Con el último temporal las calles se anegaron por completo
Santa Rita II, un barrio "a la buena de Dios"
En 1999 se inauguró Santa Rita II, un barrio situado al norte de la ciudad y constituido por cien familias. Lejos de considerar a la zona como urbanizada, los vecinos sienten que desde hace años están "a la buena de Dios" y desprovistos de beneficios.

A cuatro días de la tormenta del 25, vecinos de Santa Rita II se acercaron a nuestra redacción para manifestar lo indignados que están frente al estado general del barrio. Es que, aseguran, las calles se anegan de cordón a cordón cada vez que llueve y no tienen mantenimiento, no pueden acceder al servicio de agua potable ni al de gas natural y, para colmo, deben tomar el colectivo a diez cuadras porque la caída de un árbol obstruyó la calle de circulación de la línea 15 Bis.

"Vivimos en el norte pero trabajamos en el centro. Eso nos hace ver la discriminación que se tiene desde el municipio para ciertos sectores de la ciudad. Es verdad que nadie puede anticipar una catástrofe pero sí hacer las obras necesarias como para que, por ejemplo, no se inunden las calles", dijo Claudia Grillo. Y agregó: "El centro se anegó pero pasó la lluvia y todo volvió a funcionar con normalidad. En cambio nosotros, como otros barrios lindantes, siempre quedamos aislados".>

Olvidados

El barrio -localizado entre las calles Pasaje Míguez, al norte; Chaco, al sur; Alsina, al este; y Romero, al oeste- fue inaugurado en 1999 como un Plan Fonavi para 100 familias.

De acuerdo con lo señalado por Miguel Peña, otro de los vecinos que dialogó con El Litoral, quienes fueron adjudicatarios de las viviendas fueron verdaderos colonos en la zona; aunque, a partir de allí, quedaron "a la buena de Dios" debido a la ausencia de obras y mejoras en el lugar.>

"En algún momento podremos haber logrado desmalezamientos pero... nada más. La inundación de 2003, que en este barrio empezó tres meses antes, nos afectó y la pasamos muy mal. Pero eso no alcanzó para que lleguen las soluciones definitivas", dijo.>

Que el intendente "mire hacia el norte, suba al último piso de la municipalidad en ascensor, observe que la ciudad llega hasta el límite de Recreo y se entere de que allí vive gente" fue el pedido más reiterado.>

"Queremos soluciones"

Santa Rita II no es el único sector de la zona norte que necesita obras de infraestructura ya que los barrios lindantes, como lo son barrio Norte, Sabalito, Policial y el recientemente inaugurado en Blas Parera al 10.200 también las necesitan.

"Durante treinta años de mi vida viví en un barrio con calles asfaltadas, donde había recolección de residuos, barrido de calles, luces públicas, gas natural y agua corriente", contó Claudia.>

"Pero para poder tener mi casa me fui a vivir a un sector más alejado, creyendo que era la misma ciudad y que mis hijos iban a poder gozar de los mismos beneficios que yo tuve de chica. Pero me equivoqué", agregó.>

Pasados por agua

La lluvia de la madrugada del lunes ocasionó que el barrio se anegara por completo y que ningún vecino pudiera salir de su casa. Además, producto de que no hay desagües, el agua acumulada comenzó a entrar a los pozos negros y con ella a aflorar la materia fecal. Con lo que, contaron, "en el barrio hay focos de polución que afectaron la salud de la gente".

Sobre la respuesta municipal señalaron que, el pasado martes, parte del personal se hizo presente pero "no solucionaron nada".>

Miguel Peña, por su parte, hizo hincapié en que el barrio, conformado por seis manzanas, no está organizado hidráulicamente. "El ingeniero Ruíz (secretario de Asuntos Hídricos de la Municipalidad) está ocupando un cargo que no se merece. Este barrio está igual que en la intendencia de Álvarez; pero la diferencia es que el actual intendente sí tiene plata para hacer las obras", dijo.>

Por último, los vecinos que espontáneamente se acercaron a nuestra redacción manifestaron que cuando leen el slogan Municipalidad en Acción se enervan y que "el intendente desconoce que alrededor de las avenidas hay barrios que necesitan atención". Tras siete años "a la buena de Dios" esperan que, definitivamente, lleguen las obras al barrio. >

De la Redacción de El Litoral