A pesar del transcurso de los años
Continúa vigente la idea de reactivar el vivero municipal
La creación de dicho espacio público fue dispuesta en 1991, pero nunca se puso en práctica. Su existencia, con el tiempo, serviría para bajar los fondos invertidos en la compra de especies arbóreas y florales a terceros.

Ariel Durán-Sergio Ferrer

Parece que en Santo Tomé se avecinan cambios, desde el punto de vista estructural y estético, que tienen que ver directamente con paseos, parques, plazas y espacios verdes en general. El año pasado, en ocasión de la charla mantenida con Carlos Barreyro, a raíz de una serie de propuestas legislativas que se estaban analizando para recuperar la función y el trabajo específico de los placeros públicos en Santo Tomé, el citado dirigente barrial -que había realizado dicha labor durante trece años-, hizo referencia a la necesidad de retomar la creación y el fomento de un vivero municipal, al que catalogó como "un gran proyecto", que ya estaba propuesto en la época del intendente Juan Carlos Nava (1983-1987), "pero el cual, lastimosamente y por distintas circunstancias no se cristalizó, porque hubiera sido muy necesario".

Que no quede en el olvido

Igualmente, también en 2006, desde el bloque justicialista Eva Perón, el edil Fabián Luján hizo la presentación en el Concejo Municipal de un proyecto de comunicación a través del cual se le requiere al Departamento Ejecutivo local que considere la viabilidad de poner en vigencia la ordenanza N° 1.613 de 1991, que es la que dispone formalmente la creación del vivero municipal, para lo cual, ya en aquel entonces, "debía designarse un lugar donde emplazar dicho emprendimiento, bajo la supervisión de organismos técnicos especializados y la afectación de las correspondientes partidas presupuestarias".

"Con el transcurrir del tiempo y luego de varios intentos sobre la puesta en marcha de dicha actividad, han quedado en el olvido las iniciativas de implementación, sien do que la normativa aún se encuentra en vigencia y no se ha materializado su creación", continúa explicando Luján en su escrito, que fue derivado a estudio en comisión el 9 de mayo del año pasado. Luego aclara: "Esta actividad constituiría una de las pocas del municipio en la que se producirían bienes, ya que los objetivos que se persiguen son los de producir plantas ornamentales en cantidad y calidad -árboles, arbustos y flores de estación-, que serán destinadas a la parquización de espacios verdes, a la forestación o reforestación de veredas y reservas municipales, a la par de comenzar con la producción de especies vegetales exóticas a fin de observar su adaptación y propagación en nuestro ambiente urbano".>

Patrimonio ambiental

Cada año, resalta Luján, "el municipio invierte recursos en la adquisición y plantación de especies arbóreas (4.000 unidades en 2004 y 900 en 2005, por ejemplo), para ser destinadas a la forestación de la ciudad".

"Por eso, consideramos que esa inversión anual se podría redeterminar, de manera de estatizar esta función, propiciando la generación de los propios recursos forestales, para que se logre el autoabastecimiento de materias primas, lo que permitiría no sólo elevar el patrimonio ambiental municipal, sino también fomentar la capacitación del personal propio dedicado al mantenimiento y al afianzamiento de la calidad ambiental de nuestra ciudad", añadió Luján, quien, en tal sentido, comparte con Barreyro la idea de interesar, capacitar y proveer correctamente al empleado elegido para las tareas específicas que deben realizarse en jardines, plazas y parques municipales. De acuerdo al punto de análisis de Luján, la reactivación o puesta en marcha del vivero -cuya creación, se reitera, ya está reglamentada-, sería no sólo una posibilidad factible, sino "ampliamente beneficiosa, tanto para el mejoramiento de la calidad de vida de la población como para la optimización de los recursos del erario público".>