Si hay una sensación que prevaleció durante la 79° entrega de los premios Oscar, es la de que hubo viejas deudas que finalmente se saldaron. Es que tres veteranos recibieron su estatuilla, tantas veces negada por décadas y décadas: Martin Scorsese, triunfador por "Los infiltrados", Ennio Morricone, quien se quedó con un merecidísimo reconocimiento a su trayectoria como compositor, y el septuagenario Alan Arkin, quien pese a su trayectoria nunca había sido premiado.
En la inevitable comparación con el conjunto de su obra "Los infiltrados", y más allá de sus muchas y evidentes grandezas, no parece ser lo mejor de Scorsese. Sobre todo cuando se trata de un realizador que en treinta y tantos años de carrera dejó películas fascinantes como "Taxi Driver", "Toro salvaje" o "Buenos muchachos". Pero se presentaba la película protagonizada por Leonardo DiCaprio, como la oportunidad ideal para corregir una deuda histórica. Cosa que la Academia finalmente hizo, con el doble premio a la mejor película y al mejor director para Scorsese.>
En el caso de Ennio Morricone, el premio le llega tras cinco nominaciones, y derrotas increíbles. Como aquella de 1986, cuando todos los pronósticos lo daban como seguro ganador por la banda sonora de "La misión", o cuando compuso esa otra melodía inolvidable para "Los intocables". Para mayor gloria, fue justamente Clint Eastwood, quien cabalgara tantas veces al son de sus compases en los legendarios westerns de Sergio Leone, el encargado de entregarle la estatuilla en una emotiva fase de la ceremonia.>
Y Alan Arkin, el abuelo en "Pequeña Miss Sunshine", se llevó la estatuilla al mejor actor de reparto, luego de dos nominaciones previas. Y como broche de oro, Gustavo Santaolalla ostenta el récord de dos premios consecutivos.>