Estrategias
Estado, Pymes y Plan Fénix
En las 112 páginas de la nueva versión del Plan Fénix, sólo en tres párrafos se hace mención explícita de las pequeñas y medianas empresas. (Págs. 26, 32 y 35). Por eso fue interesante dialogar con uno de sus ideólogos centrales, buscando el rol de esas entidades en una estrategia nacional de desarrollo.

Félix Canale

El Plan Fénix surgió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires entre 2001 y 2002, como un intento por trazar líneas matrices en un país que vivía lo que algunos políticos -Elisa Carrió, entre otros- entendían como "situación pre-revolucionaria". Cuatro años después, calmado el maremoto, el Plan tiene una segunda versión 2006-2010 (presentado en la UNL en octubre), que hace hincapié en la educación y la inclusión social.

Pero en definitiva, el proyecto surgido de un ámbito estrictamente académico plantea una estrategia nacional de desarrollo económico, que prioriza con fuerte acento el rol del Estado como impulsor y regulador de esa estrategia, desestimando de plano que las leyes del mercado puedan aportar algo en tal sentido.>

Uno de los ideólogos principales es Jorge Schvarzer, a quien se le reconoce públicamente que siete de sus libros, editados entre 2002 y 2004, son fundamentales para la elaboración del proyecto. Schvarzer es secretario de Investigación y Doctorado de la FCE (UBA) y director del Centro de Estudios sobre la Situación y Perspectivas de la Argentina (Cespa), también de esa Facultad.>

El académico estuvo en Santa Fe para la presentación del Plan y accedió, en breve diálogo con El Litoral, a pormenorizar algunos conceptos referidos a la actividad de las pequeñas y medianas empresas.>

El Estado promotor

-�Usted cree que si una empresa es ineficiente, el Estado debe apoyarla por el solo hecho de ser capital nacional?

-No. Ese fue uno de los problemas del Estado promotor en la Argentina. Daba subsidios sin exigir nada a cambio. Un buen ejemplo es Japón, que tiene un Estado muy duro, que exige productividad. Los japoneses subsidian o dan créditos blandos para comprar maquinaria nueva, pero le imponen a la empresa destruir las máquinas viejas. Otro caso de exigencia es Corea. Allí se subsidia a una compañía pero a cambio de que exporte sus productos.>

-�Usted recuerda algún momento de la historia industrial argentina donde el Estado haya exigido algo parecido? -El Estado nunca supo cómo exigir algo a cambio, ya sea productividad o fuerza exportadora. Sin embargo existió un momento, que fue el de los grandes proyectos de industrias básicas, que se lanzaron en la década del 70. En ese caso el Estado dio grandes subsidios, pero exigió un tamaño para participar en la economía de escala, determinada tecnología y la ubicación geográfica.

Las Pymes

-Usted siempre se refiere a las grandes industrias, pero nunca hace mención de las Pymes. Este sector representa más del 40 por ciento del PBI y más del 60 por ciento del empleo total. �Su enfoque no está dejando afuera del análisis lo que parece ser el nuevo paradigma industrial, que pasa por las pequeñas y medianas empresas?

-Yo creo que las Pymes no se relacionan con empresas de igual tamaño, sino con las grandes, ya sea para comprar insumos o para proveer productos acabados. Las grandes son las que pueden dar una idea del conjunto. Las Pymes metalmecánicas no pueden crecer si no se vende más acero. No pueden desarrollarse las empresas plásticas, si no compran insumos en los polos petroquímicos. Si las grandes no crecen, las Pymes tampoco podrán crecer.>

-Insisto con la idea de un nuevo paradigma, porque hay Pymes que están exportando y facturan en dólares. En términos de intercambio, lo que ingresa como divisa es más de tres veces el valor del insumo que vendió una gran industria estratégica.-Exportar no es barato. Se requiere una inversión para viajes y contactos que no siempre puede cubrir una pequeña o mediana empresa. Si se analiza el universo Pyme se verá que las que exportan no son la mayoría. Y si continúa mirando las estadísticas, se descubre que la mayoría de las que exportan lo hacen a Brasil, porque es más fácil. Pero ahora yo le pregunto a usted: �cuántas son las que facturando, por ejemplo, 500 mil dólares, pueden salir al mundo para enfrentarse a grandes competidores, donde se mueven masas siderales de flujos comerciales?

Competitividad

-Existen algunas que, pese a su tamaño mediano, están en el mundo. Aquí, en la provincia de Santa Fe, tenemos Pymes que exportan simultáneamente a países de Europa y Asia. Las autopartistas, por ejemplo.

-Lo sé, pero son industrias muy especializadas. En realidad lo que venden es el valor tecnológico agregado, que les permite ingresar a mercados muy competidos. No todas las Pymes tienen ese plus en calidad y precio. Además de eso, no les venden a otras Pymes, sino a las multinacionales.>

-Por esa vía de razonamiento, el futuro de las Pymes se ve incierto; al menos para una parte de ellas.-Es ahí donde debe entrar el Estado para ayudarlas a negociar, porque su capacidad de negociación es baja con respecto al comprador. Una correcta política para el sector debería pensar en cómo compensar esta asimetría en el poder de negociación. -�Existe actualmente esa política?-No. Pese a lo que se diga con respecto a la orientación de la actual gestión, sigue primando una ideología según la cual el mercado resuelve todo, ignorando que en el mercado hay relaciones de poder. -Pero de nada vale tener todo el apoyo del mundo si el producto en sí no es competitivo y la empresa no es eficiente.-Creo que hay que separar los términos. Una empresa puede ser eficiente, pero su producto principal es estándar y compite en un mercado saturado. En Argentina, la lencería femenina es un mercado saturado, pero a la firma Caro Cuore se le ocurrió ponerle florcitas y otras innovaciones de diseño. Ese producto cuesta mucho más, la firma está facturando lo que quiere y exporta. La competitividad, en buena medida, tiene que ver con innovaciones que el mercado está reclamando, ya sea tecnología o diseño.

Los 90

-Usted comentó hace poco que en los años 90 más del 40 por ciento de la industria nacional quedó fuera de combate. Hay quienes afirman que los que tuvieron que salir del juego, lo hicieron por su falta de competitividad.

-Es muy lineal verlo así. Hubo muchos que no pudieron competir por los costos financieros. Y hubo otros que no pudieron hacerlo porque la apertura permitió la entrada de productos a precios absurdos. Sin embargo, es cierto que en esos años la estabilidad de precios permitió hacer las cuentas y prever el futuro del negocio. Si en vez de hacerlas con una referencia de 1 a 1, se hubiesen hecho, por ejemplo, con un valor de 1,50 a 1, hoy viviríamos en otro país.>

-Usted también ha dicho que en la década del 90 las empresas se vieron obligadas a ser más ágiles. En ese concepto, �incluiría la aparición de una gerencia profesional que reemplazó a la gestión tradicional?-Puede incluirse. Fue un know how que se transfirió de las grandes compañías privadas a las empresas medianas. En Argentina no había tradición de gerencia profesional, porque las grandes empresas, que son modélicas, eran estatales y esas compañías nunca tuvieron gerentes. Sus presupuestos se votaban en el Congreso de la Nación y sólo requerían administradores a quienes, a lo sumo, podía pedírseles que fueran puntillosos al ejecutarlo.