El "Rey Lear" de Jorge Lavelli
La declinación del mundo y la familia
Alejandro Urdapilleta es el actor que representa a Lear, uno de los personajes más emblemáticos de la inmensa obra de William Shakespeare. Foto: Agencia Télam. 

Leonor Soria-Télam

El director Jorge Lavelli se atrevió a asumir el desafío de poner en escena una de las piezas más interesantes y extrañas de William Shakespeare, "Rey Lear", en la que el dramaturgo inglés habla de la declinación del mundo y de la familia. La obra, que se estrenó en el Teatro San Martín de Capital Federal, tiene como protagonista a Alejandro Urdapilleta, luego de la temprana deserción de Alfredo Alcón apenas comenzados los primeros ensayos.

"Me parece que es una obra un poco aparte del resto de la dramaturgia de Shakespeare, como lo es la `Novena Sinfonía' para Beethoven, o el `Don Quijote' de Cervantes -señaló el director a Télam-. Pero también tiene algo que hace que se la contemple como una montaña bellísima a la que mucha gente considera inaccesible, por lo cual la mirada guarda una cierta distancia".

En la opinión de Lavelli, "Rey Lear" expresa la modernidad en la medida en que en esa época da lugar a reflexiones filosóficas, pocos frecuentes en el teatro de entonces.

En cierto sentido es más desesperada que "La tempestad", donde Shakespeare, al final, lleva al protagonista a sostener que la fuerza de la humanidad es más grande que la venganza. "Pero en esta obra -dijo- se plantea la declinación, la caída de la institución familiar".

Ambiciones políticas

Empieza como un cuento de hadas para niños: son tres hermanas que van a ser las herederas de un rey que decide abdicar, dos de ellas son malas y una buena. Pero cuando el rey abdica y se retira, la guerra civil estalla, se despiertan las ambiciones políticas y humanas y no hay manera de detenerlo.

"Lear, que aparece como un personaje aparentemente ingenuo, descubre lo que no había visto durante su vida: la falsedad, la mentira, todo lo que hay detrás de las palabras de elogios -comentó Lavelli-. Eso es lo que tiene de atractivo porque es un tema que ha utilizado mucho la dramaturgia contemporánea".

Muchas veces los grandes textos suelen imponer cierto respeto a los directores, pero no parece ser ese el caso de Lavelli.

"No tuve esa actitud con ningún autor -aseguró-. No es así como se puede montar una obra. Shakespeare es un teatro de la libertad porque en el teatro isabelino, en general, se permitía todo. Aún en esta tragedia -agregó-, considerada un poco aparte dentro de su producción, aparecen muchos temas de sus otras obras. Lo diferente no es el hecho de la caída de un reino, sino que la renovación de ese reino no se produce, se da en la amargura".

Por cierto en "Hamlet" ocurre algo similar con una gran cantidad de muertos hasta que viene alguien y dice "ahora esto va a continuar bajo mi dirección y todo será superado y mejorará".

En "Rey Lear" no es así, hay un mensaje amargo sobre el tiempo que les queda por vivir y el interrogante es si se podrá hacer lo que el corazón les dicta o lo que las apariencias determinen.

"Es un mensaje de cierta amargura sobre el futuro, cosa que en esa época no se producía -aseguró-, no se terminaba una tragedia sin crear la esperanza de la continuidad legal y constitucional de una monarquía. "Lo particular -aseveró- de la pieza es que la tragedia está en el corazón mismo de la familia, en la decadencia y caída de esa familia, que traduce la caída y decadencia del mundo".

Volviendo a la relación director-autor Lavelli sostuvo que "si bien no se puede hablar de parálisis ante un autor, también es cierto que no se puede montar una obra si no se la quiere y respeta. Amar algo es apropiarse de eso".

Personajes contaminados

En "Rey Lear" los personajes están contaminados por la traición y se manifiestan de una u otra manera. Ese fue el punto de partida para la puesta en escena de Lavelli: hay una doble personalidad muy evidente en todos los personajes.

En algunos es obligatoria esa doble personalidad. Por ejemplo Kent es el consejero más íntimo del Rey Lear y se rebela furiosamente contra él cuando expulsa del reino a Cordelia. Lo ama verdaderamente y al final va a tener una cita de honor con él en la muerte porque no quiere sobrevivirlo. Ese personaje está obligado a disfrazarse, a transformarse en otra persona, para hacerse contratar por Lear sin que sepa que es Kent