(EFE)
Hungría y los aficionados a la música del mundo entero conmemoran este año el 125° aniversario del natalicio del compositor Béla Bartók, celebrando un amplio abanico de eventos.
Artistas e intelectuales húngaros y extranjeros, en diferentes ciudades del mundo, entre ellas Budapest, Viena, Nueva York, París y Ankara, recordarán al compositor con programas especiales elaborados especialmente para esta ocasión.
Béla Bartók, que nació en Nagyszentmiklos el 25 de marzo de 1881, dejó atrás un rico repertorio de obras, como los ballets "El Príncipe de Madera" (1916) y "El Mandarín Maravilloso" (1919), la ópera "El Castillo de Barbazul" (1911), el "Allegro Barbaro" (1911) para piano o sus "Danzas rumanas de Hungría" (1915) entre tantas otras.
La Orquesta Sinfónica de la Radio Húngara recordará mañana al compositor de fama mundial con una presentación de varias de sus obras, como por ejemplo "El Mandarín Maravilloso", dirigida por Adam Fischer y con la actuación de uno de los mejores violinistas del mundo, el ruso Shlomo Mintz.
Bartók, comprometido con la música popular de su región, consideraba que su misión era la de lograr "la fraternidad de los pueblos, a pesar de todas las guerras y conflictos", según escribe en sus memorias.
En la década de 1930, marcada por la creciente tensión nacionalista en Europa, el músico se pronunció varias veces a favor de un cierto "mestizaje" en la música, ya que "los conflictos ideológicos (nacionalistas) de nuestra era" conducen a que la música se transforme en un instrumento en estos enfrentamientos.
Su trabajo de compositor respondía así al pensamiento -contrario a las tendencias nacionalistas- de integridad de la época: "la materialización musical de esa idea emana de tres fuentes, la húngara, la rumana y la eslovaca", según escribió, pero su propuesta cayó en el vacío del nazismo y el fascismo.
Años más tarde, en 1940, viendo la política nazi y de apoyo al Tercer Reich de los diferentes gobiernos magiares, el compositor decidió abandonar su patria para trasladarse a Nueva York, donde falleció en 1945.
El programa del "Año Bartók - 2006", que recoge decenas de conciertos, exposiciones y conferencias, está financiado principalmente por el Ministerio del Patrimonio Cultural Nacional húngaro.
Otras organizaciones se sumaron también a la conmemoración y por ejemplo el Festival Internacional de la Opera en Miskolc, a unos 160 kilómetros al este de Budapest, dedicó al compositor su edición de junio pasado, bajo el título de "Bartók - verismo".
En este evento participaron artistas como el coro de la Scala de Milán, el barítono macedonio Boris Trajanov y el tenor italiano Giuseppe Giacomin, entre otros.
Con motivo de su aniversario, se ha renovado en Hungría la llamada "Casa Bartók", donde el compositor pasó los últimos ocho años que vivió en su patria, entre 1932 y 1940, antes de emigrar a los Estados Unidos.
El programa del "Año Bartók - 2006", que recogerá decenas de conciertos, exposiciones y conferencias, está financiado principalmente por el ministerio del Patrimonio Cultural Nacional húngaro.
La editorial Helikon editó para el aniversario las memorias del hijo de Bartók, del mismo nombre, bajo el título de "Crónica de la vida de mi padre".
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) editará, con motivo del aniversario, un disco compacto especial con el material de música popular recogido por Bartók y Zoltán Kodály en Argelia en 1906.