Entre lágrimas y vítores, entre crespones negros y champán, ha muerto Augusto Pinochet, un héroe y padre de la patria para algunos chilenos que acuden hoy a su velatorio, y un despreciable villano para otros que nunca han podido enterrar dignamente a sus "desaparecidos".
En medio está la gran mayoría de los chilenos y casi todos los políticos de Chile, para quienes el ex dictador es merecedor de una vieja frase castellana: "Tanta gloria lleve como descanso deja".>
La verdad es que descanso deja pero mucha gloria no se lleva. Acosado por la Justicia en más de 300 procesos penales por violaciones a los derechos humanos -puerta que abrió el juez español Baltasar Garzón-, al final de sus días sumó, con la complacencia de su antiguo aliado, Estados Unidos, los fétidos aromas de su riqueza mal habida y de sus cuentas secretas.>
Deja en este mundo a centenares de miles de familiares de sus "desaparecidos" y torturados sin la reparación moral de una condena, y a muchos otros chilenos que disculparon la crueldad de su dictadura pero no su enriquecimiento.>
Pasa a la historia como el único jefe de Estado de Chile, de facto, que se hizo rico siéndolo.>
Quedan en Chile unos pocos incondicionales que llevan su fotografía como un relicario, muchos menos que si hubiera fallecido hace cuatro o cinco años, cuando comenzó con su tradición de ingresar al hospital cada vez que un juez le comunicaba una nueva querella.>
Su muerte, si no inmediatamente, sí que obligará, tarde o temprano, a un rediseño del mapa político chileno.>
La Concertación de Partidos por la Democracia, en el gobierno desde 1990, agrupa a quienes estuvieron a favor del "No" en el plebiscito de 1988, desde el Partido Socialista hasta los demócrata cristianos, coincidentes en parte en la conducción económica pero divergentes en lo que en Chile se denomina la "agenda valórica".>
En frente de la Concertación, los conservadores agrupan en la Alianza por la Democracia a la derecha nítida, pero homologable con sus correligionarios europeos, y a la derecha dura "ex pinochetista", incapaz de transmitir su supuesto reciclaje en sus campañas electorales.>
Ambas alianzas pertenecen a la "era Pinochet" y, según muchos analistas chilenos, las dos necesitarán resolver ahora los movimientos centrífugos que ya han comenzado a atisbarse desde que Pinochet murió políticamente a su regreso de Londres, donde estuvo detenido 503 días, desde octubre de 1998 a marzo de 2000, por orden del juez Baltasar Garzón.>
Quedan detrás del ex dictador varios de sus "amarres" constitucionales, como el astuto sistema electoral que deja fuera del Parlamento a la izquierda más zurda, y sin representación a cerca de un 10 % de los chilenos que reclaman cambios sustanciales en el neoliberalismo inmisericorde que él implantó.>
El sistema económico chileno, muy eficaz para las cuentas generales del país pero muy injusto en el reparto del crecimiento, también le sobrevive prácticamente intacto.>