El estadounidense James Blake consiguió su pase a la final del torneo de Sydney sin siquiera tener que dar batalla, ya que su oponente en semifinales, el austríaco Jürgen Melzer, debió abandonar por enfermedad.
El norteamericano, tercer favorito, que ofreció en la semana tres victorias relámpago, se medirá en la final con el español Carlos Moyá, de gran rendimiento en este certamen, que consiguió una importantísima victoria ante el francés Richard Gasquet, sexto cabeza de serie, a quien derrotó con parciales de 6-3, 4-6 y 6-2. Ahora, el ex número uno del mundo, actualmente en el puesto 44, intentará arrebatarle el trofeo a un Blake que defiende el título en Sydney y que tuvo descanso debido a la deserción de su rival, la última hasta el momento de una serie de retiros que sacudieron al torneo australiano (anteriormente abandonaron Nikolay Davydenko y Rafael Nadal).
La tercera favorita, la belga Kim Clijsters, ganó el cuadro femenino de Sydney al derrotar a la serbia Jelena Jankovic por 4-6, 7-6 (1) y 6-4, en dos horas y 28 minutos de juego. En un encuentro extremadamente parejo, Clijsters fue la que cometió menos errores y al final de una apretada contienda se quedó con el título. Jankovic, que venía de ganar el torneo de Auckland, pudo quedarse con el triunfo después de ganar el primer set y sacar para ganar en el décimo y duodécimo juegos del segundo, pero los nervios le jugaron una mala pasada y la belga logró emparejar la manga y definirla en el tie break. En el tercer set, Clijsters comenzó dominando a una Jankovic que pareció cansada, y se puso 4-0 en ventaja. Sin embargo, sacando fuerzas de flaqueza, la serbia logró quebrar el saque de la belga en el sexto juego y la tensión no sólo creció en la pista sino en las tribunas, donde cientos de simpatizantes serbios se dieron cita para alentar a su jugadora. Pero Clijsters mantuvo la calma, conservó la diferencia y se aseguró un difícil pero merecido triunfo.
La tenista rusa Anna Chakvetadze, primera cabeza de serie, se impuso en la final del certamen de Hobart a su compatriota Vasilisa Bardina, por el resultado de 6-3 y 7-6 (3), en un duelo parejo que apenas pudo definirse por un quiebre en el primer parcial y por desempate en el segundo. Bardina, que llegó al cuadro principal luego de disputar la fase de clasificación, fue una seria rival para Chakvetadze y demostró mucha actitud, ya que no se rindió hasta la última bola. Fue un gran torneo de la juvenil rusa.