Ramón Puerta
"El país crece pese a Kirchner"
Ex gobernador y actual senador por Misiones, le tocó estar transitoriamente a cargo del gobierno nacional tras la crisis de 2001. Ahora busca armar un frente opositor con eje en el peronismo disidente, junto a Mauricio Macri. Culpa al gobierno de la precariedad institucional y de dilapidar una oportunidad histórica en materia económica.
Emerio Agretti
Como "canciller" del peronismo disidente, encargado de negociar la conformación de un frente opositor junto a Mauricio Macri e inicialmente Roberto Lavagna -aunque esto no parece posible por el momento-, Ramón Puerta recorre el país explorando las posibilidades de lograr una base de coincidencias, que plantee una alternativa a la gestión de Néstor Kirchner. Una gestión a la que, más allá de su estilo "prepotente y hegemónico", caracteriza por la mala distribución de los recursos, la conflictividad con los países vecinos y la incapacidad para aprovechar un excepcional momento económico para resolver problemas estructurales.
En el marco de la preparación de un desembarco "oficial" en Santa Fe -supeditado al cierre de los acuerdos que se están tejiendo a nivel nacional- y acompañado por el referente local Omar Mordini, Puerta dialogó en forma exclusiva con El Litoral.>
-El peronismo opositor �tiene peso a nivel nacional?-Es enorme en cuanto a sus militantes, aunque un poco débil en cuanto a sus dirigentes y en el plano institucional. El partido sigue intervenido y desde el congreso de Lanús, hace cuatro años -cuando se votó por el sistema de neolemas, al que yo me opuse- no hay discusión política, ni para apoyar, ni para corregir al gobierno. Pero existe lo que hemos llamado el Peronismo de Pie, dispuesto a resistir y llevar adelante nuestras banderas. Por eso, en la reunión del 24 de noviembre en Los Dos Chinos, casi 700 dirigentes de 23 provincias me encomendaron negociar esta estrategia de un frente opositor.
-�Es posible algo así en este momento?-Bueno, hoy, salvo excepciones como el PRO -aunque con poca estructura a nivel nacional-, el ARI -muy centrado en la persona de Elisa Carrió- y el socialismo en Santa Fe, los partidos están en un grado de inexistencia. El peronismo está intervenido, los principales gobernantes radicales reciben órdenes de la Casa Rosada. Es decir, hay un grave incumplimiento del rol que la Constitución le otorga a los partidos desde la reforma de 1994. Y creo que la culpa es de la transversalidad. En ese marco, las conversaciones apuntaban a Macri, Roberto Lavagna y el radicalismo, aunque chocamos con el obstáculo del enfrentamiento entre los dos primeros. Espero que prime la reflexión.
-�El sesgo de este frente sería de centro-derecha?-Nuestra idea es que el peronismo disidente tenga un rol preponderante. Y como peronistas, no nos asusta un debate de tipo ideológico. Nuestro partido tiene una dosis de practicidad que hace que siempre esté a la vanguardia. Hoy, la vanguardia, en este país, es encontrar cinco o seis puntos muy fuertes, que nos den la posibilidad de coincidir para enfrentar un esquema que está dando resultados macro-económicos muy buenos, pero sociales, espantosos.
-�Por ejemplo?-Buscar medidas efectivas para revertir la pobreza y la indigencia, recuperar la inversión en infraestructura, dejar de pelearnos con los países vecinos. En materia laboral, por ejemplo, se está perdiendo una oportunidad histórica de poner en marcha el seguro de empleo: todas las medidas de tipo social, tan onerosas en lo económico, se pueden concentrar en ese mecanismo, que libere a millones de argentinos que hoy son rehenes del dirigente político de turno. Eso hace a la dignidad de un pueblo y a su calidad de vida. Eso es lo que debe discutirse, en vez de cuestiones tan viejas como izquierda y derecha.
-�Cuáles son los principales problemas de la gestión Kirchner en materia económica?-Estamos entrando en un sistema de control de precios y subsidios que son altamente distorsivos de la economía y de consecuencias éticas gravísimas. La corrupción viene de la mano de los subsidios y de las retenciones. Las retenciones se pueden entender circunstancialmente, pero no que se eternice un sistema que recauda cada vez más y que luego distribuye esos recursos en favor de sectores privilegiados, como pasa con el transporte en la Capital Federal. Esto aumenta la brecha entre ricos y pobres, que el país tenga cada vez menos equidad. No hay inversión en infraestructura, y no se invierte porque tenemos una inflación reprimida y los costos no se pueden trasladar a los precios. No estamos sentando las bases para tener una infraestructura acorde a las necesidades de un país en crecimiento. Por eso, no estamos creciendo por la gestión Kirchner, sino a pesar de ella.
Para Puerta, la confluencia opositora que derrotó a Carlos Rovira en Misiones es irrepetible a nivel nacional porque "coincidimos en un solo punto: no a la reelección indefinida, sí al sistema republicano y federal". Con todo, demuestra que, contra lo que muchos creen, Kirchner "no es imbatible en las urnas" y que es posible ganarle a "un esquema de prepotencia y hegemonía".