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El Papa Benedicto XVI realizará en mayo su primer viaje a América latina, para visitar del 9 al 14 de ese mes Brasil, donde pondrá a prueba su capacidad de seducción y de diálogo con un mundo distante y en plena mutación.
Acostumbrado a las penumbras de las bibliotecas, concentrado más en temas teológicos y espirituales que en conquistar las masas, Benedicto XVI ha tenido hasta ahora pocos gestos especiales hacia los latinoamericanos, que conforman el 48 % de los 1.100 millones de católicos.>
Según varios especialistas en asuntos vaticanos, contrariamente a su predecesor Juan Pablo II, que durante 26 años de pontificado transformó el Vaticano en una referencia para los latinoamericanos, recibiendo a presidentes y ministros, recorriendo casi todos los países de América latina, donde era adorado por su curiosidad, apertura y alegría, el Papa alemán no ha brillado por su dedicación a los latinoamericanos.>
Muchos vaticanistas recuerdan su primer desliz como pontífice, en abril de 2005, al recibir en el aula Pablo VI del Vaticano a los periodistas de todo el mundo que habían cubierto la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI.>
Tras dirigirse en italiano, inglés, francés y alemán, se le olvidó saludar en español, pese a que conoce el idioma y que como cardenal visitó varios países, entre ellos Colombia, para dictar una serie de conferencias.
Otro elemento que pesa es que hasta ahora no ha nombrado personalidades claves de América latina en la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia, con excepción del cardenal brasileño Claudio Hummes, arzobispo de San Pablo, quien desde noviembre del año pasado es el responsable de la influyente Congregación para el Clero.>
La llegada de Hummes a ese cargo, como representante de una de las naciones más católicas y pobladas del mundo, despierta muchas consideraciones y no es casual.>
Recientemente, el vaticanista de la revista Espresso, Sandro Magister, recordaba el impacto que había ocasionado dentro de la Iglesia y en el entonces cardenal Joseph Ratzinger, el grito de alarma lanzado por el purpurado brasileño durante el Sínodo de Obispos celebrado en el 2005.>
"En Brasil, los católicos disminuyen en un promedio del 1 % al año. En 1991 los brasileños católicos conformaban el 83 % de la población, hoy (2005) han disminuido al 67 %. Nos preguntamos angustiados: �Hasta cuándo Brasil será un país católico?", clamó entonces Hummes.>
Se espera pues que el tema del preocupante crecimiento de las iglesias pentecostales en Brasil y otros países de América latina domine la visita del Papa y la conferencia del Celam sobre todo después de la publicación de una serie de estudios que constatan la pérdida de poder y presencia de los sacerdotes católicos en todo el continente y el aumento de pastores protestantes.>
"Por cada sacerdote católico hay dos pastores protestantes", denunció Hummes.>
Sólo en Brasil, en las grandes metrópolis, los pentecostales representan el 15 % de la población, mientras los carismáticos son el 34 %. Sumados, ascienden casi a la mitad de la población, según un estudio de Pew Forum on Religion and Public Life.
Hay que recordar que tanto los pentecostales como los carismáticos se oponen decididamente a la homosexualidad, la prostitución, el sexo fuera del matrimonio, la poligamia, el divorcio, beber alcohol, el suicidio, la eutanasia, todos temas claves del papado de Benedicto XVI.>
Otra crítica al Papa que los prelados del continente suelen hacer con discreción es su excesivo "europeocentrismo", su obsesión por la "muerte de Dios" y la "cultura del relativismo", temas y palabras que difícilmente llegan a los católicos latinoamericanos.>
Otra piedra en el camino de su viaje resulta la Teología de la Liberación, doctrina que creció en los años 60 y se extendió por todo el continente, y sobre todo en Brasil, donde trabajan las comunidades eclesiales de base, comprometidas con la acción social y la política, postura que a los ojos de la Santa Sede está teñida de marxismo.>
La condena por parte del Vaticano hace tres días de uno de los "padres" de la Teología de la Liberación, el salvadoreño de origen español Jon Sobrino, por su visión humana de Jesús reaviva el enfrentamiento con esos sectores de la iglesia.>
No hay dudas de que este viaje, dos años después de su elección, representa un verdadero desafío tanto a nivel personal como a nivel espiritual.>
AFP