-¿Qué es lo que importa recordar hoy de aquel 25 de Mayo?
-Creo que nuestra mirada recoge en este día los acontecimientos de una historia que ha significado el inicio de un camino de libertad y soberanía política, que nos va definiendo como Nación. Es tomar contacto con nuestras raíces. Celebrar es hacer memoria por una parte, pero también plantearnos cómo vivimos hoy aquello que estamos celebrando. Por eso también debería ser un preguntarnos sobre el compromiso con el cual vivimos esta vocación de ser argentinos. Queremos ser Nación, decíamos los obispos, y esto significa no solamente algo dado, sino lo que tenemos que ir conquistando. Y eso es un desafío permanente. ¿Y qué hacemos los cristianos? Vamos a la Catedral y le agradecemos a Dios el don de la Patria, que necesitamos descubrir y vivir. Y esta comunidad política y social se enriquece con la diversidad de miembros y se fortalece con el respeto de sus personas e instituciones.
Monseñor Arancedo decidió incluir al final de la invocación religiosa "que nos une como argentinos", una mención especial al conflicto con Uruguay por las papeleras, a propósito de la oración conjunta que este fin de semana llevarán a cabo las iglesias de ambos países.
Una oración "para que juntos podamos recorrer caminos de colaboración y desarrollo, en el marco de un diálogo fraterno y maduro. Esto lo reclama el camino común de nuestra historia", sostuvo en la invocación. Y en el diálogo con El Litoral, abogó por la vocación de sintetizar la salvaguarda del medio ambiente y el desarrollo sustentable.
Arancedo concluyó su invocación diciendo que "queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Que Nuestra Madre y Patrona de Guadalupe nos acompañe en esta tarea de crear las condiciones de una Patria más equitativa y solidaria para todos los argentinos".
El acto convocado por el presidente Néstor Kirchner y la pretensión del justicialismo de Santa Fe de marcar una fuerte presencia parecen haber repercutido en la concurrencia de autoridades, dirigentes y funcionarios al Tedeum que se realizó esta mañana en la Catedral Metropolitana.
Esta especie de éxodo hizo que prácticamente fuesen más los abanderados presentes que los integrantes de la comunidad política. En representación del gobernador -quien participaba desde temprano en los actos en Buenos Aires junto a la vicegobernadora María Eugenia Bielsa- asistió el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa. Lo acompañaron sus pares de Educación, Adriana Cantero, y el ministro Coordinador, Rubén Michlig.
Ellos ocuparon los primeros bancos de la Catedral, secundados por algunos funcionarios de segundas líneas, entre ellos, el secretario de Estado de Trabajo, Alberto Gianeschi; el subsecretario de Salud, Guillermo Kerz; la subsecretaria de Cultura, Ana María Cecchini de Dallo; y de Emergencia, José Alberto Bernhardt.
No hubo representantes de la Corte Suprema de Justicia o del Poder Judicial. Y por el Poder Legislativo asistió el presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Barrera, y el senador por La Capital, Juan Carlos Mercier.
No estuvo tampoco el intendente de la ciudad, Martín Balbarrey. Sí concurrieron algunos funcionarios de su gabinete, como el secretario de Gobierno, Carlos Abraham, y el de la Producción, Javier Gutiérrez. También, algunos concejales y el diputado nacional Hugo Storero.
Predominaron las banderas argentinas, papales y de la provincia, portadas tanto por abanderados de establecimientos educativos como de instituciones oficiales.
Fue numerosa la presencia de funcionarios policiales, militares y del Ejército. Uno de los que concurrió fue el jefe de la Unidad Regional I, Juan Luis Hek.
Emerio Agretti