Avanza rápidamente canonización de Juan Pablo II

La diócesis de Roma cerró en tiempo récord el informe para la canonización del Papa Juan Pablo II, que pasará ahora a manos del Vaticano, se felicitó hoy ante la prensa monseñor Mauro Parmeggiani, secretario general de la diócesis de Roma.

Exactamente dos años después de su muerte, el informe que establecía "las virtudes y la reputación de santidad del servidor de Dios Juan Pablo II" ya fue procesado por el Tribunal de la Diócesis de Roma y será rubricado en una ceremonia solemne en la Basílica de San Juan de Letrán, en presencia del presidente polaco, Lech Kaczynski, y de otras personalidades.>

La pesada documentación, que contiene todos los escritos del Papa, numerosos "testimonios de santidad" y las "pruebas" de al menos un "presunto milagro" atribuible a Juan Pablo II, será transmitida ahora a la congregación para la causa de los santos, y luego finalmente al Papa Benedicto XVI.>

La rapidez con la cual esta etapa ha sido franqueada no tiene precedentes en la historia de la Iglesia desde hace siglos.>

Hasta el momento, el caso procesado con mayor rapidez fue el de la Madre Teresa de Calcuta, que llevó dos años y terminó con su beatificación en 2003, seis años después de su fallecimiento.>

"La velocidad excepcional de la conclusión de esta primera etapa responde a la demanda popular compartida por millones de fieles y por los cardenales", comentó Parmeggiani, quien recordó los gritos de "íSanto súbito!" (Santo rápido) que se elevaron en la plaza San Pedro tras la muerte de Juan Pablo II.>

"Rapidez no significa falta de seriedad", subrayó el prelado, que indicó que el tribunal diocesano y especialmente el "postulador" (abogado encargado de crear el informe) "trabajaron en estrecho cumplimiento de las reglas" de la Iglesia.>

Parmeggiani confirmó que tal como exige la tradición, un "milagro" atribuido a Juan Pablo II fue autentificado y documentado en el informe. Se trata de la curación inexplicada de la enfermedad de Parkinson de una religiosa francesa cuya identidad permanece hasta ahora en secreto, a pedido expreso del obispo de Roma.>