacer aparecer como algo opuesto a la Patria; la Patria tiene que ser homogénea e identificada con determinado pensamiento.-Hay que unir y no unificar. La unidad admite la diversidad; la unificación borra lo diverso. Creo que la gran riqueza de una Patria es vivir la unidad desde la diversidad y eso implica el respeto a personas e instituciones, ése es el sostén. -Falta todavía esa conciencia de las instituciones como algo propio, o algo que nos une, ¿no?-Yo creo que sí. Las instituciones deben ser espacios de encuentro, en las diversas instancias. Por eso, la conciencia democrática que esto implica debe animar y comprometer tanto a las autoridades como a la totalidad de los ciudadanos.Y creo que es importante en este día recordar los valores que nos dieron nacimiento, así como verificar su cumplimiento. Hacer como un test match de cómo han andado. No debe ser un simple celebrar que se agota en sí mismo, sino que el recuerdo fundacional de nuestra comunidad política nos debe llevar a recrear y a comprometernos con aquellos ideales que fueron pilares de nuestra Nación y aseguraron la equidad en el desarrollo de una fecunda movilidad social. Creo que a eso hay que marcarlo mucho. -Hoy, hablar de movilidad social parece una referencia a otra Argentina, ¿no?-A eso tenemos que volver, porque fue uno de los pilares de nuestra Nación. Y yo en el mensaje marco tres puntos, que además fueron desarrollados en la Mesa del Diálogo que tuvimos las instituciones: las universidades, los diversos credos, Conciencia, la Bolsa de Comercio, la Unión Industrial... Y marcábamos tres elementos que hacen a nuestra tradición, también: la familia, el trabajo y la educación. La familia, como primera escuela de una cultura humanista y social, donde se enseñan y se viven las primeras relaciones de amor y autoridad, de fraternidad y solidaridad. Hay que recrear desde la familia las relaciones fundantes. El trabajo, como cultura imprescindible en la realización del hombre, que es garantía de su libertad y dignidad. Esa movilidad social de la que hablábamos tiene mucho que ver con la cultura del trabajo: ninguna dádiva puede suplir el sentido moral y antropológico del trabajo. Y la escuela, como necesaria continuidad de la familia en su tarea de transmitir una cultura de valores y formar en la virtud, llamada a capacitar e integrar socialmente a todos los alumnos.Sobre esta realidad, que tenía en nuestros mayores como garantía la fe en un Dios que es Padre de todos, nació y creció nuestra Patria. Ésta es nuestra riqueza y debe formar parte de una necesaria política de Estado que trascienda los límites breves de un gobierno. -Igual, los gobiernos no suelen tener vocación de brevedad...-Creo que hay que distinguir gobierno de Estado. El Estado permanece y los gobiernos cumplen su período. Cuando el gobierno se quiere convertir en Estado y se perpetúa, se trastocan y se pierde lo rico de la diversidad. -Con respecto a los tres puntos que usted marca, no se puede menos que coincidir tanto en su trascendencia como en su estado crítico. Y uno puede imaginar que el trabajo y la educación, con las debidas políticas, se vayan recomponiendo. Es más difícil pensar qué política de Estado puede ayudar a recuperar la crisis que afecta a la familia como institución.-Yo diría que es valorando y creando circunstancias. A veces, la vida no es tan sencilla en lo económico y hay que valorar la familia. Valorar esa realidad como una institución fundante. Ante el nacimiento de un hijo, tiene que reconocerse a la familia como el ámbito necesario. No hablar del hijo o del chico independientemente de la familia. Se trata de pensar y no de tener temor de hablar de la familia. Parecería que hoy lo tuviéramos, como si fuese algo del pasado. Y es algo que responde a la tendencia natural del hombre y la mujer hacia el amor; y es el ámbito natural de crecimiento de la vida. Si culturalmente no se asume a la familia como célula básica de la sociedad, hay un problema grave. Eso tiene que tener yo diría que hasta una cordialidad social, una mayor valoración. El tema es muy complejo, pero uno tiene la sensación de que la familia, como tal, está desprotegida. Algunos dicen que habría que declararla patrimonio de la humanidad, para conservarla.

Ambiente y desarrollo

Monseñor Arancedo decidió incluir al final de la invocación religiosa "que nos une como argentinos", una mención especial al conflicto con Uruguay por las papeleras, a propósito de la oración conjunta que este fin de semana llevarán a cabo las iglesias de ambos países.

Una oración "para que juntos podamos recorrer caminos de colaboración y desarrollo, en el marco de un diálogo fraterno y maduro. Esto lo reclama el camino común de nuestra historia", sostuvo en la invocación. Y en el diálogo con El Litoral, abogó por la vocación de sintetizar la salvaguarda del medio ambiente y el desarrollo sustentable.

Arancedo concluyó su invocación diciendo que "queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Que Nuestra Madre y Patrona de Guadalupe nos acompañe en esta tarea de crear las condiciones de una Patria más equitativa y solidaria para todos los argentinos".

La concurrencia al Tedeum

El acto convocado por el presidente Néstor Kirchner y la pretensión del justicialismo de Santa Fe de marcar una fuerte presencia parecen haber repercutido en la concurrencia de autoridades, dirigentes y funcionarios al Tedeum que se realizó esta mañana en la Catedral Metropolitana.

Esta especie de éxodo hizo que prácticamente fuesen más los abanderados presentes que los integrantes de la comunidad política. En representación del gobernador -quien participaba desde temprano en los actos en Buenos Aires junto a la vicegobernadora María Eugenia Bielsa- asistió el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa. Lo acompañaron sus pares de Educación, Adriana Cantero, y el ministro Coordinador, Rubén Michlig.

Ellos ocuparon los primeros bancos de la Catedral, secundados por algunos funcionarios de segundas líneas, entre ellos, el secretario de Estado de Trabajo, Alberto Gianeschi; el subsecretario de Salud, Guillermo Kerz; la subsecretaria de Cultura, Ana María Cecchini de Dallo; y de Emergencia, José Alberto Bernhardt.

No hubo representantes de la Corte Suprema de Justicia o del Poder Judicial. Y por el Poder Legislativo asistió el presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Barrera, y el senador por La Capital, Juan Carlos Mercier.

No estuvo tampoco el intendente de la ciudad, Martín Balbarrey. Sí concurrieron algunos funcionarios de su gabinete, como el secretario de Gobierno, Carlos Abraham, y el de la Producción, Javier Gutiérrez. También, algunos concejales y el diputado nacional Hugo Storero.

Predominaron las banderas argentinas, papales y de la provincia, portadas tanto por abanderados de establecimientos educativos como de instituciones oficiales.

Fue numerosa la presencia de funcionarios policiales, militares y del Ejército. Uno de los que concurrió fue el jefe de la Unidad Regional I, Juan Luis Hek.

Emerio Agretti





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