Señores directores: Martín Fornes, tenías apenas un año cuando llegaste de España, tu país natal. Crecimos juntos en el barrio Roma, en Primera Junta y Roque Sáenz Peña, donde tus padres Pedro y Margarita tenían un almacén. De niño tuviste siempre inclinación hacia la Iglesia Católica, te desempeñabas como monaguillo en la Catedral de 4 de Enero, junto al padre Giaffredo, quien se hallaba al frente de la misma, o en la capilla del Colegio Sagrado Corazón de Jesús. Siempre recuerdo que los chicos del barrio decíamos que algún día ibas a ser cura. Pero el destino quiso que conocieras a Mari, con ella te casaste y formaste una familia hermosa con dos hijos, Martín y Estela. Como todo recién casado de entonces, compraste una casa, en calle Crespo al 3700, coincidentemente frente a la parroquia San Pedro, estando al frente de la misma el padre Vicente Ruscitti, un cura llegado al barrio hacia poco tiempo. Fuiste algo así como su padre espiritual, y luego de su muerte acompañaste a los padres Mazza, Bovero, Mingardi, Luis María Tomatis y al actual Dante Debiaggi. Eras un verdadero consejero, y con muchos años de experiencia en esos menesteres.
Martín, recuerdo las charlas que manteníamos bajo el fresno frente a tu casa, horas enteras recordábamos tantas cosas vividas, especialmente de nuestro querido Colón, por supuesto. Eras un poco cascarrabias, pero yo siempre te interpreté, y así fue como nunca tuvimos ningún tipo de problemas.>
Tu actividad laboral la desarrollaste en la siempre recordada Escuela Industrial, donde llegaste a ser jefe de preceptores, junto a tu esposa Mari, que también era empleada en dicho establecimiento. Se decía que era una escuela muy exigente y disciplinada, pero eso sí, cuando los chicos se recibían, seguro que encontraban una puerta abierta, con salida laboral, y aquellos que seguían a nivel universitario tenían una buena base para continuar sus estudios.>
Mi intención era escribir antes este recordatorio, pero el dolor de tu partida no me dejaba expresar ninguna palabra. Seguramente tu espíritu andará rondando en todos los rincones, en tu recordada Escuela Industrial, Parroquia San Pedro y tu familia a la que tanto amaste. Seguramente estarás guiando sus pasos.>
Pablo Gigliotti.>
L.E.: 6.200.584. Ciudad.>
Señores directores: En este mundo, donde todo es matemático y marchamos según las agujas del reloj, nacemos justo a tiempo, morimos ni un minuto más ni un minuto menos.
Seguro que es el amor el que nos permite disfrutar del intermedio.>
Dolly Campana.>
LC: 1.049.195. Ciudad.>