Nuestra Señora del Rosario

La comunidad dominicana celebra mañana la fiesta de su patrona, Nuestra Señora del Rosario. Con tal motivo, se llevará a cabo en el convento de Santo Domingo los actos programados que a continuación se detallan.

A las 18.15, rezo del Santo Rosario, con letanías y plegarias a la Virgen y, a las 19, la Santa Misa solemne. Se invita a toda la comunidad a participar de la celebración.

En una nota firmada por el P. Fr. Marcos Rodolfo González O.P., se consigna que el Rosario es una forma de oración que se hace con un instrumento que sirve de contador, que generalmente tiene la forma de una corona, que importa el recitado vocal o mental de Avemarías, Padrenuestros y Glorias, con la meditación de los misterios de la encarnación redentora de Cristo y de su Santísima Madre, que lo acompaña en la obra de la salvación de los hombres.

El Rosario, según la tradición cristiana, tiene su origen luego de la aparición de la Santísima Virgen a Santo Domingo de Guzmán, en el sur de Francia, en un bosque, entre 1206-1214, donde le hizo entrega del mismo. Hay elementos humanos y cristianos básicos que acompañan a esta tradición. En primer lugar, el rezo del Ave María, que arranca, en su contenido, en el anuncio del Arcángel Gabriel a la Virgen María sobre la realización del misterio de la encarnación redentora de Cristo, y en el posterior saludo de su prima Santa Isabel a la Virgen María que llega a visitarla, portando al Niño Jesús en su seno.

Este rezo del Ave María, multiplicado y con aportes de Padrenuestros, con meditación, contemplación y predicación, fue asumido por Santo Domingo y por los dominicos, incluso en forma institucional, desde la primera época de la existencia de la Orden. En un primer tiempo, a esta forma de oración se la llamaba más bien Avemarías, Guirnaldas o Salterio de María, comparativamente con el rezo del oficio divino de los sacerdotes, estructurado sobre la base de los Salmos de David. El nombre de Rosario predominó posteriormente, si bien esta denominación ya aparecía registrada a mediados del siglo XIII, sobre el mismo objeto, con lo que se supone un amplio uso anterior.

La extensión del Rosario por el mundo ha sido una de las glorias de la Orden de Santo Domingo, junto a otros muchos que se fueron sumando. Por lo que toca a América, hay que tener en cuenta que los dominicos, en cualquier lugar en que se establecían, tenían por norma fundar una iglesia con el nombre de la Virgen del Rosario y un convento con el nombre de Santo Domingo.

En numerosas ocasiones, y desde los más variados lugares, especialmente por la boca de los Romanos Pontífices, la Iglesia Católica ha recomendado el rezo del Santo Rosario. En Lourdes y Fátima -finaliza el P. González- y en otros lugares del mundo, la Santísima Virgen, en sus apariciones y visiones, insiste en su necesidad y vigencia.