La cultura digital reclama un pensamiento acorde con los profundos cambios que su desarrollo ha producido en la sociedad, sus habitantes y sus prácticas. La reconfiguración permanente de las relaciones del hombre con las nuevas tecnologías y los universos que éstas generan inducen a una reflexión sobre las alternativas del proceso en que hombre y máquina se ven obligados a redefinir los límites que los han contenido tradicionalmente. La filosofía y el arte han sido pioneros en el abordaje de esa reflexión.
En algunos casos, el nuevo instrumento parece integrarse tímidamente, especialmente en los sistemas de producción de imágenes tradicionalmente ligados a la pericia manual, como la historieta y la ilustración.>
En el campo de la imagen de tradición pictórica, las incursiones de la creación a través de la computadora han sido más insistentes y fructíferas. La composición digital permite al artista plástico desligarse de los sistemas de representación basados en las perceptivas de la mente y del ojo humanos, generando universos desprovistos de referentes en el mundo real. Esos universos son el producto de una nueva forma de pensar la realidad antes que el producto de un nuevo modo de representarla. Máxima síntesis formal y una tendencia a superficies y colores planos y contrastados parecen caracterizar a quienes exploran las posibilidades de una nueva imagen figurativa>
En otros casos, la tecnología digital sirve de base para ensanchar la experiencia perceptual. >
En su voluntad por introducir al espectador en un universo audiovisual cambiante -aun cuando no recurran a la tecnología digital para ello-, las videoinstalaciones son el antecedente inmediato de los mundos virtuales de la computadora.>
La tecnología digital ha generado, también, una gran variedad de nuevos soportes. Al igual que aquélla, estos soportes se modifican día a día. Muchos han desaparecido, otros continúan funcionando incluso cuando tienen sus días contados. Esta circunstancia es, quizás, una de las causas para la búsqueda de la inmediatez y la instantaneidad de la mayoría de las propuestas digitales. Las relaciones con el espectador tienden a ser siempre "aquí y ahora". La interactividad complementa esta urgencia desde la recepción, reduciendo el despliegue de la obra al momento de su lectura.>
(*) Miembro Asociación Argentina de Críticos de Arte (AACA)>