De la redacción de El Litoral
El desplazamiento de la funcionaria del Indec encargada de elaborar los índices de inflación, generó el rechazo de la oposición y la desconfianza de los analistas económicos. Tanto que, aunque la ministra Felisa Miceli restó trascendencia a la medida, se resolvió crear una comisión técnica de directores del organismo para monitorear el procedimiento de aquí en más e intentar aventar las sospechas de que los datos puedan ser manipulados.
La desplazada Graciela Bevacqua sostuvo enfrentamientos con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y soportó presiones continuas cuando las mediciones no se ajustaban al gusto del gobierno. Su alejamiento se decidió después de que, ante la perspectiva de que el índice inflacionario de enero superase el 1,5 %, Moreno le exigiera que revelase el nombre de los establecimientos auditados para la muestra, con el objetivo de obligarlos a sujetarse a la política de control de precios. La negativa de la funcionaria, amparada en el secreto estadístico, habría precipitado su salida.>
En el estratégico puesto de Bevacqua asumirá Beatriz Paglieri, una funcionaria de carrera que responde a Felisa Miceli y cuyos antecedentes están vinculados con el Comercio Exterior y no al ámbito estadístico. La superior de la funcionaria desplazada, Clyde Trabuchi -directora nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida- se manifestó "muy dolida" por la injerencia política en el organismo, al punto que no descartaría presentar su renuncia. Por lo pronto, decidió adelantar su período de licencia.>
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Ayer, la ministra de Economía, Felisa Miceli, minimizó el relevo de la titular de Estadísticas al Consumo del Indec, al señalar que ese movimiento es "un cambio funcional" en el Palacio de Hacienda.
"No tenemos ningún problema con los índices del Indec. Estamos contentísimos porque el país sigue creciendo y decae el desempleo, la pobreza y crece la construcción", respondió Miceli ayer, al ser consultada por la agencia DyN durante un acto del que participó junto al vicepresidente Daniel Scioli y el gobernador Felipe Solá, en una fábrica metalúrgica de Olavarría.>
Miceli admitió que "en general, cuando cambiamos algún funcionario, hay este tipo de problemas", al aludir a las versiones y críticas desatadas por la medida. Y negó que estuviera vinculada con los datos de inflación.>
"�Le parece que puede ser cierto? Hemos tenido los mejores resultados en años, estamos contentísimos con el Indec, no por los resultados que nos dan, sino porque ellos están midiendo realmente lo que pasa: crecen las exportaciones, decae el desempleo, decae la pobreza y la indigencia, crece la construcción", afirmó.>
La ministra dijo que "todo sale del Indec, así que no tenemos problemas, ni inconvenientes. Es un cambio absolutamente funcional". En ese marco, dijo no conocer quién reemplazará a la funcionaria desplazada y que "eso lo decidirán las autoridades" del Instituto de Estadísticas y Censos.>
El ex ministro Roberto Lavagna repudió el desplazamiento de la directora del Indec Graciela Bevacqua y afirmó que al gobierno "le sube la fiebre y rompe el termómetro".
Lavagna recordó que Bevacqua "es una profesional designada hace 15 ó 16 años" que "estuvo resistiendo presiones en octubre, noviembre y diciembre, cuando se le pedían cambios o información estadísticamente reservada para influir sobre el índice".
A pesar de su enojo, el propio Lavagna tiene un antecedente en ese sentido: en 2003 decidió no confirmar a Juan Carlos del Bello al frente del Indec, luego de haber polemizado con él por los índices de pobreza e indigencia y decidió encargar un sondeo paralelo al oficial, con el que disentía.
Disgustado con el desplazamiento de Bevacqua, Lavagna dijo que "a partir de ahora, todos los habitantes de la Argentina debemos olvidarnos de los índices oficiales. Si no hay marcha atrás, el índice ha perdido toda credibilidad. No la tenía antes, a partir de ahora se pueden olvidar", remarcó.
En cuanto al índice de desempleo, que según adelantó el presidente Néstor Kirchner en febrero podría llegar a un dígito, Lavagna recordó que esa cifra ya era "en noviembre y diciembre de 2005, en el momento en que se estaba produciendo mi salida del gabinete".
"Después, ha subido un poquito en los meses pasados de 2006, y cuando aparezca el dato de diciembre, va a dar más o menos lo que dio en 2005", insistió, y afirmó que en ese momento "no se lo difundió por razones políticas, para presentarlo como un éxito más adelante".
Al volver sobre las supuestas presiones a funcionarios, Lavagna recordó que "el año pasado hubo un pedido (a Bevacqua) de que se le diera el nombre de las empresas, los puntos donde se toman los precios y demás información estadísticamente reservada para influir sobre los precios y lograr el dato artificial de un poquito menos del 10 por ciento (9,8) que se anunció en diciembre".
Dijo entonces que Bevacqua fue "echada porque el índice registra valores más altos, porque se forzaron precios hacia abajo para que diera 9,8 por ciento", pero advirtió que "en algún momento aparece, no se puede ocultar indefinidamente".
Impacto
La difusión del índice inflacionario, que se conocerá el lunes, tiene un efecto muy fuerte en la imagen del gobierno, obsesionado por mostrar una baja. Pero también influye en otras mediciones, como pobreza, indigencia, costo de vida o valor del PBI; en el cálculo del pago de la deuda y las negociaciones salariales. La eventual pérdida de confiabilidad de estos datos -hasta ahora protegidos por la seriedad del Indec- impactará sobre todo esto. Y el primer signo ya se notó ayer, con la caída de rendimiento de los bonos indexados por inflación.