Polémica por la ley
Aulas sin celulares
La ley provincial que prohíbe el uso de teléfonos celulares en el horario escolar concita opiniones divergentes. Las voces de padres, directivos y especialistas.
"Má, te corto porque estoy en clases. No, no sé nada... Te corto que estoy en clases. Te corto, chau". Otra vez, suena el ringtone. "íMá, te dije que estoy en clases!". Sucedió en una cátedra de un secundario local. La misma institución donde otra docente, antes de tomar examen, retiró 33 teléfonos móviles de un curso de 30 adolescentes. La máxima del mal uso de estos aparatos en el ámbito escolar se vivió hace un par de meses en la ciudad chubutense de Esquel. Cuatro alumnos de 9no. año de EGB de un colegio salesiano fueron sancionados con 21 faltas, por haber fotografiado mediante sus celulares, los "traseros" de sus maestras y haber publicado esas imágenes en Internet.> La provincia de Santa Fe prohibió por ley el uso de celulares durante los horarios de dictado de clases. La norma, sancionada por la Legislatura hace un par de semanas, alcanza no sólo a los alumnos sino también al personal docente y no docente.> Para el rector del Colegio La Salle, Pascual Alarcón, no era necesaria una ley. "Me parece que en el marco de la educación, nos corresponde enseñar el uso correcto del celular. Lamento que sea necesario legislar para prohibir esta práctica", espetó.> En su opinión, "si bien es cierto que los chicos utilizan mal este instrumento, es nuestro deber, nuestra misión como educadores que lo usen correctamente". La opinión del director disparó la de sus colegas, algunos con posturas más favorables a la nueva legislación.> "La ley nos va a ayudar a darle mayor legitimidad a un reglamento interno que tenemos desde marzo para prohibir el uso del celular en el colegio. Sobre todo, nos va a servir de soporte para convencer a los padres, quienes insisten con que los chicos porten el teléfono por cuestiones de seguridad", destacó María Ofelia Chafer de Fernández, directora del Inmaculada.> La mayoría de las instituciones educativas cuentan con medidas internas -expresas o implícitas- para frenar la mala utilización de estos aparatos. En algunos casos, como el del Inmaculada, se les permite traer los móviles sólo a los alumnos que viven lejos. Ellos pueden dejárselo al preceptor, apagado, y pedírselo al término de la jornada escolar. El resto, en teoría, no debería llevar los celulares a la escuela, pero lo cierto es que muchos los tienen escondidos en sus mochilas y aprovechan el recreo para usarlos.> Mónica Manassero, directora del comercial Domingo Silva, puso reparos sobre la implementación de la ley, que tiene un plazo de hasta 60 días para ser reglamentada. "Mi duda es cómo se la llevará a la práctica ¿O es que los directores vamos a tener que actuar de policías para controlar chico por chico?", cuestionó.>
Factor de distracción
Los detractores del celular en la escuela alegan que suele ser un factor de distracción en el proceso de aprendizaje. Los chicos hablan entre ellos de un curso a otro o de un colegio a otro y están pendientes de los mensajes de texto portadores de jugosos chismes, mientras el profesor se esfuerza por dictar un contenido. Ni hablar de que son usados para copiarse durante los exámenes, mediante la activación del vibra-call (modo silencioso). "Pedagógicamente, estar pendiente del celular interrumpe las clases, los saca de tema. Por eso, les decimos a las chicas que no incorporen todo lo que la sociedad de consumo impone; fomentamos la crítica entre las alumnas a todo lo que se pone de moda y que no es de primera necesidad", indicó María Ester Raviolo, directora de EGB del Calvario.> Una publicidad de una empresa de telefonía móvil difundida por televisión muestra a un animador de fiestas infantiles disfrazado de pingüino, entreteniendo a varios nenes. Suena el celular, se saca la máscara, habla con un amigo y todos los pequeños quedan absolutamente desilusionados. Culmina con un slogan que reza: "Que la comunicación no nos incomunique".> Manassero hizo referencia a ese spot televisivo y sostuvo que usar celulares durante la clase, "más que favorecer la comunicación, la perjudica. La gente no se da cuenta del daño y la interferencia que provoca".>
Discriminación
