El tabaco, nocivo en todas sus formas
Desde 1989, cada 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco, fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud para alentar a los fumadores a dejar ese hábito y aumentar el conocimiento sobre el impacto que éste produce en la salud, la economía y el medio ambiente. Tal el objetivo sintetizado en páginas institucionales y que cada año motiva diferentes acciones de difusión y concientización a partir de lemas que hacen foco en distintos aspectos de una problemática compleja y mundial.
Para 2006 el lema elegido fue "El tabaco, mortífero bajo cualquier disfraz" y permite reflexionar acerca del daño que produce esa sustancia, aún en presentaciones que pretenden morigerar sus efectos.
Mucho ha cambiado desde mayo del año pasado a partir de la sanción, en julio de 2005, y posterior reglamentación, en noviembre, de la ley 12.432 que prohíbe fumar en lugares cerrados, tanto públicos como privados, y la venta de cigarrillos a menores de 18 años. También limita la exhibición de estos productos en comercios que, para mayor resguardo, deberán tener una habilitación que permita su venta.
Desde entonces, el debate entre fumadores y no fumadores sobre la conveniencia de prohibir el consumo de cigarrillos por ley no ha cesado, aunque lentamente los primeros se han ido adecuando a lo prescripto en la norma y los segundos han avanzado en reclamar por el resguardo de su propia salud. En la fundamentación del autor del proyecto que terminó convertido en ley, se expone precisamente que el objetivo es proteger al no fumador y evitar que el tabaquismo provoque nuevos adeptos. De acuerdo a datos relevados por organismos oficiales y publicados por este diario, el hábito de fumar se adquiere a los 13 años y se mantiene durante toda la vida. Por eso cada año, cuando llega el 31 de mayo, los organismos sanitarios y las campañas públicas apuntan a concientizar sobre los efectos del tabaco, tanto en fumadores activos como pasivos.
En materia de políticas complementarias a las normas, desde hace varios años se desarrollan en la provincia cursos y talleres para dejar de fumar, cuyo objetivo es tomar conciencia del daño que provoca un hábito, habitualmente asociado con cualidades que nada tienen que ver con la realidad. El tabaquismo mata, en la provincia, a 3.300 fumadores activos por año y a 400 fumadores pasivos que, sin encender un cigarrillo, están expuestos al humo que es la vía por donde se incorpora el tabaco al organismo.
En el ejido municipal rige desde hace más de una década la ordenanza 9.821/94, reglamentada por decreto 0020/95 que prohíbe fumar en las oficinas públicas, ahora ampliada por la ley provincial.
En definitiva y mientras se dirime hasta qué punto la legislación avanza sobre la vida privada de las personas se trata, si no de modificar hábitos, al menos de informar acerca de los riesgos que ocasiona el tabaquismo en todas sus formas y establecer acciones que resguarden la salud propia y de los demás.