A dos meses del asesinato
Reclaman que se esclarezca el crimen de Alvaro Costa
Se trataba de un profesor de Filosofía, reconocido en el ambiente cultural de la ciudad. A pesar de las investigaciones realizadas, en la causa no surgen pistas firmes acerca de quién o quiénes fueron los homicidas.

Lidia de Costa vive en la provincia de Córdoba, pero hoy estuvo en Santa Fe para participar de un homenaje a su hijo Alvaro, brutalmente asesinado entre el 17 y el 21 de abril de este año. Con el profundo dolor de madre, reclamó justicia y pidió que continúen adelante las investigaciones, hasta determinar quién o quiénes fueron los homicidas.

Alvaro era reconocido en la ciudad como profesor de Filosofía y por su profusa participación en el ambiente cultural y educativo. Apareció brutalmente asesinado en su casa de calle Chacabuco 2154. Cuando la policía llegó al lugar -luego de haber recibido un llamado en el que se denunciaba la extraña desaparición del docente-, lo encontró ahorcado con una corbata, golpeado, atado de pies y manos.

"Pido por favor que se ocupen de hacer justicia con mi hijo, porque fue una muerte inexplicable. Hasta este momento no tengo absolutamente nada. Ninguna noticia de nada", expresó su madre.

"El era un defensor de la libertad y la cultura. Y su muerte ha dejado un profundo dolor a su familia para toda la vida", añadió.

La madre de Alvaro consideró que "el juez (Julio César) Costa me parece una excelente persona y confío en que se va a hacer justicia. Lo siento en mi corazón. Algo me dice que se hará justicia, no sé cuando, pero se logrará. Lo que pido es que se mantenga la investigación. Y no dudo de que así será, porque los compañeros, amigos y alumnos de mi hijo lo amaban y él los amaba. Ellos van a mantener viva su memoria, como ocurrió hoy en el Colegio Nacional, donde era docente".

De todos modos, reclamó "justicia para todos los `Alvaro Costa', porque hay muchos como él. Existen muchos casos similares sin resolver".

Lo que se hizo

Hasta el momento, no aparecen pistas firmes que permitan dilucidar quién o quiénes cometieron este homicidio.

La Justicia realizó un rastreo de los llamados telefónicos realizados desde el domicilio de la víctima. Allí aparecen comunicaciones con un abogado, una remisería y un servicio de taxis. Pero luego de contactarse con las distintas personas que pudieron haber tenido contacto con Alvaro durante las horas previas de su muerte, no aparecen elementos de prueba que puedan contribuir a esclarecer la causa.

Del departamento desapareció una computadora, pero hasta el momento no se sabe dónde puede encontrarse. Incluso, la policía recibió un llamado anónimo algunos días después del asesinato, en el que se informaba acerca de una computadora robada.

Los investigadores llegaron a ese domicilio y secuestraron el CPU. Si bien era robado, pertenecía a unos estudiantes de arquitectura que habían hecho la denuncia un par de meses antes.

También se detuvo a un cuidacoches, cuyo número de teléfono se encontró en el departamento del profesor de Filosofía. Este hombre dijo que había conocido a la víctima, pero no surgió ningún elemento de peso como para incriminarlo en este caso.

Incluso, una vecina de Alvaro Costa dijo haber visto a un joven abandonar la casa del profesor poco antes de que éste apareciera muerto. Sin embargo, en una rueda de reconocimiento en la que se incluyó al cuidacoches, esta mujer afirmó que aquel joven sospechoso no se encontraba frente a ella.

Además, se rastrearon los movimientos de dinero realizados con la tarjeta de débito de la víctima. Sin embargo, dichas extracciones habían sido realizadas por la hermana de Costa, pues ella tenía la tarjeta en su poder.

Hasta el momento, la causa tiene más de 200 fojas, pero las pistas firmes continúan sin aparecer.

De la Redacción de El Litoral