Salir de casa sin haber probado bocado no es recomendable, especialmente si estamos hablando de niños. Nada más salir por la puerta directos hacia el colegio, los más pequeños de la casa son un volcán de actividad, razón más que suficiente para no dejarlos ir sin nada en la boca.
Según los expertos, el desayuno debe aportarnos una cuarta parte de las calorías que consumimos a lo largo del día. Y es en este apartado donde nadie debe llevarse las manos a la cabeza: las calorías ayudan a que arranquemos la jornada con energía, no son sinónimo de acumulación de grasas ni de aumento de kilos si llevamos una actividad diaria compensada a las que ingerimos.>
Desayunar con calma es otra de las recomendaciones a seguir. Resulta conveniente levantarse un poco antes y dedicar tiempo a la primera comida del día, ir con prisa no beneficia.>
Comer camino al trabajo un sandwich o un dulce no contribuye a ningún aporte apropiado para el buen funcionamiento de nuestro organismo, salvo grasas saturadas. Las bebidas carbonatadas tampoco son la mejor manera de comenzar el día.>
Un desayuno sano implica una buena dosis de vitaminas: frutas o jugos naturales constituyen el aporte necesario para mantener un rendimiento físico e intelectual que permita sobrellevar el trabajo y los estudios.
Lamentablemente, en los hogares se ha reducido la ingesta de jugos y frutas por una mala dieta que reduce el consumo de carbohidratos. Lo que antes era un básico de la alimentación se ha relegado, de manera que el organismo echa de menos varios componentes esenciales.>
Aproveche la gran variedad de frutas que le brinda el mercado, licúe las más jugosas. Pero eso sí: beba su jugo inmediatamente si no quiere que pierdan sus propiedades. Cuando tenga más tiempo, saque de la heladera productos variados: melón, manzana, banana y córtelos en trozos dentro un bol, añada el jugo de una naranja o un ligero baño de yogurt. Con estos elementos se dispondrá a tomar un desayuno saludable.>
Evitar los productos lácteos no contribuye a perder peso y, sin embargo, no permite que ingiramos proteínas, grasa, carbohidratos, sales y otros componentes.
Algunos estudios muestran que aquellos que no desayunan con la intención de evitar aumentar de peso, acaban consumiendo más calorías durante el día.>
Los nutricionistas recomiendan -sobre todo en los niños-, un desayuno que incluya leche o derivados lácteos, que aportan calcio.>
La especialista en nutrición Claudia González dice que, dados los altos índices de obesidad entre quienes vivimos en este mundo actual -y la predisposición a enfermedades como la diabetes e hipertensión-, es esencial tener una mejor alimentación. "Cuando las personas quieren perder peso, por lo general piensan que necesitan eliminar el desayuno. Y eso es un grave error", advierte González.>
A primera hora de la mañana es cuando nuestro organismo se encuentra más receptivo a todo aquello que recibe. Los cereales ricos en fibra, además de contener propiedades alimenticias, añaden un aporte favorable para que el organismo regule el intestino de una manera natural. No lo desperdicie saltándoselo.
Si le apetece más un desayuno continental, cuyos principales ingredientes son huevos, y algo de embutido, jugo y café, no dude de que estará a prueba de cualquier desfallecimiento hasta que llegue la hora del almuerzo.>
+ por Inmaculada Tapia