La tesis de que el uso del celular es una herramienta fundamental para que los padres sepan qué hacen y dónde están sus hijos, fue superada por la moda. "Hoy, los adolescentes de menos recursos tienen los celulares más caros, con cámara y otros implementos. La mayor o menor tecnología del celular es un nuevo elemento de discriminación entre ellos, tanto o más que la marca de vaquero o de las zapatillas", dijo la directora del Domingo Silva. Margarita Valiente de Paoli, docente del Instituto de Desarrollo e Investigación para la Formación Docente (Indi), de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL arriesgó su hipótesis: se desvirtuó la función básica de estos aparatos que era la de conectarse ante una emergencia. "De alguna forma, los celulares están fragmentando el aula porque no todos los tienen, algunos poseen aparatos con más tecnologías que otros y pasan a actuar como un elemento discriminatorio", destacó.> Desde las escuelas advirtieron, además, que sigue en vigencia el viejo sistema de sacar al chico del aula si el padre llama para comunicar alguna urgencia, lo que hace innecesario el celular dentro del recinto educativo.> De todas formas, De Paoli destacó que, ante familias de padres ocupados, la telefonía móvil se convirtió en un instrumento de control de los hijos. Dónde estás, cuándo llegás, que estás haciendo, son preocupaciones que los padres pueden disipar de inmediato por medio del teléfono. Pero advirtió que "nos falta internalizar" el apagado del aparato en momentos importantes, como una clase, conferencia, reunión o celebración religiosa.> Como docente, opina que debe hacerse un trabajo fuerte sobre el uso responsable del celular, así como de la computadora y otras tecnologías. "Una ley puede prohibir el teléfono móvil en la escuela porque molesta, pero a las tecnologías hay que buscarles el aspecto positivo".>
Dialogar más que prohibir
Alejandra Gauna, vicedirectora de primaria del Almirante Brown, tampoco considera necesaria una ley. "Si uno habla con los chicos, les explica el porqué del no uso y sabe llegar a ellos, no hace falta una prohibición radical. Si hay un buen diálogo, las cosas se logran mejor que imponiéndolas", señaló. Para Alarcón, es cierto que el celular rompe con el clima escolar, pero pasa lo mismo con el chiste pesado o el mal comportamiento. A su entender, mucho depende de cómo el docente maneja su clase.>
Una visión positiva de la tecnología
Una corriente considerada por los expertos -aunque no muy estudiada- advierte que el teléfono celular puede convertirse en una herramienta motivadora para el aprendizaje. "El celular crea nuevos códigos de comunicación ¿Por qué no usarlos para enseñarles a los alumnos a redactar bien? Los adultos no estamos familiarizados con las nuevas tecnologías y no sabemos aprovecharlas como lo hacen los chicos. Entonces, ante el temor, legislamos", opinó Pascual Alarcon, máxima autoridad del colegio La Salle. El sociólogo Luis Alberto Quevedo dijo en una entrevista al diario La Nación que "el celular es todo un desafío para el colegio". "El uso cada vez más extendido de teléfonos celulares implica un rotundo cambio tecnológico y cultural. El nuevo entorno y las prácticas que promueve representan un desafío para el mundo escolar. No sólo porque los jóvenes se socializan cada vez más en esta segunda naturaleza que son las tecnologías, sino porque muchos de sus efectos -formas de la escritura, cambios en la percepción del tiempo y nuevos formatos culturales- no condicen con la actual estructura de la escuela", destacó. "Estas nuevas tecnologías son complejas y presentan desafíos tan numerosos como inevitables. Pero no hay marcha atrás. Lo peor que podríamos hacer, como padres y educadores, sería demonizarlas. Con ellas, se nos presentan los mismos desafíos que se presentaron con la televisión, sólo que ahora están dentro del aula", añadió. Quevedo recordó, a modo de ejemplo, un concurso en el que estudiantes de cine debían presentar un video de un minuto grabado con su equipo de telefonía móvil. El sociólogo codirigió un reciente estudio sobre consumos culturales realizado por la Secretaría de Medios de la Presidencia de la Nación.
en contra apunta a que la telefonía móvil proporciona la posibilidad de esquivar la autoridad escolar. "A veces, los chicos se comunican directamente con las familias o algún hermano mayor para que los vengan a buscar porque están descompuestos, sin pasar por dirección. Llega el padre acá y no sabemos nada, cuando es importante atenderlos primero en la escuela y evaluar la gravedad del caso, porque a veces son caprichos", esgrimió Alejandra Gauna, vice del Brown.
Mariela Goy
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