Con los actuales ritmos de crecimiento de la producción nacional de leche, que aumentó un 9,8 % en el primer semestre de 2006 con respecto al año anterior, la Argentina tendrá una oferta total de 10 mil millones de litros.
Si se tiene en cuenta que el consumo interno está entre los 7.500 y los 7.800 millones de litros de leche, hay un excedente que si no se exporta, inundará de leche la Argentina provocando una sobreoferta, una caída en los precios y una crisis posterior.
Por lo tanto, si el gobierno decide restringir o trabar de alguna manera las exportaciones de ese excedente, que será cercano a los 2.500 millones de litros, el sector lácteo estará en problemas y la provincia volverá a sufrir un impacto económico, dada la importancia que la leche tiene en el sector geográfico central de Santa Fe.
"Toda medida que atente contra la posibilidad de salida de esa producción a los mercados internacionales, que los tenemos ganados, y que en realidad podríamos abastecerlos mucho más y mejor, porque la demanda es muy superior a la oferta, va a significar problemas que van a ser muy serios de la primavera en adelante y cuyos efectos serán irreversibles hacia 2007 y 2008", dice Gustavo Vionnet, dirigente de Carsfe.
El productor lechero asegura que se ven "absolutamente amenazados, ya que han puesto las retenciones y luego las han elevado. Cuando se desatan las crisis lecheras, hay una mayor producción de leche, con precios por debajo de los costos de producción... �Qué hace el productor? Trata de producir más para seguir facturando lo mismo. Entonces termina siendo un círculo vicioso: produzco más, cobro menos. Y llega un momento en que se produce un quebranto. Porque se empieza a endeudar la empresa, se descapitaliza, tecnológicamente no trabaja y cae la producción".
A esa síntesis, Vionnet le hace una aclaración: "lleva un período largo la caída, porque la producción ganadera es una producción de largo plazo. Con una vaca, lo que se haga hoy tiene repercusión para los próximos 2 años. Si el precio hoy es malo y yo planifiqué hace 2 años de qué manera iba a mantener mi sistema de producción, hoy estoy recibiendo los resultados de lo que empecé antes. Si yo hoy siento un estímulo peligroso hacia la rentabilidad lechera, el efecto se va a ver dentro de 2 años y no ahora".
Esta situación hace que se esté "jugando con fuego, porque así nos vamos a una nueva crisis de lechería".
Vionnet comentó que "a primera vista daría una sensación extraña, porque es como que los productores lecheros están mal pero aumentan la producción. Pero en realidad, estamos viendo los efectos de momentos en donde la rentabilidad era muy buena en los últimos 2 años. Pero ya cayó mucho esa rentabilidad y corremos el riesgo de que sea muy grave la situación".
Para el dirigente, "el gobierno debería observar esta situación y dar inmediata respuesta, liberando y favoreciendo rápidamente la exportación de lácteos en Argentina, porque de ninguna manera el mercado interno está comprometido".
En julio del año pasado, había una retención general para los productos lácteos, incluyendo quesos y leches en polvo, de un 5 %, con reintegros a la exportación de otro 5 %.
Con la suba de las retenciones, se pasó a un 15 % en leches en polvo y a un 10 % en quesos. "Encima, con la quita de los reintegros, el negocio de las exportadoras se complicó mucho", dice Vionnet.
Por eso, "volver a la situación del año anterior, sería muy importante porque con ese cuadro batimos el récord de exportación y facturamos más de U$S 600 millones anuales en el sector lácteo sólo con las exportaciones".
Además, eso "favorecería la salida de esta gran producción de leche que está haciendo la Argentina".
En efecto, la ministra Miceli avanzó sobre ese tema anunciando que no se renovará la suba de las retenciones. "Así que estamos muy esperanzados en que el gobierno tome conciencia de lo que está ocurriendo y de que ya es hora de empezar a trabajar en un gran plan nacional de lechería, resolviendo los problemas estructurales del sector. Porque sacando las retenciones, no se resuelven los otros problemas que tenemos. Las retenciones son coyunturales, y acá hay problemas mucho más serios", comentó Vionnet.
Gustavo Vionnet aseguró que las industrias ineficientes son las que fijan el precio máximo de la leche que se le paga al productor, por lo que muchas otras industrias "están ganando mucha plata", por el bajo costo que eso les representa.
