Kirchner desactiva focos opositores

Hugo E. Grimaldi (DyN)

¿Qué tan lejos quedó Misiones? No tanto como al gobierno le hubiera gustado en términos de imagen, tras sus calculadas acciones dilatorias de la reacción, pero tampoco tan cerca como para que se piense en replicar el modelo del FUD en el resto del país, sin un monseñor Joaquín Piña a la cabeza para aglutinarlo.

En principio, Néstor Kirchner busca ahora quitarle banderas a la oposición: ha desactivado el caso Jujuy y todo indica que avanza también contra las pretensiones de Felipe Solá, en Buenos Aires. El tiempo que se ha tomado el presidente para emitir alguna señal política, tras la derrota del domingo anterior, fue cubierto durante la semana por algunas operaciones de prensa que sirvieron para diluir el traspié. La protesta diplomática por el uso por parte del Uruguay de mayor caudal de agua del río compartido para surtir a la finlandesa Botnia, más los nuevos cortes de los pobladores de Gualeguaychú y hasta la decisión de un juez de San Rafael de preguntar por María Estela Martínez de Perón y algunos de sus ministros sirvieron, exageración mediante, para sacar de las primeras planas el caso misionero.>

No obstante, tanta enjundia mediática, la procesión ha ido por dentro en la opinión pública, quien volvió a recordar en la ocasión que no hay mandatarios invulnerables y que cuando alguien abusa del poder y de las instituciones, ella tiene el poder del voto para castigarlo.>

Lo que le sumó mayor calidad al suceso es que la decisión de no convalidar prácticas hegemónicas sucedió en una de las provincias más pobres del país. Tal como se dio, la situación patentizó la brecha que separa a sus ciudadanos de la bonanza de los habitantes de las grandes ciudades, pasajeros privilegiados de la locomotora del consumo y beneficiados, además, por subsidios de todo tipo. Las carencias sociales y el apego a la institucionalidad le han dado en esta ocasión una paliza inolvidable a la bonanza económica y a los cultores del "viaje ahora, pague después".>

La lección misionera

La profundidad de la lección misionera tuvo su sustento en que la dignidad pudo más que las dádivas vergonzosas del gobernador y los apoyos del gobierno central, quien tras el shock inicial y el silencio presidencial se ha visto compelido a decir algo por vía indirecta, cinco días después, sugiriéndole al gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner que desista de su proyecto, situación que debilita en su intento de seguir en el cargo, aunque en otro contexto, al mismísimo gobernador bonaerense.

En el concepto del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la decisión de bajarle ya mismo el pulgar al jujeño tuvo que ver con el brillante momento económico actual, que "no puede quedar sometido a la intranquilidad que generan las disputas inconducentes que promueve la oposición", dijo. Más allá de la chicana, ya que todos saben que quien se cebó en su omnipotencia fue el gobernador Carlos Rovira, es probable que las encuestas (si se sigue creyendo en ellas) hayan dicho que la gente ha visto con mucho desagrado el episodio. Y que, para evitar mayor deterioro de imagen, el presidente Kirchner, quien pareció haber sido avisado de antemano de que sobrevendría el mazazo, se recluyó en el sur para pasar el mal trago y luego hizo silencio de radio para que nadie le marque los tiempos, actuó en consecuencia.>

La brecha entre lo económico y lo social que resaltó Misiones o las facturas entre oficialismo y oposición que marcó Fernández son apenas una parte de lo que el rabino Sergio Bergman, un activo militante en Misiones por la integridad democrática, suele describir como "polarización" de la sociedad.>

El Coloquio de Idea que acaba de finalizar en Mar del Plata resultó otra hendidura más en el corte vertical que cada vez se generaliza más en la Argentina en diferentes temas, en este caso entre los dirigentes de empresa y la jerarquía gubernamental. Lo patético de la reunión fue que mientras con todo cuidado y ropaje más que formal para no irritar al león, desde la tribuna se callaron críticas a los controles de precios o a la situación energética, por ejemplo, y se propusieron acciones de interacción entre lo público y lo privado, los funcionarios nacionales desertaron en masa para no contradecir lo que se ha interpretado en Idea como una orden presidencial al respecto.>

