La gruta Cervantes

(EFE)

La gruta donde estuvo escondido durante cerca de dos meses el escritor Miguel de Cervantes Saavedra, en su segundo intento de fuga de Argelia, es ahora posible de ser visitada, tras su restauración, en una operación conjunta hispano-argelina.

La restauración fue confiada a un grupo de arquitectos argelinos, respetando rigurosamente el aspecto histórico del lugar.

Además de la cavidad, el sitio consiste en una explanada, una fuente, una placa alusiva y una columna que sostiene un busto del autor de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha". El busto, de mármol, es la copia exacta del que se había colocado en 1894, y que desapareció más tarde sin que haya conocido su paradero.

En setiembre de 1575, Miguel de Cervantes y su hermano Rodrigo sufrieron cautiverio en Argel, cuando la galera en que viajaban de retorno a España, fue atacada por una flotilla de corsarios argelinos, dirigida por Arnauti Mami, un renegado de origen albanés. Los dos hermanos fueron cedidos al corsario de origen griego, Dalí Mami, quien a la vista de unas cartas de recomendación que tenía Miguel, firmadas por Juan de Austria, les consideró "cautivos de rescate", hasta tener conocimiento de los escasos recursos de su familia.

Rodrigo pudo recuperar la libertad dos años más tarde por intervención de unos religiosos en España, que pagaron el rescate, y halló los medios que le permitieron armar una embarcación para sacar a Miguel de Cervantes de Argel, a finales de setiembre de 1577.

Pero la expedición fracasó al ser avistada en la misma playa la barca que debía rescatarlos, y Cervantes, que junto a otros trece cautivos se habían refugiado en la gruta, no cobraría su libertad hasta concluir cinco años de cautiverio y cuatro intentos de fuga abortados.

El 19 de setiembre de 1580 quedó por fin libre gracias al pago de 500 escudos, de los cuales 300 fueron entregados por su familia, por medio de dos frailes trinitarios, Juan Gil y Antonio de la Bella.