"Hace 15 años, éramos 30 mil productores lecheros y hoy somos 13 mil. En tanto, hay entre 800 y 900 industrias lácteas. Pero muchas de ellas son ineficientes. Hay una gran ineficiencia industrial. Y las eficientes ganan muchísimo dinero a costa de las ineficientes, que son las que marcan los precios de máxima para los productores", resume el dirigente rural.
Muchas de las más grandes, incluso, "son ineficientes y eso hace que el precio máximo lo pongan las ineficientes y haya muchas que se llenan de plata. Y hay un sector comercial que sobrecarga los precios de salida de industria de manera grosera. Y en muchos casos, los productos se recargan un 100 % al precio de salida de fábrica, lo que es un disparate y nadie le pone control".
También es "grosera", a criterio de Vionnet, "la participación que tiene el Estado sobre el precio final de góndola, ya que participa en no menos del 20 %. En realidad, el sector que genera la actividad, que es la producción de leche, tiene los restos que quedan de esa larga cadena. Y si esos restos no son rentables, es una actividad que no tiene futuro en la Argentina".
En efecto, los productores lecheros están en alrededor del 25 % del precio final de góndola, "cuando en cualquier país desarrollado del mundo están en el 40 %".
Los productores lecheros en Argentina "son muy eficientes, son los más eficientes del mundo y por eso con el 25 % apenas sobreviven. Cada vez que se complica, nos dan un poquito más y de esa forma nos van sosteniendo. Pero eso no es una planificación seria de la lechería, en un negocio que es tan brillante en lo internacional y tan interesante en lo que es el mercado interno argentino".
En lo estructural, Vionnet cree que el sector lechero "está sumamente preocupado porque no se resuelven los problemas de la lechería sacando las retenciones".
Los problemas de transparencia de la cadena de valor "siguen sin resolverse, así como los análisis de leche fuera de las industrias, la fijación unilateral de precios por parte de la industria, los problemas de oferta de leche... No puede ser que Argentina, en materia de producción de leche, sea un péndulo, de crisis a bonanza por no tener un plan de negocios".
Los productores lecheros de la mayoría de las provincias lecheras "intentamos trabajar, dialogar, consensuar un plan de producción en la Argentina. El Estado Nacional no equilibra y, por ende, quien tiene el poder de dominancia en la cadena, que es el sector industrial, no tiene ningún interés en sentarse con nosotros y, en función del enorme lobby que tiene, nos lleva a una situación pendular de crisis permanente al sector o de amenaza de crisis".
Ahora están esperando el 22 de julio, "porque vence el año de aplicación de las retenciones, con lo que caerá definitivamente ese decreto".
Vionnet espera que "volvamos a la situación anterior, con una situación de competitividad de la lechería, sin que se cartelicen las industrias. Queremos que el productor pueda cambiar de industria y no que no se lo permitan porque se pusieron de acuerdo para evitar traspasos".
"Necesitamos", según Vionnet, "que haya libertad de competencia. Que cada productor pueda vender a quien quiera, cuando quiera y como quiera si el mercado lo permite, con una situación de competitividad y no de cartelización".
Vionnet también denunció que "hay un importante mercado negro en la Argentina que distorsiona más la situación. Al mercado negro no sólo lo hacen industrias que trabajan en negro sino industrias que también se caracterizan por decir que trabajan en blanco".
Hay un importante sector industrial en la Argentina "que no quiere elaborar con la producción un plan de negocios de la lechería a futuro. Y hay un Estado que debería poner el equilibrio entre producción e industria para que esta sea una cadena de valor complementaria y no competitiva como es hoy", donde los eslabones se pelean unos con otros por una mayor participación en el precio final.
"El que debería poner el equilibrio, el Estado, ha desaparecido", cuenta el dirigente. "El gobierno nacional, básicamente, debe tomar la responsabilidad de conducción del Foro Nacional de Lechería, que es el ámbito de discusión de los problemas estructurales de la lechería".
Vionnet
recordó que "cada crisis elimina productores lecheros, pero lo que no se elimina nunca es el número de industrias. Si uno analiza 20 años de historia argentina en materia láctea, se va a dar cuenta el enorme crecimiento patrimonial de muchas industrias y el enorme decrecimiento patrimonial de los productores".
Martín Scandol