Muchos jóvenes lo dejan en sus casas cuando salen a bailar porque "molesta" y "hace bulto". Otros lo colocan en el bolsillo del pantalón y se acuerdan de él cuando el lavarropas lo "expulsa" decolorado y estropeado. Estas actitudes, que no son ni únicas ni exclusivas de los adolescentes, reflejan el valor que los ciudadanos otorgamos al documento nacional de identidad.
No estamos acostumbrados a llevarlo encima en todo momento, y cuando en algún organismo público o entidad privada nos solicitan el DNI para corroborar nuestros datos personales, solemos preguntar si la cédula o el carnet de conductor sirven para dicho fin. Si bien en algunas ocasiones logramos "zafar" de la situación, lo cierto es que el DNI no es un papel más.>
La ley 17.671, que regula el sistema documentario argentino, establece como único documento válido y exigible el DNI, sin que éste pueda ser suplido por ningún otro elemento de identificación.>
Sin él, no es posible postularse a una búsqueda laboral, someterse a un trasplante u operación importante, votar, gestionar una visa o pasaporte ni realizar trámites por temas previsionales. Éstas son algunas de las trabas que se presentan a los indocumentados; otros tantos ejemplos pueden ser aportados por los 44.197 santafesinos que gestionaron sus DNI hace tres, cuatro, cinco y hasta nueve meses y hoy no tienen novedades al respecto.>
Por eso, cuide su DNI y presérvelo en buen estado. Acuérdese de que en nuestro país no sólo insume tiempo tramitar uno nuevo sino que implica vivir durante varios meses sin ese documento vital para acreditar nuestra identidad. En esa situación se dará cuenta de los múltiples inconvenientes que genera la pérdida y nadie lo escuchará cuando a la hora de realizar gestiones importantes presente la constancia que otorga el Registro Civil.>