¿Qué decía la mayor parte de los empresarios, algunos porque están convencidos, otros porque hoy ganan mucho dinero y otros para no sonar disonantes? Los hombres de negocios sostenían que como ahora están más que bien en lo económico y que como no tienen urgencias al respecto, entonces éste resulta también un buen momento para hablar de valores, de transparencia, de tecnología, de ciencias, de la industria cultural, etc. Y que, por ello, buscaban interactuar con el gobierno, no irritarlo.>

En las sesiones de Diálogo que se verificaron durante la última jornada del Coloquio se hicieron propuestas generales, es verdad, pero ninguna resultó de tono panfletario, sino al contrario. Quién podría estar en desacuerdo en la Casa Rosada sobre la necesidad de "pasar del diagnóstico a la acción" o de "afrontar el cómo, especialmente en el largo plazo". O a quién podría molestarle que se haya sugerido "considerar a la educación y a la ética como temas mandatarios de toda agenda" y así en cada uno de los temas.>

Claro está que algunos de los asistentes pensaban que, ante la deserción de los gobernantes, era mejor ir al choque, sacando a relucir las cuestiones conflictivas, pero sin embargo prevaleció la postura interna de mostrar a Idea como una usina de pensamiento que quiere influir, pero no imponer, a partir de una acción sin escándalos, que le quitó el revuelo mediático de otros años. Igualmente, en la periferia del Coloquio primó la política. Las presencias de Juan Carlos Blumberg o Francisco de Narváez aportaron cierto tufillo a lanzamiento con la presencia de quizás dos futuros contendores de Felipe Solá, quien desagradó vivamente a la audiencia en la cena inaugural por su falta de claridad al exponer las justificaciones sobre su pretensión de seguir siendo gobernador de la provincia de Buenos Aires.>

Voces de apoyo

En tren de hacer especulaciones, en los pasillos de Idea nada se desperdició, pero se escucharon muchas voces de apoyo al proceso económico. Como la de un experto en deuda, que sostuvo que a Wall Street ya poco le importan los tenedores de bonos que se quedaron afuera del canje y que este elemento ya no es determinante para que lleguen nuevas inversiones a la Argentina.

En el caso de Misiones, se escuchó decir, con la maldad de los convencidos de que "billetera mata a galán", que con el grueso de los misioneros en otro escalón social, el resultado habría favorecido al gobernador de la reelección perenne. Lo cierto es que nadie podría asegurar que no vaya a resultar de esa forma hacia el futuro, pero tampoco lo contrario.>

En todo caso, se aseguró también, que la ausencia de "derrame" emparenta el actual modelo económico con la década del 90, un razonamiento que las actuales autoridades no querrían escuchar jamás y que con este viento de cola internacional, cualquier otro dirigente podría conducir el proceso económico con tanto o mayor éxito que el gobierno actual, con mayor prolijidad y buenos modales. Roberto Lavagna, esta vez ausente de Mar del Plata, fue mencionado casi al unísono, y en voz baja, como "el segundo mejor".>

Tanto se cuidó el detalle de no hablar en público, que hasta el presidente del Coloquio, Enrique Pescarmona, hizo al comenzar una advertencia sobre el uso de micrófonos, para que no se involucre a Idea en cualquier opinión personal. Sin embargo, el diablo metió la cola a último momento y en la cena de cierre, se escuchó la crítica más fuerte hacia el gobierno de los tres días de Coloquio, que no partió de ningún empresario, sino de una invitada, la polémica periodista e intelectual catalana Pilar Rahola.>

Con un ropaje "de izquierdas", como marketineramente le gusta presentarse y que seguramente le da muy buenos dividendos, la visitante apuntó fuerte contra los cortes de calles o de rutas y contra quienes los consienten en nombre del progresismo. Para Rahola, ex vicealcaldesa de Barcelona, "si no hay orden democrático no hay democracia", sostuvo con un lenguaje provocativo especialmente agradable al oído del auditorio. "Ustedes tienen un problema, cuando su gobierno cree que esto no es prioritario", remató histriónicamente la catalana desbordando el aplauso.>

Y en obvia alusión a los piqueteros urbanos y a los asambleístas de Gualeguaychú que han construido un muro simbólico sobre la ruta para impedir el paso hacia el Uruguay, la catalana disparó: "Las vías de tránsito son un espacio compartido y no de propiedad de la pancarta y quien las secuestra y extorsiona con ello es un cretino". Seguramente, la ovación que siguió a tan efectista frase se debe haber escuchado con nitidez en Balcarce 50.>