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AFP-EFE-Télam
Unos cien miembros de un grupo islámico radical indonesio se manifestaron hoy en Yakarta llamando a "crucificar al Papa" después de sus polémicas afirmaciones sobre el islam y la Jihad (guerra santa).
Los carteles que llevaban los manifestantes del Frente de Defensores del Islam (FPI) decían: "Crucifiquen al Papa", "Vaticano, eje de Satán" y "El Profeta es sublime, el Papa es pequeño y vil".
El mitin se efectuó en calma ante la representación de la Santa Sede en Yakarta.
"Nosotros exigimos que el Papa presente excusas públicas dirigidas directamente a los musulmanes", exclamó un organizador.
El FPI entregó una carta a la nunciatura. "Semejante insulto sólo puede venir de alguien que ignora el Islam o de alguien que verdaderamente odia al Islam", afirma dicha misiva, que fue leída en público.
Aproximadamente 90 % de los 220 millones de indonesios afirman pertenecer al Islam y su inmensa mayoría lo practica en forma moderada.
El FPI es un grupúsculo islámico radical conocido por haber efectuado operaciones contra algunos bares de Yakarta considerados licenciosos o que sirven bebidas alcohólicas. Recientemente atacó a la versión indonesia de la revista Playboy, que se vio obligada a partir de la capital.
En tanto, El Vaticano intentaba apaciguar lo más rápido posible la crisis que atraviesa con los musulmanes a raíz de los comentarios del Papa sobre el Islam, por lo que anunció una ofensiva diplomática de sus nuncios en los países de religión mahometana.
Pese al gesto poco usual del Papa de manifestar públicamente su aflicción por la ola de indignación causada por la cita de una controversia teológica medieval sobre el Islam y la violencia, las reacciones y críticas del mundo musulmán siguen arreciando.
Para explicar a las autoridades religiosas y políticas de los países musulmanes los pasajes más importantes de la criticada lección magistral pronunciada el martes en la Universidad alemana de Ratisbona, El Vaticano se vio obligado a movilizar a los nuncios apostólicos, es decir a sus embajadores.
"Encargamos a los nuncios en los países musulmanes que entreguen y expliquen el texto del Santo Padre y valoricen los elementos que hasta ahora se han dejado de lado", anunció monseñor Tarcisio Bertone, nuevo secretario de Estado de la Santa Sede, en una entrevista publicada por el Corriere della Sera.
Para Bertone, quien fue mano derecha del entonces cardenal Joseph Ratzinger, actual Papa, en la Congregación para la Doctrina de la Fe, la disertación del Papa se ha "manipulado fuertemente".
"Las citas del emperador bizantino formaban parte de una amplia disertación, de un gran fresco de la relación entre razón e historia. Todo ello fue reducido a un fragmento de una cita", afirmó Bertone.
El recién designado secretario de Estado, teólogo de formación, quien paradójicamente tiene que afrontar una de las crisis diplomáticas más delicadas de la historia reciente de la Santa Sede, espera de todos modos que se reactive el diálogo con el Islam.
"Ese diálogo debe iniciarse a través de los representantes diplomáticos, de las élites culturales, del consejo pontificio para el diálogo interreligioso" que tiene delante una ocasión para reactivarse, afirmó.
La reanudación del diálogo con el Islam parece en estos momentos más bien una esperanza, ya que siguen las protestas, en ocasiones violentas, contra el discurso del Papa pese a sus palabras aclaratorias y su aflicción.
El jefe de la Unión Mundial de los Ulemas, el egipcio Yusef al Qaradaui, instó a los musulmanes a "expresar su ira el próximo viernes", pero evitando acciones violentas y obrando con sensatez, precisó luego.
En Basora, Irak, más de 500 personas prendieron fuego a un muñeco que representaba al Papa y a varias banderas estadounidenses y alemanas.
Las reacciones de gobiernos, organizaciones religiosas y ciudadanos musulmanes continúan y la conferencia episcopal de Turquía está estudiando la posibilidad de aplazar la visita del Papa a ese país, prevista para noviembre.
Editorialistas y vaticanistas se interrogan ahora sobre las consecuencias de las declaraciones de Benedicto XVI, e incluso temen que sectores extremistas aprovechen la ocasión para atacar a Roma y El Vaticano, donde las medidas de seguridad fueron reforzadas.
La ciudad de Roma reforzó las medidas de seguridad en sus principales monumentos y alrededor de la Plaza de San Pedro, largas colas de fieles y turistas se acumulan desde que el fin de semana se instalaron detectores de metales para acceder al lugar.
Esporádicamente, algún turista recibe el pedido de enseñar el contenido de su bolso antes de ingresar en la Basílica de San Pedro.
Además, el espacio aéreo sobre El Vaticano y la residencia veraniega del Papa en Castel Gandolfo está cerrado al tráfico desde el domingo.
También en el Coliseo romano hubo controles de bolsos y las medidas de seguridad fueron reforzadas en todas las iglesias y basílicas importantes de la ciudad.
Al contrario de su predecesor Juan Pablo II, cuyo largo pontificado fue marcado por el acercamiento a las otras religiones y por su participación en ceremonias ecuménicas, Benedicto XVI ha mostrado poco interés por ese argumento, haciendo más hincapié en el Evangelio y en la difusión de una fe cristiana dogmáticamente pura.
"En El Vaticano tendrán que rehacer una estrategia hacia el Islam", escribió el vaticanista del diario La Repubblica, Marco Politi, quien considera que Benedicto XVI confundió "el mundo con un aula universitaria".
Las declaraciones del Papa sobre el Islam y la violencia son el "último eslabón" de una cruzada estadounidense-sionista contra el Islam, declaró el guía supremo iraní, el ayatola Ali Jamenei en un discurso pronunciado hoy.
"Las caricaturas insultantes (contra el profeta Mahoma publicadas en la prensa europea), las opiniones de algunos políticos (occidentales) contra el Islam, son parte de una cadena de conjura para una cruzada y las últimas declaraciones del Papa, el último eslabón en este asunto", declaró Jamenei.
Asimismo, el portavoz del gobierno iraní, Gholam-Hoeein Elham, declaró esta mañana que las muestras de pesar del Papa después de sus declaraciones sobre el Islam eran "necesarias pero no suficientes", durante su encuentro semanal con la prensa.
"El Papa hizo bien al dar explicaciones. Dijo que esas declaraciones habían sido mal consignadas. Tales explicaciones eran necesarias pero no son suficientes", declaró Elham. "Tiene que decir más claramente que lo que dijo es un error y corregir" sus declaraciones, agregó.
La semana pasada, durante su visita a Alemania, el soberano pontífice había establecido un vínculo implícito entre Islam y violencia evocando la Jihad (Guerra Santa), lo que provocó reacciones de indignación del mundo musulmán.
Ayer, el soberano pontífice se declaró "profundamente triste" por la ola de indignación que provocaron sus declaraciones, "que de ninguna manera expresaban (su) pensamiento personal".
Manifestándose por primera vez públicamente sobre esta controversia, la más grave desde que comenzó su pontificado, el Papa no llegó hasta la presentación formal de excusas, tal como lo reclaman numerosos musulmanes.
"Estoy profundamente triste por las reacciones suscitadas por un breve pasaje de mi discurso (...) considerado como ofensivo para la sensibilidad de los creyentes musulmanes, cuando se trataba de un texto medieval que de ninguna manera expresa mi pensamiento personal", declaró el Papa.
Elham acusó a "los sionistas de tratar de explotar las cuestiones religiosas" para crear tensiones entre musulmanes y cristianos, y pidió al Papa "no caer en la trampa de los sionistas".