¿A qué vino la ministra de Economía a Santa Fe? Felisa Miceli fue portadora de gestos innecesarios con los productores y con el periodismo santafesino, y sólo ofreció respuestas en privado para el gobernador Jorge Obeid.
La apertura de la oficina regional del Senasa en nuestra ciudad es un acto de este gobierno nacional que merece ser aplaudido, porque reivindica el carácter federal de la Argentina. Todo el mal llamado "interior" del país necesita que las oficinas del poder central puedan resolver operativamente las necesidades de la gente, de manera inmediata, allí donde se producen.
Sin embargo la conducta de la ministra no observó el mismo criterio. A los productores del norte santafesino se les enflaquecen sus animales de exportación porque no tienen mercado interno ni externo; a los transportistas santafesinos les falta el gasoil; los tamberos pierden posiciones por las retenciones que benefician a otros circuitos económicos ajenos a Santa Fe. Pero nada hubo de la funcionaria nacional para ellos.
Es un secreto a voces en el gobierno federal que algunas de estas cuestiones tienen respuestas concretas, que el gobernador ya conoce pero que los santafesinos implicados en ellas parecen no tener derecho a saber. Y los periodistas tampoco a preguntar.
Una funcionaria nacional con rango de ministra merece un rol mejor que el de esfinge decorativa de una ceremonia meramente protocolar, salvo que no tenga más pretensiones que la de figurar para promocionar.
Felisa Miceli pudo haber fundamentado las políticas que administra ante las preguntas concretas de actores de una región que le aporta mucho al país, pero que por lo general no tiene respuestas cuando las busca entre los funcionarios de un gobierno que -por definición constitucional- debe ser republicano y federal.