La Justicia procesó a uno de los dos hermanos policías que se encuentran detenidos, como sospechoso de distintos delitos. En este caso, se trata de Juan Ernesto Clarito Lucca, quien el 16 de febrero pasado fue apresado luego de un asalto producido contra un registro de la propiedad automotor, ubicado en San Jerónimo y Juan de Garay.
Aquel día, Lucca fue detenido junto a dos presuntos cómplices. Se trata de Alejandro Gabriel Olivieri y Sebastián Rodrigo Sanabria, también procesados por el juez de Instrucción, Carlos Ferrero.>
Cuando los capturaron, se trasladaban en el auto marca Suzuki, propiedad de Lucca, y tenían en su poder el dinero robado del registro, las armas y la bolsa utilizada para guardar el botín. Además, existió un testimonio clave de una persona que vio cómo los asaltantes abandonaban el lugar del delito y subían a dicho automóvil.>
Lucca y Sanabria también fueron procesados por un asalto cometido contra un centro de Rapipago, ubicado en Aristóbulo del Valle al 6700. Asimismo, se les dictó falta de mérito a los tres detenidos por un asalto cometido contra un centro Renault Minuto de esta ciudad.>
Según Ferrero, existen elementos suficientes como para sospechar que los imputados cometieron delitos tales como robo calificado por empleo de armas de fuego, tenencia y portación ilegal de armas de uso civil y de armas de guerra, todo en concurso real.>
Mientras tanto, el hermano de Juan Ernesto Clarito Lucca permanece en prisión y a disposición del Juzgado a cargo del Dr. Julio César Costa. Se lo investiga por posibles falsificaciones de órdenes de allanamiento.>
Este policía ya había sido procesado hace cuatro años por el Juzgado de Instrucción de la Octava Nominación, donde se concluyó que existían pruebas suficientes como para sospechar que el uniformado pidió 100 pesos semanales a un vecino del barrio Centenario para "acelerar" una investigación y porque en su domicilio particular se halló documentación sobre 14 denuncias a las que jamás les había dado el trámite correspondiente.>
Pero esto no fue todo. Además, desde el mismo juzgado se procesó a este policía porque no pudo explicar por qué en su casa tenía un fusil de asalto que pertenecía al FBI -así se comprobó luego de pedir informes al Renar y al organismo de seguridad estadounidense-. Cuando, asombrados, los investigadores le preguntaron al policía por qué tenía en su poder esa arma, simplemente contestó que había encontrado el fusil tirado en una calle mientras corría.>
Pero a fines del año pasado, el juez de Sentencia, Mauricio Frois, lo absolvió por todos estos cargos y este policía siguió prestando servicios. Esta vez, en la subcomisaría décima, donde hace pocos días fue nuevamente detenido por personal de la División Asuntos Internos por la falsificación de órdenes de allanamiento.>