El centro de la astronomía mundial
Chile acapara las investigaciones de la astronomía mundial gracias a los nítidos cielos de su región norte, donde se encuentra el más avanzado y potente observatorio del planeta en Cerro Paranal, al que pronto se unirá el primer proyecto global de radioastronomía, Alma, ambos dedicados a explorar el origen del Universo.

Los científicos escogieron el lugar -en el extenso desierto de Atacama-, debido a las privilegiadas condiciones que ofrece para la observación nocturna, con una atmósfera limpia, escasas lluvias y baja humedad la mayor parte del año.

Separados por casi 400 km se ubican el Observatorio de Cerro Paranal, cerca de la ciudad de Antofagasta y en el Llano Chajnantor, cerca de San Pedro de Atacama, el radiotelescopio Apex, punto de partida del mayor proyecto global de astronomía, el Gran Conjunto de Radiotelescopios de Atacama (Alma, en inglés).

Estos son los centros más avanzados de una red de otros observatorios en el norte de Chile como Tololo, La Silla o Las Campanas.

Las condiciones atmosféricas permiten en Cerro Paranal, ubicado unos 1.100 km de Santiago y a 2.635 metros de altura, realizar observaciones al menos 350 noches al año, en jornadas de entre 10 a 12 horas.

Ese ritmo posibilita a los astrónomos trabajar de manera ininterrumpida en la búsqueda de respuestas a las dudas que han acompañado desde siempre a la humanidad: cuándo y cómo se formó el Universo, o si existe vida extraterrestre.

"Saber cómo y cuándo se formó nuestro Universo o si estamos solos, son las preguntas más importantes que tenemos que investigar", dijo a la AFP el astrónomo francés Christophe Dumas.

Tampoco hay certezas sobre una eventual vida extraterrestre: "No creemos en los ovnis (objetos voladores no identificados), aunque pensamos que hay una gran probabilidad de que haya vida inteligente en otra parte del Universo", explicó Dumas.

"Puede ser que muchos de los fenómenos ovnis sean verdaderos, porque hay muchas cuestiones que aún no conocemos, sobre las cuales no tenemos una respuesta y que tienen que ser investigadas", dijo por su parte la astrónoma chilena Miriam Peña.

Tecnología de alta complejidad

Los astrónomos de Paranal cuentan con el instrumento óptico de mayor resolución hasta ahora desarrollado, el Very Large Telescope (VLT).

El VLT está compuesto por cuatro grandes telescopios de 30 metros de altura, dotados cada uno con un espejo principal de 8,2 metros de diámetro, 18 cm de grosor y 23 toneladas de peso, que operando en conjunto les permiten observar a un hombre caminando en la Luna.

El complejo astronómico de Paranal, operado por el Observatorio Europea Austral (ESO por su sigla en inglés), tiene una alta demanda de parte de los científicos, por lo que las horas de observación valen oro.

En promedio el Observatorio da cabida al desarrollo de sólo uno de cada cinco proyectos que se presentan, explicó el relacionista público de ESO, William Garnier. "Para el resto lamentablemente no queda tiempo", precisó.

Las observaciones en Paranal se inician exactamente 20 minutos después de la puesta de sol y finalizan justo al amanecer.

Las mismas dudas que mueven a los astrónomos de Cerro Paranal desvelan a los científicos que trabajan en el Experimento Pionero de Atacama (Apex, en inglés), que comprende la observación del Universo a través de un solitario radiotelescopio ubicado a más de 5.000 metros de altura, en el Llano de Chajnantor.

El lugar es considerado uno de los mejores sitios para el desarrollo de la radioastronomía, con una gran estabilidad atmosférica y baja humedad, comparable únicamente con el Polo Sur por la pureza de su atmósfera.

El radiotelescopio Apex es uno de los instrumentos terrestres más poderosos para explorar la historia de la formación de estrellas en el Universo y también la primera pieza del ambicioso proyecto Alma.

En plena fase de construcción, Alma es el primer proyecto astronómico global, donde participan Europa, Estados Unidos y Japón, en cooperación con Chile.

El programa incluye la instalación de al menos 64 antenas de similares características a la que posee la Apex, de 12 metros de diámetro.

Se espera que tras su puesta en marcha hacia 2011 se convierta en el mayor observatorio radioastronómico del planeta, con una inversión estimada de unos 550 millones de dólares.

Paulina Abramovich. AFP