En más de un siglo de historia del "séptimo arte", fueron muchos los actores que dedicaron buena parte de su filmografía a la composición del "malo de la película". Ese que durante dos horas se enfrenta con el siempre intachable "bueno", para finalmente morir, terminar tras las rejas, o incluso unas pocas veces a ganar -al menos temporalmente- la partida.
Varios fueron los que se inclinaron a disponer de sus talentos para este tipo de personajes, susceptibles de muchos más matices y posibilidades interpretativas que el siempre lineal "héroe de turno". Paul Muni, Edward G. Robinson, Richard Widmark fueron algunos notables malos del cine.>
Pero si hay que seleccionar a un referente que haya hecho escuela en la creación de villanos de celuloide, hay un nombre que sobresale entre todos los demás: Jack Palance. Este actor, de gran estatura, mirada glacial y rudo porte, logró en sus cerca de sesenta años de carrera, un lugar central en el podio de los malvados.>
El primero de los grandes perversos desplegados por Palance fue aquel sarcástico pistolero que peleaba con Alan Ladd, en el inolvidable western de los cincuenta titulado Shane. Para la posteridad, la brillante escena del duelo final.>
Más tarde, hizo acopio de talento para la creación de aquel infame cuatrero mexicano que secuestraba a la bella Claudia Cardinale en Los Profesionales, para después confrontar a los buenos de Lee Marvin y Burt Lancaster enviados al rescate.>
Y muchos años después, se despachó con un mafioso malísimo que termina liquidado por otro aún peor: el Guasón de Jack Nicholson. Por supuesto, se trata de Batman, en la versión de Tim Burton.>
Jack Palance murió el viernes pasado, a los 87 años. Y dejó una vacante difícil de llenar en el cine: el más ilustre de los malos.>