Presente y futuro de una Tierra caliente

Cada vez quedan menos dudas de los efectos que el factor humano produce sobre nuestro planeta.

El Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas -que reunió en París, Francia, a 2.500 científicos de 130 países- concluyó que existe un 90 por ciento de certeza de que la actividad humana es la causante del aumento de la temperatura media de la Tierra.>

El reporte pone el foco en lo sucedido en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI, aceptando -con un alto grado de probabilidad- que el referido incremento de la temperatura se debe a la concentración de gases en la atmósfera.>

De acuerdo con las variantes de medición del fenómeno, todas concurrentes, el proceso iniciado en torno a 1750 por la revolución industrial -que era traccionada con fuerza por los engranajes de la máquina a vapor-, se ha acelerado al máximo los últimos doce años. Tanto es así que once de ellos ocupan los casilleros de los años más calientes en la grilla comparativa confeccionada a partir de 1850.>

Los climatólogos señalan que la concentración de gas carbónico y metano en la atmósfera es la más alta de los últimos 650.000 años y pronostican que a fines del siglo XXI las temperaturas superarán a las del período 1980-99 en valores que se ubican entre 1,8 y 4 grados centígrados.>

Las consecuencias, que ya comienzan a avizorarse, son muchas: calentamiento de los mares a profundidades cada vez mayores, disminución de los hielos árticos y antárticos, aumento del nivel de los océanos en un rango que irá de los 0,18 a los 0,59 cm según las hipótesis, intensificación de la frecuencia de las olas de calor y las precipitaciones copiosas, así como de los ciclones, tifones y huracanes.>

Hasta aquí la síntesis de los más probables efectos que generará en las próximas décadas el calentamiento del planeta. A esta lista de destructivos fenómenos naturales habrá que agregarle en los próximos exámenes las consecuencias económicas y sociales.>

En Europa, donde los veranos calientes han matado en los últimos años a decenas de miles de personas, ya se habla con preocupación de los efectos futuros sobre la producción y el turismo. Es que la "tropicalización" del clima cambiará las condiciones y los rendimientos de numerosas producciones, en tanto promete desplazar a clásicos receptores del turismo estival.>

Sin embargo, el tenebroso cuadro que pintan los científicos no estaría completo en sus irradiaciones si no se puntualizara que la única solución de fondo del problema reclama de enormes cambios conductuales. No obstante, una modificación radical de los hábitos de consumo de la población mundial, implica transformaciones equivalentes en las formas de producción; y éstas tendrían fuertes impactos sobre la economía, las fuentes de trabajo y la paz social.>

Países y grupos resistirán la mutación de las condiciones que los han colmado de bienes. La recuperación de la naturaleza no será sencilla ni gratuita. Cambiarán las fuentes de energía, los estándares de vida y el peso relativo de los países. Se dispararán procesos adaptativos y surgirán nuevas ponderaciones y valores que irán dando forma al mundo del futuro.>