Aparecen las enfermedades por precarias condiciones de vida
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"En todos los hospitales que hemos visitado nos han dicho que tienen suficiente personal médico, lo que necesitan es material sanitario y medicinas", declaró hoy Oscar Medina, coordinador de la organización no gubernamental española Médicos del Mundo.
Yogyakarta, la ciudad universitaria indonesia por excelencia, ha sido la menos dañada por el seísmo, y miles de estudiantes de Medicina y Enfermería se han ofrecido como voluntarios en los hospitales.
Han llegado también médicos de otras ciudades indonesias como Yakarta y Surabaya.
La abundancia de personal sanitario contrasta con la carencia de medicinas.
Se necesitan "kits" de traumatología para tratar a los heridos, pero los hospitales y los centros de crisis instalados en las carreteras principales piden también ahora analgésicos, antibióticos y antidiarréicos para tratar las nuevas complicaciones.
La ausencia de agua potable en algunas zonas ha sido uno de los detonantes de la aparición de enfermedades, según Sabil, voluntario de Cruz Roja Indonesia.
Por este motivo, varias organizaciones como Oxfam o Unicef han iniciado la distribución de agua hasta que se complete la reparación de los pozos dañados.
Sabil subrayó también que la organización espontánea en pequeños grupos de desplazados en vez de en grandes campos gubernamentales dificulta también la distribución de ayuda y la supervisión de las condiciones higiénicas y sanitarias.
La Cruz Roja Española tiene previsto construir letrinas y duchas en los hospitales de campaña en los que instale sus tres plantas potabilizadoras para reducir el riesgo de cólera e infecciones.
Según el último balance gubernamental, 5.846 personas han muerto y 200.000 han sido desplazadas por el terremoto.
Casi 49.000 casas han quedado destruidas y más de 115.000 dañadas por el terremoto.
La mayoría de las 48.873 viviendas destruidas se encuentran en el distrito de Klaten en la populosa isla de Java, así como en la provincia de Yogyakarta, informó este miércoles el ministerio de Asuntos Sociales.
Otras 118.714 viviendas han sufrido daños por el temblor de tierra.
Por otra parte, el general Bambang Darmono, coordinador en el terreno de la Agencia Nacional de Coordinación de la Ayuda en Catástrofes (Bakornas), aseguró hoy que las operaciones de asistencia en las regiones afectadas por el terremoto del sábado ya llegan a todos los damnificados, pese a las quejas de los supervivientes sobre la lentitud de la ayuda.
"La situación se mejora, en particular en lo que respecta a la distribución", declaró Darmono. "Sé que hay mucha gente que se queja pero no quiere decir que no se haya hecho nada", agregó. "Estamos todavía en una fase de emergencia", prosiguió, que consiste "en distribuir alimentos y evacuar a las víctimas".
En tanto, la ONU informó hoy que los hospitales de la isla de Java están saturados, y añadió que ya han sido atendidas más de 22.000 personas.
La Oficina de la ONU para la Coordinación de Ayuda Humanitaria (Ocha) explicó hoy en un comunicado que todos los hospitales situados en las regiones asoladas por el seísmo están saturados, ya que muchos de los heridos perdieron sus hogares y no saben adónde ir.
En total, el terremoto ha causado daños a 18 centros médicos y 11 unidades de atención primaria en el distrito de Jogyakarta y en el de Bantul a otros 27 y 33, respectivamente.
Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) asesora a cinco hospitales en las labores de identificación de los niños que se encuentran sin sus familias.
Respecto de la atención a los niños, las autoridades sanitarias indonesias han iniciado una campaña de vacunación contra el sarampión dirigida a los menores de cinco años que viven en las regiones afectadas por el seísmo, indicó la ONU.
Por otra parte, la Ocha expresó su preocupación por el fuerte aumento del costo de los alimentos que se venden en la isla y señaló que esos precios subieron entre un 10 y un 15 por ciento en las ciudades.
Otro motivo de preocupación son los posibles deslizamientos de cenizas y barro en las proximidades del volcán Merapi, muy cercano a la zona del seísmo.
Esas cenizas normalmente contribuyen a la fertilidad de las tierras de la isla de Java, pero ahora al estar mezcladas con el barro por las recientes y abundantes lluvias suponen un nuevo factor de riesgo.
Unos 200.000 niños menores de cinco años están amenazados en Java de contraer enfermedades infecciosas graves y diarrea tras el terremoto ocurrido el sábado en esa isla indonesia, advirtió hoy la sección alemana de Unicef.
La organización explicó en una rueda de prensa celebrada en Colonia (oeste de Alemania) que el mayor factor de riesgo es la falta de agua potable, de ahí la "urgencia" de equipos de depuración de aguas, tanques cisternas y artículos de higiene.
Sólo en Bantul, uno de los focos más afectadas por el terremoto y ahora centro de distribución de las organizaciones humanitarias, el seísmo destruyó nueve de los doce centros de tratamiento de agua existentes.
Las autoridades indonesias siguieron el rastreo en helicópteros de las áreas más remotas golpeadas por el seísmo.
El campo de fútbol de Bantul, convertido en centro neurálgico de distribución, es la base de helicópteros militares y civiles para el reparto de ayuda humanitaria de emergencia a los subdistritos más aislados de la región, como el de Wedi, en Klaten.
EFE-AFP