En los últimos días, el gobierno provincial destinó aportes para las áreas industriales de Gálvez y Malabrigo.
A la primera le otorgó $ 150 mil, inversión que se elevará a $ 300 mil por la participación de la Municipalidad y la cooperativa local.
En tanto, a la segunda le destinó $ 62 mil, a lo que se suman aportes de $ 6 mil de los emprendedores y de $ 45 mil de la Municipalidad local.
En el Parque Industrial de Reconquista, en tanto, avanza la construcción del nuevo edificio de la Universidad Tecnológica Nacional, sobre un predio de 1.200 metros cuadrados.
Son sólo 3 noticias pequeñas dentro del marco de este fenómeno que crece, de los parques y las áreas industriales, y que le dan cada vez más vida a la ley 11.525, que define a los parques como "toda extensión de tierra dotada de infraestructura y servicios de uso común, localizada en armonía con los planes de desarrollo urbano locales y con el medio ambiente, apta para la radicación de instalaciones industriales".
La Dirección General de Industria de Santa Fe reconoce 6 parques industriales en la provincia: Avellaneda, Reconquista, Rafaela, Sauce Viejo, Venado Tuerto (que es privado) y Alvear.
Pero las áreas reconocidas son muchas más, y las hay oficiales, mixtas (con aportes público y privado, como las de San Guillermo y Rufino) y netamente privadas (como las de Armstrong y San Lorenzo).
En el parque de Sauce Viejo, sin ir más lejos, funcionan empresas como PB Leiner, Cinter, Espro, Gani, Inhsa, Sánchez y Sánchez, Veneto, Speed Agro, muchas de ellas con interesantes indicadores de crecimiento.
Los parques, además de favorecer la logística y la interacción de las empresas, les quitan problemas de todo tipo a los centros urbanos.
Pero por sobre todas las cosas, fomentan un sector de la economía, el secundario, que actualmente es clave para el bienestar de los pueblos, por el valor que agregan, el empleo que generan y la dinámica que muestran.