Rock santafesino
Música, sin Melina ni sus camellos
A seis meses de su formación, el grupo Los camellos de Melina logra una combinación poco común de instrumentos y genera un sonido distinto y propio.

Florencia Arri

A principios de este año, un grupo de estudiantes de música decidió realizar una combinación de instrumentos poco habitual. Así, formaron una nueva agrupación que une batería, guitarra y bajo con cajón peruano, flauta traversa, armónica y hasta trompetas. Ese fue el propósito logrado por Javier Sabbione, Nahuel Romero, Ignacio Agrafogo, Leo Forti y Romina Rodríguez, quienes decidieron bautizar la banda como Los camellos de Melina.

Nadie sabe quién es Melina, ni de dónde salieron sus camellos. Los integrantes del grupo excusan el nombre en una anécdota interna sin intenciones de explicar. Lo cierto es que poco importa. Su sonido habla por ellos y combina el bagaje de cada uno, incluyendo influencias folk, rock y hasta una mezcla de trovas.

Javier explica que a la hora de experimentar y componer, "las ganas van perfilando los ritmos que queremos fusionar, pero el resultado nos tiene que gustar a todos".

La esencia de la diferencia

A la hora de definir el espíritu que los identifica, Javier expresa que "no tenemos una definición exacta de nuestro propio estilo porque no hay un disco similar. Tal vez el más parecido sea `Vivo Acá' de Divididos. Quizás porque tenemos más variantes que las tradicionales al incluir estos instrumentos en una banda de rock".

Leo coincide con Sabbione y agrega que el grupo es diferente porque "Ninguna banda santafesina, al menos que yo conozca, junta esos instrumentos". Ignacio, por su parte, opina que "nuestro estilo pasa por el repertorio en sí, donde cada tema tiene `aires a'. Uno se parece a chacarera, otro tiene bases de tango, pero no hay un género predominante".

La respuesta deberá encontrarla cada oyente en el demo que Los camellos de Melina grabó en los estudios El Rey y comenzó a distribuir hace algunas semanas. Esta primera producción discográfica lleva el nombre del grupo y se compone de tres canciones. "Agua y Cambalache" comienza con cajón peruano, guitarra y armónica. Le sigue "Llego al sol" con bajo, guitarra, flauta traversa y armónica, y cierra con "José Rayo catódico" pleno en instrumentos. "Somos más desestructurados que otras bandas -agrega Sabbione-. No hacemos ni blues, ni heavy, ni folclore sino una mezcla de todas esas cosas. En el demo, cada tema es muy diferente al otro y ninguno suena similar".

La clave del éxito

En sólo seis meses de existencia, Los camellos de Melina se presentó dos veces en vivo. La primera fue en un pub de la vecina Santo Tomé que se pobló de espectadores y la segunda en Cherokee, donde logró aplausos encendidos.

"Para muchos fue la primera vez que escuchaban un cajón peruano en un ritmo rockero", aporta Javier tratando de explicar la gran convocatoria.

La voz femenina de la banda concluye que la clave está, también, en que "no todos los instrumentos tocan en todos los temas. Algunos tienen base rítmica de bossa, otros tienen un dejo de tango, otros más rock, y hasta pop".

A la hora de planear el crecimiento y proyectar objetivos, todos coinciden en un sueño, pero lo expresa Romina: "Creo que la meta de toda banda es salir a tocar en diferente escenarios, hacer distintos shows". A ello Ignacio agrega que "nos planteamos metas cortas, realizables. Creo que el éxito es una consecuencia, el resultado de un trabajo que hay todavía tenemos que hacer".