Aunque persisten desequilibrios sociales
Afirman que llega a su fin el ciclo de baja tasa de empleo
Un especialista advirtió que, de todas maneras, muchos trabajos no garantizan condiciones sociales mínimas. En los dos últimos años, según cifras oficiales, cada 100 empleos que se generan, 78 son registrados
El director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), Ernesto Kritz, sostuvo hoy que "el ciclo de alto desempleo ha llegado a su fin", pero advirtió que "los desequilibrios sociales todavía permanecen fuertes" y que tener un empleo "no garantiza una buena situación social". "El desempleo del año pasado fue bastante parecido al de mayo de 1994", destacó Kritz, quien estimó que, "cuando se anuncie el nuevo índice al terminar el semestre, será más bajo". En consecuencia, concluyó que "este penoso ciclo de alto desempleo está llegando a su fin", no obstante lo cual puntualizó que "la noticia no tan buena es que la situación de bienestar, inclusión y equidad sigue bastante peor que cuando comenzó este ciclo". Al disertar sobre las tendencias en el mercado laboral, durante el séptimo Congreso de Economía, en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la ciudad de Buenos Aires, Kritz admitió que "la pobreza cayó 20 puntos desde 2003 hasta ahora", pero remarcó que "los que salieron de esa situación fueron los que eran de clase media y media-baja que habían caído en desgracia". Así, puso de relieve que "la parte inferior de la pirámide está en un 100 por ciento bajo la línea de la pobreza", aunque admitió que "el logro fue que el anteúltimo decil logró salir completamente de la indigencia". Sobre este comportamiento, explicó que la recuperación de la clase media y la media baja consistió en que "obtuvieron empleo formal y de calidad"; en cambio, subrayó que los más pobres, "cuando consiguen un trabajo, es precario y mal pago. "Esto ha sido producto de la segmentación del mercado de trabajo y del crecimiento de la informalidad", concluyó el titular de la SEL, quien agregó que "hoy tener un empleo no significa tener una buena situación social, ni tener inclusión". El experto destacó que "la pobreza afecta más a los trabajadores informales que a los formales", y precisó que "actualmente hay más empleo informal que en 1994". Además, remarcó que "uno de cada tres ocupados cobra menos del salario mínimo" y señaló que "los que están en esa situación son los trabajadores informales".
Del negro al blanco
Por su parte, la directora general de Estudios y Formulación de Políticas de Empleo, del Ministerio de Trabajo, Emilia Roca, destacó que, "durante la época de la Convertibilidad, de 1999 a 2001, por cada 100 empleos generados, 94 eran no registrados". Al respecto, remarcó que "paulatinamente se fue revirtiendo esta tendencia", y puntualizó que, "de 2003 a 2005, se generaron 78 empleos registrados y 22 no registrados". La funcionaria destacó que "el aumento del empleo no registrado entre 1999 y 2001 se dio en un marco de baja de las cargas patronales de 50 por ciento en 2000", y subrayó que eso demostró que la reducción de los impuestos laborales "no tuvo el impacto de generar empleo" como sostenían sus impulsores, sino que, más bien, "la tasa de desempleo se incrementó muchísimo". Además, remarcó que "el empleo precario dio origen a un extraordinario crecimiento de la pobreza". Roca sostuvo que la erradicación del empleo en negro "es un proceso de largo plazo, pero ahora estamos en un período de recuperación", y subrayó que "lo importante es el cambio del signo" que se logró en la posconvertibilidad. Precisó que en la Convertibilidad "la tasa de crecimiento de PBI promedio anual fue de 2,7 por ciento y el empleo creció un 1,2 por ciento anual", y comparó señalando que, "en la posconvertibilidad, el PBI creció al 4 por ciento anual, incluyendo 2002, y la tasa de crecimiento del empleo, 3,3 por ciento".
"Pronto va a haber noticias que asombran sobre la desocupación", dijo ayer Néstor Kirchner. Por primera vez desde octubre de 1993, la desocupación sería menor a dos dígitos: 9,8 % (en abril fue un punto más). En tres años, las personas ocupadas pasaron de 12 a 14 millones, gracias a la construcción, la industria y el comercio. Hoy las mayores contribuciones vienen de servicios sociales y personales, servicios financieros y una vez más de la construcción. Los nuevos empleos registrados y el blanqueo de trabajadores ayudaron a reducir el empleo en negro, del 50 % en el peor momento de la crisis, al 44,3 % de la actualidad. Ahora habría 1.580.000 desocupados, 1,7 millones menos que en el peor momento de la crisis.
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