Cuestionada durante muchos años, considerada como un "invento" por parte de la sociedad, la Psicología se ha transformado en un elemento vital en el deporte de alta competencia.
Mientras la mayoría de las disciplinas la ha incorporado en su preparación, el fútbol aún se resiste a su ingreso.>
* "A ese muchacho le pesa la camiseta".>
* "A este pibe no sé lo que le pasa, en las prácticas la rompe, y en los partidos es un desastre".>
* "Me caí en un pozo anímico después del penal errado".>
* "Nos superó la presión por ganar el título".>
* "Estar bien de la cabeza es fundamental".>
Estas frases (y muchas más) se escuchan a diario en los vestuarios de las canchas argentinas, y por ser tan frecuentes, suele escaparse un concepto central que las enlaza: El factor psíquico o mental en el deportista es un valor clave en su rendimiento".>
Seguramente no tan decisivo como el talento, la destreza innata o la aptitud física, pero sí en estos ítems, las diferencias que separan a los deportistas son cada vez más pequeñas, la Psicología aplicada al deporte es un arma que no debe despreciarse.>
Lo cierto es que, aunque resistida durante muchos años, considerada como una "gran mentira" por buena parte de nuestra sociedad, el uso de esta ciencia es hoy moneda corriente dentro de la elite del deporte mundial, aunque el fútbol se niegue a aceptarla en la mayoría de sus integrantes.>
Uno puede hacer la mejor preparación física, técnica y táctica, pero con eso solo no alcanza. Lo que define es un factor humano marcado por la emoción de cada jugador y la capacidad de cada uno de ellos por soportar esas presiones. La clave pasa por allí: el deportista es un ser humano, no una máquina.
La Psicología del deporte es una especialización que le brinda al protagonista una serie de técnicas para mejorar su aptitud mental al competir, para afrontar aquellos estados que puedan perjudicar su performance.>
En cuanto a la metodología de trabajo, es diferente al tradicional tratamiento psicoanalítico, "no existe un enfermo sino un deportista con necesidades psicológicas". El sicólogo atiende a personas normales en situaciones de tareas y de cambio. Se trata de conseguir mayor rendimiento aliviando los estados de tensión y de ansiedad que sufre el deportista.>
En el fútbol hay muchos prejuicios, sobre todo por desconocimiento. ¿Cuántos jugadores en divisiones inferiores se malogran por cuestiones que no son físicas ni técnicas, sino sicológicas?
Con ellos hay que trabajar el aceleramiento y la ansiedad que tienen por llegar a lo más alto. Llama mucho la atención escuchar a jugadores amateurs que no disfrutan jugando al fútbol, que tienen miedo a equivocarse y que piensan muy seguido en abandonar.>
Lo que se busca con el trabajo de los psicólogos es corregir en el futbolista sus actitudes negativas para el rendimiento; prevenir las lesiones fortaleciendo su autoconcepto; evitar el descontrol ayudándolo a dominar la tensión, la angustia y el miedo precompetitivo. Lograr que no crea que toca el cielo con las manos en las victorias e impedir que caiga en pozos profundos en las derrotas.>
Ayudar a que cada jugador sepa y conozca su máximo potencial y sus limitaciones para rendir más y mejor, como así también posibilitar una buena relación con sus compañeros y con el entrenador. Todo lo anterior, en manos de un profesional, tiene buenas chances de alcanzar el éxito.>
En los programas de primero y segundo año del curso de técnicos de fútbol, la Psicología aparece con el nombre de Ciencias Humanísticas. El contenido de esta materia es fundamental. Por un lado el director técnico (quiera o no), es un docente del fútbol. Y por otro, es un individuo que está viviendo una reconversión laboral.
Las siguientes son algunas situaciones en las cuales los entrenadores no hacen un buen uso de la Psicología:
* ¿Por qué los técnicos muchas veces cambian a un jugador a los cinco minutos del segundo tiempo en vez de hacerlo en el entretiempo?
* ¿Por qué no saben plantarse ante los padres que se vuelven locos dándoles directivas a los chicos?
* ¿Por qué muchas veces no saben manejarse con los periodistas?
Psicología del Deporte, las palabras al menos ya no causan escozor. De a poco esta ciencia comienza a tener aceptación. Hace cincuenta años nos preguntábamos si debían existir los técnicos. Ahora hacerlo es un absurdo. En algunos años con la Psicología pasará lo mismo.
El fútbol deberá entender que la Psicología es útil, que no puede reemplazarse con la experiencia en los vestuarios, como algunos nos quieren hacer creer. La realidad indica que son pocos los clubes que le prestan atención a esta ciencia. Incluso hay técnicos que no ven con buenos ojos que exista otra persona capaz de manejarles el grupo, y sostienen que ellos mismos son capaces de actuar como psicólogos.
¿Para qué entonces, futuros psicólogos, estudiar cinco años de carrera universitaria? ¿Para qué especializarse luego en el área deportiva?
El tema debería al menos ser considerado, aunque sea para que los causales de derrotas o de malas actuaciones no se pongan siempre en factores externos (el árbitro, la altura o los lesionados).
Vale una aclaración final: el día que un psicólogo ponga la cara y salga hablando de táctica, estrategia, técnica o preparación física del jugador, todos tendremos derecho a decir que se trata de un perfecto impostor.
Ésta es una lista que incluye todas las funciones que cumple un entrenador de fútbol sin darse cuenta de que lo está haciendo:
*Instructor técnico: dirigiendo el entrenamiento.
*Maestro: enseñando conocimientos e ideas.
*Motivador: creando un enfoque positivo.
*Juez: decidiendo y legislando.
*Director - Líder: liderando a los deportistas.
*Administrador: solucionando temas burocráticos.
*Relaciones públicas: hablando con prensa y público.
*Asesor: aconsejando.
*Amigo: compartiendo.
*Padre o madre: apoyando.
*Científico: analizando, evaluando y planificando.
*Actor: cambiando papeles.
*Político: relacionándose con el poder.
*Estudiante: oyendo, aprendiendo y leyendo.
Utilidades
Las siguientes son, en síntesis, algunas de las posibles funciones que puede cumplir la Psicología del Deporte:
enseñar a los deportistas a competir; lograr el rendimiento óptimo a través del bienestar psicológico; fortalecer la autoestima, ya que si es baja puede traer lesiones; fortalecer la autoconfianza; aumentar las expectativas de rendimiento; evitar el miedo al fracaso; aceptar las decisiones del director técnico; evitar la subestimación del rival; enseñar a perder cuando se dejó todo en la cancha y el contrincante fue superior.
Alberto Sánchez[email protected]