Temor ante el posible colapso de los servicios
En Rosario, no hay un tope para el desarrollo inmobiliario
Desde la Municipalidad, calcularon que este año se construirán unos 200 nuevos edificios en el radio céntrico de la ciudad. En 2006, se entregó un 20 por ciento más de permisos con respecto a 2005. Especialistas advierten sobre el déficit de calidad de las construcciones.

De la corresponsalía de Rosario

Las inversiones en el sector inmobiliario no encontraron todavía un tope claro en Rosario y la construcción de edificios en la zona céntrica, donde este año se planea levantar unos 200, empezó a abrir un debate sobre las contraindicaciones que traen aparejados los cambios en el mapa regido por una planificación urbana que muchas veces no se adapta a estos tiempos de bonanza.

En Rosario se conjugaron dos factores que provocaron el amanecer de lo que algunos denominan boom inmobiliario. Por un lado, la recuperación urbanística de la zona costera que delineó la Municipalidad -en terrenos en los que antes estaban asentados las terminales portuarias y los ferrocarriles- amplió la oferta de tierras en partes privilegiadas de la ciudad, como Puerto Norte y Scalabrini Ortíz, que despertaron el interés de los inversores. Por otro lado, apareció un sector económico interesado en este tipo de negocios inmobiliarios que proviene -según datos de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros)- en un 50 por ciento del campo. Iván Barbero, economista de la Fundación Libertad, advirtió que "el productor agropecuario se convirtió en un protagonista fuerte del mercado, ya que ahora percibe la compra de inmuebles como una inversión de capital y no para uso familiar como ocurría hasta hace unos años". >

El director de Obras Particulares de la Municipalidad de Rosario, Eduardo González, calculó que durante 2007 se levantarán unos 200 edificios en Rosario. El nuevo impulso en las obras se explica en que el municipio entregó durante el año pasado casi un 20 por ciento más de permisos de obra (un total de 4.000 habilitaciones), y según advirtió González, "eso incrementó en un 15 por ciento la cantidad de metros cuadrados en construcción", que alcanzan los 850 mil metros cuadrados.>

Este dato se refiere a las viviendas colectivas con fines de propiedad horizontal. La mayoría de estos edificios se encuentra entre las zonas de bulevares (Oroño, Pellegrini y el río) aunque ese registro se amplió hacia Francia y 27 de Febrero. "Uno ve el mapa de las obras y es bastante significativo", precisó el director de Obras Particulares.>

Pero el desarrollo inmobiliario también abre interrogantes -que en poco tiempo se podrían convertir en certezas- sobre la posibilidad de que los servicios públicos colapsen a causa de una demanda mucho mayor. >

Al respecto, González señaló que "para otorgar un permiso de edificación, en todos los que tienen más de cinco pisos, la Municipalidad pide la factibilidad de los servicios, o sea que una empresa tiene que ir a la EPE (Empresa Provincial de la Energía) a pedirlo; eso se controla". Y aclaró: "El crecimiento de la ciudad está planificado".>

Cantidad vs. calidad

Emilio Farrugia, presidente del Colegio de Arquitectos de Rosario, señaló que se han encontrado serios problemas en la construcción de varios edificios de la zona céntrica, donde se concentra el 80 por ciento de los nuevos emprendimientos inmobiliarios. El titular del Colegio de Arquitectos consideró que los problemas más frecuentes en las nuevas construcciones "suelen darse en los fideicomisos, sistema que se volvió popular en el sector de la construcción una vez que se salió de la convertibilidad. Para el inversor que compra algo hecho, una simple inspección ocular basta para ver si todo está terminado", aseguró.

Fernando Pellegrinet, que está al frente de una de las empresas con más trayectoria de la ciudad, admitió que "lo más preocupante es el hecho de que desde hace algunos años se lanzaron a la construcción empresas que no son constructoras, muchas son inmobiliarias que encararon emprendimientos importantes de edificación y los resultados no han sido buenos".>

Según el empresario, desde 2001 fueron varios los elementos que contribuyeron a la mala calidad de muchas construcciones pero, sobre todo, el déficit de mano de obra. "Muchas veces se recurre a gente que no tiene experiencia ni está calificada para hacer el trabajo", apuntó. No sólo el afán por terminar la obra sino también la urgencia de gastar lo menos posible hacen a la calidad de los edificios construidos desde la salida de la convertibilidad hasta acá. "Creo que la inflación ha aportado lo suyo, algunas empresas recurren a materiales de menor calidad", indicó.>